La gente INTELIGENTE habla de IDEAS, La gente MEDIOCRE habla de COSAS, La gente IGNORANTE habla de la GENTE

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miércoles, 17 de julio de 2013

DESCOLONIZAR

Descolonizar Por: Martín Caparrós | 09 de julio de 2013 Muy pronto se sabrán los detalles: la operación Massa es una cortina de humo. Encuestas, declaraciones, proclamas, secretitos: todo con tal de hacernos mirar para otro lado. Y lo mismo pasa con las internas, y con el fiasco del Cedín, y con el precio de los panes y los peces, y con la huelga de camiones, y con ciertas denuncias –porque hasta los más impensables están confabulados–, e incluso, se rumora, con algún choque de trenes o planetas: distracciones que suscita el gobierno para que no miremos lo que sí le importa. Es que es ahí donde se juegan su futuro, su legado, sus diez líneas en los libros de historia, y no quieren arriesgar otro fracaso: necesitan controlar cada momento del proceso. Empezaron, como suelen, de a poquito: es su costumbre ir paso a paso, escondiendo baraja. Pero la semana pasada dieron el primer golpe: con el derribo de la estatua iniciaron las operaciones. Por supuesto, van a avanzar despacio: ya emprendieron la demonización de Colón –so pretexto de que es culpable de un genocidio del que no tuvo ni idea, tan culpable como Einstein de la bomba de Hiroshima–, pero hay que reconocer que es un albur difícil, porque todos aprendimos que fue un gran hombre, uno de los pocos que cambiaron la historia del mundo. Así que, como creen que los argentos nos regimos básicamente por símbolos e imágenes y figuritas varias –y los argentos no conseguimos desmentirlo–, se cargaron su estatua para poner la de una señora que peleaba junto a su marido hasta que se murió –él– y entonces –ella– mandó batallas sola. Después vendrá el segundo paso, ya inminente, del proceso de descolonización: la creación de un Instituto Recaudador de Historia Querandí –sponsoreado por la Barrick Gold, Monsanto y WalMart y dirigido por el insigne masajista Pancho O’– para recuperar la tradición injustamente olvidada y escandalosamente pisoteada y aterradoramente masacrada de los habitantes originales de esta bendita ciudad de Buenos Aires. E ir acumulando –quien dice acumulando dice produciendo– saberes, recuperando su lengua, reviviendo sus costumbres, difundiendo su Memoria para que esos bellos relatos se hagan carne en las tandas de la televisión, hasta que un día glorioso la señora presidenta salga por la televisión, justo antes de cerrar la televisión, y diga, en querandí ligeramente culterano –todavía subtitulado, por supuesto–, que el castellano, la lengua del imperio, parla de la invasión, jergón del genocidio, queda de ahí en más prohibido y olvidado y que todos los que no hablen querandí no hablen hasta que aprendan y se conviertan en argentinos verdaderos. Y solo los observadores más avezados verán esa perturbación levísima en su cara cuando diga argentinos, porque la doctora es una doctora exitosa y leída y sabrá que argentinos es una palabra extraña a nuestro sentir nacional querandí alguito pampa medio comechingón casi diaguita, una palabra que viene del griego a través del castellano, un vocablo con las manos repletas de sangre. Pero peor es Cristina, pensará, porque el que no se consuela es porque no se consuela –y en ese mismo acto anunciará que, primera de todos y todas, se cambia el nombre por Salmuncu. Y a partir de ese día todo será felicidad. Tendremos una historia, tendremos una coherencia, tendremos un idioma propio que no habla nadie más, tendremos un futuro realmente anclado en un pasado que, si bien no parece tan nuestro, haremos nuestro a golpe de relato. Para lo cual habrá que soportar, como en toda revolución, ciertas inmolaciones –de otros: los cuerpos del estado ex estado deberán, por ejemplo, liquidar de una vez por todas a Félix Díaz, el qom batiente desdeñado, que podría sugerir al gran público que todo el proceso es una mascarada. Nadie debe siquiera sospecharlo, y su muerte no es un precio demasiado alto para que no mengüe la confianza en tan gran cambio. Y todos tendremos que hacer, se dice, ciertos sacrificios: desechar toda rueda, cualquier rueda, porque antes de que llegara el hideputa de Colón tal cosa no existía en América; dejar de comer carne de vaca o cordero o cerdo o pollo porque sin el masacrador genovés esos pobres no habrían terminado muriendo en estas tierras; recuperar las costumbres nómades que tan poco nos gustó perder y hacer, en magna gesta cívica, la mayor hecatombre de caballos: millones de caballos degollados, un paraná de sangre purificadora –porque, ya lo sabemos, ese animal extraño fue la vanguardia y herramienta del imperio. Habrá, a cambio, placeres indudables: devoraremos con fruición mulitas y carpinchos, nos vestiremos con cueros de vaya a saber qué, nos sacudiremos por fin la lacra del cristianismo genocida, nos cambiaremos los nombres por nombres querandíes y la confusión que seguirá será ocasión de noches fastas. Seremos, por fin, felices, auténticos, tan cerca del principio. Algunos lo encontrarán acaso peliagudo –extrañarán el idioma, la pasta de la mamma, algún gefiltefish, las canciones de los redondos o los rolling, el vino, el código civil, los goles de boquita–; otros lo gozaremos tanto –aunque debo confesar que a veces me gustaba eso de ser hijo de gallegos, rusos y polacos. Y la doctora –convertida en khaleesi calchaquí– habrá encontrado por fin la razón de su vida. No falta mucho. El derribo de la estatua de Colón fue más que el primer signo: fue la campana de largada. Ya podemos proclamar que esa historia y esa cultura que trajo el invasor no son las nuestras y que debemos repudiarlas, bajarlas de su pedestal. Y que, dentro de nada, todos originarios, tremendos querandíes invencibles. (NdelT: por si alguien consiguió no enterarse: hace unos días, tras una pelea con el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y pese a la orden judicial de no innovar, la presidenta de los argentinos decidió retirar de su lugar frente a la Casa de Gobierno la estatua de Cristóbal Colón, acusado de genocida, y reemplazarla por una de Juana Azurduy, coronela del ejército boliviano en el siglo XIX.)

martes, 16 de julio de 2013

TRANQUILIDAD...........

Tribuna de Periodistas - 16-Jul-13 - Análisis http://periodicotribuna.com.ar/14564-inseguridad-estamos-mal-pero-vamos-peor.html LA TRANQUILIDAD DE LOS ARGENTINOS, CON LIBERTAD CONDICIONAL Inseguridad: estamos mal, pero vamos peor por Pablo Dócimo Sin dudas, el tema inseguridad es, desde hace años, la máxima preocupación del ciudadano común argentino, especialmente de los habitantes del Conurbano bonaerense y la ciudad de Buenos Aires, donde los robos y asesinatos van engrosando una lista cada vez más larga. Es más que evidente que hay algo en el sistema que falla, y falla groseramente. Sin ir muy lejos, y si se observan las últimas crónicas policiales, puede verse que un detenido, Shiva Narada Benítez Díaz, a quien le faltaba un año para ser abogado y más de diez para cumplir su condena por robos y secuestros exprés, se fugó de la facultad de derecho de la UBA, donde cursaba sus estudios de abogacía, cuando cuatro guardias armados lo llevaron a la facultad, en Recoleta. Entró y ya no lo vieron más. Otro caso es el de uno de los absueltos en el caso Píparo, Carlos Burgos, quien fue detenido por robar un kiosco. Burgos estuvo en la cárcel tres años por estar acusado de ser partícipe de la salidera bancaria en la que la mujer perdió su embarazo. Existen varias razones que explican estas falencias en seguridad, muchas; solo se expondrán aquí algunas de ellas. En primer lugar, nos encontramos con el siguiente inconveniente: las cárceles están abarrotadas, colmadas de presos. Esto deriva en algo realmente serio, y es que los presos aprenden a organizarse, a mejorar técnicas. La situación se agrava porque muchísimos delincuentes salen con libertad condicional o tienen el beneficio de salidas transitorias, y en la inmensa mayoría de los casos, los delincuentes en lugar de aprovechar este beneficio, vuelven a delinquir. En muchas cárceles, como por ejemplo la de Batán, no se reciben más reclusos. Solo se van recibiendo a medida que vayan saliendo. Y acá nos encontramos con el segundo inconveniente, que es que cuando salen, en su inmensa mayoría, salen tan o más peligrosos que cuando entran. Otro aspecto que es realmente inentendible, es que la mayoría de los detenidos por asalto a mano armada, aunque parezca mentira, no quedan detenidos. Pero existe algo más grave aún, y es que de los que quedan detenidos, no llegan a juicio, y si llegan, después de tres o cuatro años, solo el tres por ciento de ellos recibe condena en primera instancia. Luego todos, absolutamente todos, apelan y la causa pasa a casación (segunda instancia) donde pueden pasar tres o cuatro años más, y ocurren, indefectiblemente, dos cosas: les reducen las condenas o los absuelven, y decimos que ello ocurre indefectiblemente porque esa es la bajada de línea que reciben absolutamente todos los juzgados. En muy raras ocasiones, salvo algunas muy mediáticas, quedan firmes las condenas. Estas son algunas de las razones por las cuales la delincuencia crece y se multiplica geométricamente. Si tenemos que, las penas, desde un principio son leves, y además no existen condenas y las pocas que se dictan no se cumplen, es muy poco probable que se bajen los índices de delincuencia."

lunes, 15 de julio de 2013

PARADOJA

PORTADA La paradoja de la rebelión fiscal Por Agustín Laje (*) Si desde sus inicios el kirchnerismo buscó anclar su identidad política en una suerte de puritanismo que se afirmaba a sí mismo como la contratara de “los malditos ‘90”, la quimera se ha revelado insostenible a la luz de los incontables casos de corrupción que se vienen develando día tras día. Más aun: podría decirse que la corrupción se ha transformado en el talón de Aquiles de un oficialismo en plena decadencia y sin salida a la vista. Hace algunas horas nos hemos enterado que, conforme a las últimas mediciones del Barómetro Global de la Corrupción que llevó adelante la prestigiosa ONG “Transparencia Internacional”, la Argentina lidera el ranking de países latinoamericanos con mayor percepción de la corrupción, superando a México y a Venezuela. En efecto, nada menos que un 72% de los argentinos advierten que en los años de kirchnerismo la corrupción ha aumentado dramáticamente. Y frente a tamaña situación, el gobierno ha emprendido la estrategia del silencio total y absoluto. Es cierto que intentar explicar lo inexplicable a menudo termina embarrando todavía más las cosas, pero no menos cierto es que “el que calla otorga” y, por lo tanto, el mutismo termina siendo autoincriminatorio. Ahora bien, aparejadamente a esto, también sabemos que el kirchnerismo encarna un modelo político y económico basado en exprimir al ciudadano productivo con la mayor presión tributaria que se recuerde. La excusa está en la “redistribución de la riqueza”, eufemismo con el que se suele designar al empleo de la coerción estatal y el sometimiento a nuevas formas de esclavismo muy provechosas para populistas que terminan con los bolsillos (o en el caso argentino, las bolsas, valijas y bóvedas) llenas de dinero ajeno. Sin considerar el impuesto inflacionario que ronda el 30% anual, un argentino de clase media (con ingreso de $7.500 mensuales) deja al Estado el 56% de sus ingresos anuales en variopintos impuestos. Es decir, trabaja más de la mitad del año para mantener no sólo a sectores totalmente desentendidos de la cultura del trabajo y acostumbrados al parasitismo social, sino para mantener los proyectos políticos de gobernantes a los que se sabe corruptos. La indignación –que se exacerba cada día más– es entendible: a nadie le gusta que le roben en la cara y luego traten de disimular la afrenta con adornados relatos de “justicia social” y otros conceptos similares que podrán ser muy simpáticos, pero que en los hechos son cada vez menos creíbles. Y en el marco de esta indignación creciente, empiezan a alzarse voces que argumentan a favor de una “rebelión fiscal”, es decir, a favor de organizarse para dejar de pagar impuestos o, al menos, pagar menos. Nadie puede afirmar que la propuesta en cuestión carece de racionalidad grupal, si por tal cosa se entiende el comportamiento tendiente a lograr objetivos con el menor empleo de recursos posible. La lógica es clara: el pomposamente denominado “modelo nacional y popular” está edificado sobre el fruto del trabajo ajeno, con lo cual, quitando los frutos de ese esfuerzo ajeno se desmorona por completo el edificio “nac&pop”. Sin “caja” el kirchnerismo se reduce a la nada y sus referentes terminan tras las rejas. Así pues, si el 72% de los argentinos que perciben el crecimiento exponencial de la corrupción como algo alarmante se comportaran racionalmente en términos de grupo, no caben dudas que dejarían de alimentar a sus propios ladrones. Pero la cuestión no es tan simple como parece. Y es que la estrategia de la “rebelión fiscal” viene acompañada por una paradoja conocida como el dilema de la “acción colectiva”, descubierta por el célebre académico Marcur Olson en The Logic of Collective Action (La lógica de la acción colectiva, 1965). Este estudio demuestra que, irónicamente, si los grandes grupos están conformados por individuos racionales, éstos no actuarán a favor de sus intereses de grupo por una razón simple: la contribución de su acción representa una porción infinitesimal de la acción colectiva y, en consecuencia, lo racional a nivel individual supone eludir los costes de actuar (en este caso, los costes de la rebelión fiscal son los que resultan de la persecución de la AFIP). Si los objetivos a conseguir son indivisibles, los individuos se verán beneficiados por su prosecución hayan o no colaborado en la acción, por lo que tienden a evitarla. Así de trágica termina esta paradoja, no pudiéndose articular la acción grupal porque todos esperan que “el otro lo haga”. ¿Tiene salida este dilema? La respuesta es afirmativa, y la salida viene dada o por incentivos selectivos, o por la adopción de una moral superadora que encauce la acción hacia el objetivo con prescindencia de los costes individuales. Esa moral tendrá lugar el día que los argentinos que estamos cansados de que nos metan la mano en el bolsillo entendamos que nosotros no dependemos de los corruptos, sino que los corruptos dependen de nosotros. (*) Director del Centro de Estudios LIBRE. En agosto publicará el libro “Cuando el relato es una farsa”, en coautoría con Nicolás Márquez. agustin_laje@hotmail.com | www.agustinlaje.com.ar | @agustinlaje

domingo, 14 de julio de 2013

JAIMITO

Un Chiste de Jaimito “Ningún sistema socialista puede ser establecido sin una policía política”. Winston Churchill Durante la semana que pasó, tal vez como un anticipo de lo que sucederá cuando nuestra Presidente -que ha optado por plebiscitar el “modelo” en las urnas de octubre- pierda las elecciones, nos hemos acercado varios pasos hacia el abismo “chavista” en que doña Cristina quiere despeñar a la Argentina. Un hecho trascendente fue la asunción del General César Espión Milani como cabeza del Ejército y, en la práctica, de la Armada y la Aeronáutica, y aún del Estado Mayor Conjunto, ya que en ellos consiguió encumbrar a hombres que le son fieles. Y la importancia de lo sucedido radica en que la viuda de Kirchner, después de agostar y denigrar a las fuerzas armadas por toda una década, hoy las convoca a respaldar al Gobierno -no a la Patria- e intenta apoyarse en ellas como fuerza basal de su decadente “modelo”, bajo la inspiración del finado Papagayo Caribeño. La razón fundamental de este viraje radica en que la Presidente está mirando con preocupación extrema la creciente protesta social, y pretende que el nuevo Ejército que el corrupto Milani comanda la mantenga informada y sirva para acallarla; sin embargo, la cadena de mando está cortada justo abajo del generalato, y no habrá quien consiga hacerse obedecer si una orden en ese sentido fuera impartida. Quienes conocen a Espión no dudan en compararlo con Emilio Cero Massera, aquel Almirante que, después de recibir la medalla a la lealtad peronista, no dudó en encabezar el Proceso de Reconstrucción Nacional y usarlo para “hacer platita” que le permitiera, traicionando una vez más a sus camaradas, dedicarse a la política. Haría bien la señora Presidente en recordar esta similitud. Otro hecho importante lo constituyó un episodio ¿policial?: la muerte, en manos del Grupo Halcón de El Lauchón, un agente de la Secretaría de Inteligencia (ex-SIDE), colaborador de Horacio Jaime Stiusso -¡otro!- es decir, algo relacionado al Espión. En esta historia, como dijo ayer Jorge Lanata (http://tinyurl.com/nhvw9gg), hay mucho más que cuatro tiros por la espalda y es parte del proceso de “chavización” pretendido. Finalmente, el procesamiento y pedido de captura de Ricardo Avioncito Jaime no es sólo la confirmación del poderoso olfato de los jueces federales penales, que ya han comenzado a detectar el fétido olor a descomposición que surge de la Casa Rosada. Si lo comparamos con el ingreso a prisión de Luis Bárcenas, el otrora poderosísimo tesorero del Partido Popular, que está jaqueando al gobierno español, lo importante será la respuesta a una pregunta concreta: ¿aceptará el prófugo Jaimito convertirse en el único pato de esta boda o, por el contrario, empezará a hablar, poniendo en juego la santa memoria de don Néstor (q.e.p.d.) y la insólita fortuna de sus herederos? Si hay pacto de silencio, ¿cuál será el precio? La garantía final, ¿no será su propia vida? Alguien peor intencionado que yo podría atribuir el gesto de Claudio Botitas Bonadío, hasta ayer uno de los más fieles inquilinos de Comodoro Py a cualquier oficialismo, a la aceptación por el Gobierno de la necesidad, frente a tanta denuncia de corrupción, de tirar a los leones a uno de sus más emblemáticos ladrones, pero ello no responde a las preguntas. Por lo demás, Botitas, que en sus fallos pide permiso a una mano para mover la otra, también llamó a indagatoria a Guillermo Patotín Moreno; este Juez muy pocas veces ha realizado esa diligencia sin resolver, dentro de los diez días, el procesamiento del imputado. La banda de delincuentes que secundan a la viuda de Kirchner justifican el poder de ésta únicamente en el dudoso 54% de los votos que obtuvo en 2011; ello, y el ejercicio salvaje de ese poder, les permite reclamar la eternidad para su enferma líder. Pero ese número mágico se verá fuertemente cuestionado tanto en las PASO cuanto en las legislativas formales de octubre, ya que doña Cristina no ha encontrado candidato alguno capaz de atraer esas indispensables voluntades. ¿Qué sucederá cuando resulte innegable que no habrá, en democracia, otro futuro para ella y sus cómplices que la pérdida del poder y de los cargos? ¿Sobre qué bases invocará contar con un respaldo popular que le habrá sido demostradamente negado? En las respuestas a esas preguntas está el futuro inmediato de todos nosotros. Cuando pongo en duda –lo sigo haciendo- que las PASO se realicen, ya que sólo servirán para demostrar que el Gobierno y su reina están desnudos, muchos contestan que para suspenderlas se necesita una ley del Congreso, ya que los decretos de necesidad y urgencia no pueden utilizarse para temas electorales; así, careciendo ya hoy de las mayorías necesarias para imponerse, resulta obvio que el Frente para la Victoria no dispondrá de los recursos necesarios para obtener una norma a su medida. ¿Significa eso que el oficialismo se resignará a una tan cantada derrota? Pues no. Y la razón básica es que no cree en la democracia representativa, al menos no en la forma establecida en la Constitución; por el contrario, cree en la democracia “delegativa”, esa que practican en Venezuela, en Nicaragua, en Cuba, en Bolivia y, algo menos, en Ecuador, es decir, en aquella en que las minorías sólo pueden expresarse a través de su periódico voto, mientras que quien encarna a la mayoría hace o deshace a su antojo durante el resto del tiempo. En resumen, ¿por qué el cristinismo va a permitir que se realice un acto electoral que no dejará dudas acerca de su condición minoritaria, aún después de todas las alquimias matemáticas posibles? ¿Cómo continuar vanagloriándose de un porcentaje de votos que ya habrá probado ser inexistente? A esta altura, todos sabemos qué poco le importan al oficialismo las formas constitucionales, a punto tal que pretende arramblar con la propia carta magna. Cuál será el método que escojan esta vez para ignorar las leyes, sólo lo saben Ella y, tal vez, Zannini, pero mucho me temo que será color rojo sangre. El 8 de agosto, como un anticipo de lo que sucedería en las urnas el domingo siguiente, la ciudadanía saldrá nuevamente a las calles, unificando las consignas en torno a la corrupción, a la inflación y a la inseguridad, tres dramas en los cuales el Gobierno tiene responsabilidad directa por estar integrado por ladrones y promover el lavado de dinero, por el estropicio del derroche, y por su asociación con el tráfico de drogas. Quizás hayamos aprendido que nada se resuelve sólo con votar, especialmente cuando los candidatos no nos dicen, más allá de las remanidas frases condenatorias, cómo piensan luchar contra esos flagelos, sino que debemos participar en la toma de decisiones, como lo hicieron los franceses un día como hoy, en 1789, cuando tomaron La Bastilla. Se trata únicamente de salir a hacernos cargo del futuro con nuestras propias manos, y expresando nuestro hartazgo militante respecto de un sistema que, cada día, roe los cimientos sobre los cuales fue construida la República en la que nacimos y seguramente moriremos, salvo que sigamos mirándonos el ombligo y permitamos que la maten antes. Bs.As., 14 Jul 13 Enrique Guillermo Avogadro Abogado

ACLAREN

ACLAREN, OSCURECE DEMASIADO Calendar julio 14, 2013 | Posted by Malú Kikuchi Por Malú Kikuchi (14/7/2013) En la década K, los argentinos hemos aprendido a subdividirnos un poco más. No nos cuesta mucho, es una histórica costumbre que tuvo algunos cortos respiros. Desde el gobierno generan problemas ¡hasta con Colón! Con el 1° mundo, con EEUU, con el campo, con los pocos medios que aún no compró, con la justicia, con la Iglesia, con las FFAA, ¿con las FFAA también? Con respecto a las FFAA es obvio que ha habido un cambio radical desde el gobierno. Puede que se deba a las manifestaciones en Brasil, que asustaron y fue necesario recurrir al ejército. Cristina sabe que ya no puede contar a ciegas con gendarmería y con prefectura naval, después del destrato del año pasado. Puede que nunca le tuviera confianza a la ex SIDE, hoy SI, y es imprescindible contar en alguien con fuerza, disciplina y armas, en particular, si se ha dedicado toda una década a sembrar enemigos con éxito. De ahí que por primera vez en la historia, el jefe del ejército sea una hombre de “inteligencia” (no tiene nada que ver con las neuronas), el general César Milani. Hay gente muy molesta, los espías profesionales de la SI, a la cabeza. Puede que todo lo que va a seguir sea sólo una de esas inverosímiles coincidencias en las que es difícil creer. O puede que no. Hechos. Dicen que en la SI, debajo de Jaime Stiusso (arriba sólo están los jefes políticos, Larcher e Icazuriaga), que es un profesional, estaba Raúl Martins, y debajo de éste, Pedro Viale, alias El Lauchón. Por mostrar en cámara la foto de Stiusso (Hora Clave), Gustavo Béliz, entonces ministro de justicia, tuvo que irse del país y le hicieron un juicio al respecto. Raúl Martins, “el zar de la prostitución,” fue denunciado en 2012 por su hija. Dijo que mantenía una red sexual VIP internacional y participaba en la trata de personas. El juicio cayó en el juzgado de Oyarbide, amigo de Martins. Lorena denunció que su padre mandó al Lauchón a matarla. Servini de Cubría no aceptó esta denuncia por parentesco y la Cámara Federal la avaló. Martins está refugiado en México y Oyarbide aún no falló. Hechos. Quedaron Stiusso y El Lauchón. El Lauchón tenía denuncias de todo tipo. Se supone, es imposible saber con certeza en qué temas trabaja un espía profesional, pero dicen que era contra el narcotráfico. Se lo acusaba de protegerlo, de tener una red de lavado, sistemas para sacar la coca del país, compra de terrenos a nombre de indigentes, provisión de recursos químicos para tratar la droga. Hechos. La denuncia que tiene más de 1 año, la lleva el juez federal de 3 de Febrero, Juan Manuel Culotta. En un procedimiento fuera de norma, el juez ordenó 18 allanamientos, entre ellos el del domicilio del Lauchón. En Moreno, La Reja, calle Rocha Blaquier 1502, a las 6,40hs AM del 9/7/2013. El grupo Halcón, ante el portón de la casa de Viale, ordena a un hijo, abrirlo. Al llegar a la puerta no le piden que la abra, la tiran abajo como si estuvieran buscando un grupo terrorista dispuesto a volar la Rosada, el Congreso y Tribunales. El grupo porta cascos, chalecos, visores y armas largas. La orden es “buscar documentación”. Raro ¿no? Muy exagerado. Hechos. Al escuchar el estruendo de la puerta, El Lauchón, glock 40 en mano, grita ¡”chapa, chapa”!, en la jerga quiere decir, “soy del palo, no disparen”. Dicen que hirió a un Halcón en el pie y a él lo bajaron de 4 tiros en la espalda. Dicen que encontraron varias armas. Dicen que encontraron varios químicos. Dicen que el hijo menor está preso. El mayor lo desmiente. Hechos. El secretario de seguridad Sergio Berni, dice que es muy raro enviar al grupo Halcón para buscar documentación. Es cierto. Dice Berni que no se encontró nada. Sí en los otros allanamientos ordenados por el juez Culotta. Hechos. No hace al fondo de la cuestión si El Lauchón era un buen funcionario probo, o un experto malhechor: lo fusilaron. En cualquier caso ameritaba, como toda persona en una ¿república? un juicio justo a través del debido proceso. No un fusilamiento sumarísimo. ¿Y los DDHH? No estamos en guerra. ¿O sí? De un lado la SI y sus espías profesionales de siempre, y enfrente el jefe del ejército general César Milani (que viene haciendo inteligencia militar desde el proceso en Tucumán), bien acompañado por la bonaerense y el grupo Halcón. ¿Quién está con la presidente? ¿Quien en contra? ¿O los dos la obedecen? Mientras, la presidente dice que le corre frío por la espalda al enterarse que la CIA nos espía. Todos nos espían. La SI nos espía. Y el “Proyecto X” de gendarmería espiaba en particular a la gente de izquierda, sin obviar a otros que “pudieran molestar”. ¿Por orden de quién? Dice Berni aparentemente indignado con lo sucedido al Lauchón: “Todos los días debemos luchar contra la delincuencia, y a veces contra la justicia”. Esto último parece ser un tiro por elevación al juez Culotta. ¿Y nosotros? Los que no piensan como el gobierno, políticos, empresarios, periodistas, gente del arte, los ciudadanos de a pie, los que tienen que luchar todos los días contra los ladrones, los violadores, los asesinos, los drogados, sin tener los medios para hacerlo, ¿qué pueden esperar? Si los servicios de inteligencia (¿porqué los llamarán de “inteligencia” siendo tan brutales?) se pelean y se matan entre ellos, y lo hacen de manera tal que todos se enteren, sin discreción, abiertamente, como los mensajes que mandan los mafiosos o los narcos, cuestión que nadie pueda obviar quien tiene el poder y la fuerza, ¿cómo sentirse seguro? Ya no basta la inseguridad de la delincuencia común y diaria, ahora también se le suma la inseguridad que proviene de alguna rama del estado. No quiero ser melodramática, pero recuerdo esa estupenda película alemana “La vida de los otros”, y siento que la *STASSI puede que no esté tan lejos. De nosotros depende cambiar las cosas a la hora de votar. *STASSI: siniestra policía secreta de Alemania del Este.

sábado, 13 de julio de 2013

ESTALLIDO

EL ESTALLIDO SOCIAL A LA VUELTA DE LA ESQUINA No soy capaz de predecir el futuro, pero sí de ver con claridad que a pesar que el estanque tiene las aguas tranquilas como un espejo, solo una insignificante gota puede hacer que se formen un sin fin de ondas que se extenderán hasta los bordes y provocarán el derrame del contenido. Esa gota está cayendo... (RCN dixit 2013) Por Roberto C. Neira Estamos inmersos en un modelo de país donde existe una crisis económica, social y moral como pocas veces se ha visto. Aumenta la desocupación, la pobreza y la exclusión social; empiezan a aparecer casos de malnutrición en niños y las enfermedades virósicas afectan a una buena parte de la población que vive en zonas con alto riesgo de contaminación. Tal es el caso de las cinco millones de personas que carecen de lo más elemental en materia de higiene (agua corriente, cloacas), que se diseminan por la Cuenca Riachuelo-Matanza y sus alrededores, plagados de desperdicios, ácidos y otras sustancias tóxicas. Hay cientos de familias que han sido expulsadas de sus hogares y viven a la intemperie. Otras, por no tener opción, comienzan a engrosar la larga fila de "okupas" en casas y edificios tomados. El aumento de la población en las villas continúa "in crescendo" por los costos que significa para muchos el alquiler y las expensas, mientras que, los salarios, se siguen reduciendo aunque no ocurra lo mismo con los precios de alimentos, bienes y servicios. La opinión pública, entiende, que si no hay cambios políticos a corto plazo esta situación se va a agravar por lo menos hasta las elecciones presidenciales de 2015 y puede prolongarse todavía unos cuantos años más, dado que el estado de destrucción de las instituciones y de los organismos del Estado, así como el rapiñaje de sus bienes: Banco Central, Anses, PAMI, entre otros, es calamitoso y demandarán años de recuperación. En estas condiciones, ¿por qué no se produce un estallido social? ¿Por qué no revienta el sistema? ¿Cuánto puede aguantar la sociedad sin que se produzca una rebelión? Es difícil pensar en una conjunción de condiciones más favorables para provocar un estallido, sobre todo, cuando todavía tenemos fresco en la memoria el triste recuerdo de lo ocurrido en diciembre de 2001. En primer lugar, los efectos de la crisis que el gobierno maquilla a través de las estadísticas del Indec son espantosos. ¿Cómo puede sobrevivir una población con una inflación que oscila entre el 25% y 30% anual? Entre los que tienen trabajo hay muchos que están con salarios de subsistencia y quienes conservan su puesto viven con el miedo permanente a que simplemente su empresa cierre o expulse trabajadores, por los desajustes producidos por las trabas a la importación que afectan a insumos industriales clave. Por estos tiempos, se ha extendido la percepción de que el reparto de sacrificios está siendo enormemente injusto. El caso más conocido, aunque no es el único, es el de los subsidios a los jefes de hogar. El Estado desembolsa distinto tipo de ayuda monetaria que no alcanza a cubrir las necesidades y a la vez no otorga ninguna posibilidad de trabajo al que lo recepciona como paliativo para salir a flote con un trabajo digno. La insensibilidad de los poderes públicos ante esta situación, que, en definitiva, resultó puramente electoralista, ha contribuido a aumentar el sentimiento de indignación de una buena parte de la sociedad, que cree que se está alimentando a unos vagos que no quieren trabajar. Las esperanzas y las promesas de una recuperación inminente profundizando el modelo son difíciles de creer. Más de la mitad de la población, entiende que estamos en un proceso muy largo de estancamiento y que nos esperan años muy difíciles. Estamos padeciendo a un gobierno corrupto y de una ineficacia pasmosa. Están preocupados en cambiar a los jueces que garantizan equidad y justicia, por otros venales apropiados para defender los intereses del gobierno y se intenta cercenar la voz del periodismo independiente y en particular de aquellos medios que resultan peligrosos por la permanentes denuncias contra funcionarios. Dos temas totalmente ajenos a los intereses del pueblo, que pide más seguridad, menos inflación y mayor atención a los problemas sociales vinculados con la educación y la salud, entre otras cosas. Resulta increíble que, en un momento de gravedad como el actual, la presidente pase su tiempo enviando twitters y participando en todo acto que sirva para lanzar sus fantasías dialécticas por la cadena oficial, con el único objetivo de denigrar a la oposición, a los medios y a la justicia, para júbilo de su red de aplaudidores oficiales. En los últimos días, la opinión pública se enteró que: 1. Crece la cantidad de argentinos que se van a vivir a Uruguay... 2. La suba de precios se hizo más intensa desde que Moreno relanzó los controles con la lista de 500 productos; 3. A más de dos meses del desastre climático, la falta de obras, la escasa ayuda estatal en La Plata y las demoras en el pago del subsidio a los porteños moviliza a los damnificados por el temporal del 2 de abril, que temen por un nuevo desastre; 4. Para el Indec, el empleo en negro es el más bajo desde 2003. Los datos reflejan que el 32% de la fuerza laboral no está registrada, pero los especialistas dan cuenta que este porcentaje es irreal: 5. Caen las ventas y se acelera el cierre de locales comerciales: 6. Advierten que el plan Procrear es insuficiente y no llega a los más pobres; 7. Según cifras oficiales hay medio millón de desocupados en el conurbano bonaerense. Entre la gente con ingresos, la mitad gana menos de $ 3.000 mensuales. Son ocho millones de personas; 8. Por falta de gas importado, habrá cortes a industrias hasta septiembre; 9. Por el menor ingreso de dólares, las reservas están en caída libre, Llegarían a US$ 30.000 millones a fin de año; 10. Se perdieron más de 110.000 empleos privados en menos de seis meses; 11. La educación pública que nos coloca en la prueba PISA en el puesto 58 entre 65 países participantes, para el gobierno es una cuestión de contexto social porque Argentina es diferente al resto de los países del mundo (???), según palabras del ministro de Educación, Alberto Sileoni. La lista de problemas que afectan a la sociedad es larga, pero a pesar de las calamidades enumeradas, la gente no se rebela. ¿Qué es lo que pasa? Por un lado, las alternativas políticas que esgrime la oposición aunque no sean extremadamente aceptables, permiten avizorar una pequeña luz de esperanza en que las próximas elecciones puedan cambiar algo. Por otro lado, se espera que haya tensiones y episodios violentos, pero no un estallido generalizado. En parte, porque el gobierno a través de su visión de que "la inseguridad es una sensación", ha liberado a las fuerzas de seguridad de su responsabilidad de prevenir, disuadir y controlar en base a una estrategia frontal organizada. Esto explica por qué amplias zonas del cinturón demográficamente más numeroso de la provincia de Buenos Aires y de las grandes ciudades son zonas liberadas. Es decir, hay luz verde para el delito como método para contener la bronca que de otro modo terminaría en un caos mucho más difícil de controlar y motivo para destituir al gobierno ante una situación que no pueden dominar. En fin, parece que debemos continuar aguantando con resignación una situación que, se mire como se mire, a los ciudadanos honestos nos resulta intolerable

jueves, 11 de julio de 2013

HAZTE FAMA...

Hazte fama y échate a emitir Sección: Nota de portada Por Nicolás Márquez Tanto demonizar la década del 90´ (de la que el kirchnerismo participó y disfrutó) y tanto bastardear la Ley de Convertibilidad, al final de cuentas el mismísimo régimen de Cristina acabó imponiendo una suerte de sistema similar, a los efectos de captar dólares (pero de origen sórdido). En efecto, eso y no otra cosa es el CEDIN, una suerte de bono o moneda de fantasía que emite el Banco Central a cambio del equivalente en dólares depositados por los particulares, a cambio de que éstos introduzcan en el mercado legal dólares sin especificar de dónde fueron obtenidos. Es decir, las reservas de los “cedines” serían los dólares depositados por los particulares. Pero hay un detalle no menor; para que este tipo de mecanismos funcionen, se necesita, entre otras cosas, “un shock de confianza”, conforme la jerga que siempre utilizó Alvaro Alsogaray. Luego, el CEDIN tendrá aceptación en el mercado en la medida en que exista el convencimiento popular de que el gobierno no emitirá este bono sin el respaldo exacto de la cantidad de moneda norteamericana depositada. Como parámetro, no es de extrañar entonces que el potencial adquirente de “cedines” previamente tome nota acerca de cuál ha sido el comportamiento del BCRA respecto de la emisión de pesos con respecto a las reservas en dólares, a modo de parangón estimativo. Luego, advertimos que según lo informa el propio Banco Central, en el año 2011, las reservas eran de U$S 52 mil millones mientras que los pesos emitidos eran $ 167 mil millones, o sea que, por cada dólar de reserva, había en circulación prácticamente 3 pesos. Ya en el año 2012, las reservas eran de U$S 48 mil millones y los pesos emitidos subieron a $ 223 mil millones, o sea que, por cada dólar, había emitidos casi 5 pesos. En lo que va del año 2013, las reservas vuelven a disminuir a U$S 38 mil millones mientras que los pesos emitidos vuelven a subir a $287 mil millones, es decir, por cada dólar de reserva, hay emitidos más de 7 pesos (lo cual es conteste con el precio aproximado del dólar paralelo). Estos antecedentes alimentan el temor de que la suerte corrida por el peso también la sufra el CEDIN. Es decir, que deje de ser convertible a dólares debido a que el Banco Central emita “cedines” sin respaldo de moneda extranjera suficiente. Si tenemos en cuenta que el régimen ha estado siempre dispuesto a financiar su despilfarro demagógico envileciendo la moneda local y con ello afectando principalmente el salario de los trabajadores (que son quienes han votado mayormente por el oficialismo en estos años), entonces: ¿porqué no haría lo mismo el gobierno con un puñado de inversionistas que no sólo poseen dólares de origen sospechoso sino que electoralmente no importan un número relevante? Quizás estas suspicacias sean las que han despertado la desconfianza suficiente como para que el movimiento de cedines hasta el momento haya sido un renovado fracaso para el quinteto de “expertos” que manejan la desaprovechada economía Argentina.

Chiste de la semana

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