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jueves, 15 de agosto de 2013

LAS PASO

Suscribite 8 Breves reflexiones sobre las PASO y lo que viene Por Agustín Laje (*) 1. Estafa electoral. La inmensa cantidad de recursos públicos que insumieron las PASO no sirvieron siquiera para cumplir con los objetivos fundamentales de una elección primaria, lo que debería bastar como para poner en tela de juicio la utilidad del sistema y la honestidad de su aplicación concreta en nuestra maquinaria política-electoral. Las PASO se han pensado como una instancia en la que la sociedad toma parte en la disputa interna de los partidos políticos. El fin es, a todas luces, cuestionable desde el inicio: ¿No debieran los propios partidos solucionar (y financiar) sus problemas internos sin obligar al ciudadano desafiliado a tomar parte de asuntos que, en la mayoría de las veces, desconoce por completo? Aún ignorando esta afrenta, es dable remarcar que las PASO no sirvieron siquiera para resolver las disputas intrapartidarias, puesto que la mayoría de los partidos políticos presentaron un solo candidato, haciendo de las primarias una suerte de riguroso sondeo gratuito, antes que un filtro de listas como se supone que debería ser. 2. ¿Democratización de la política?. No caben dudas de que el kirchnerismo es experto en el uso del lenguaje político y en la manipulación de la realidad. Tampoco quedan dudas de sus nulos escrúpulos. Y es digno de destaque, en este sentido, que Cristina Kirchner se haya atribuido un nuevo logro “nacional y popular” que, en los hechos, su partido despreció: la llamada “democratización de la política”, el nombre que el gobierno le ha dado al sistema de las PASO que, según nos dicen, “purifica” la democracia brindándonos otra instancia de elección. Pero ocurre que el kirchnerismo en ninguna provincia presentó más de una lista. Los candidatos oficialistas no fueron elegidos ni por la sociedad ni por los afiliados al Frente para la Victoria; antes al contrario, fueron escogidos unilateralmente por el dedo de Cristina. 3. Vencedores vencidos. No se entiende qué festeja el kirchnerismo. Haber perdido 4.300.000 votos en menos de dos años no debiera ser motivo de festejo para ninguna fuerza política integrada por individuos en sus cabales. Cristina dice alegrarse porque su partido continúa siendo primera minoría a nivel nacional, pero incurre con este argumento en un grave error para cualquier intento de análisis político serio, a saber, que la política no puede jamás observarse como una fotografía, sino que debe verse como una película. En otras palabras, la política no es un instante, sino un proceso. Así pues, la performance política no se mide aislada de las experiencias previas; al contrario, debe ser contrastada con resultados anteriores que pongan de manifiesto si existió avance o retroceso en el desempeño electoral en evaluación. Y si consideramos que en 2011 el kirchnerismo sacaba 54% de los votos, mientras que hoy saca el 24% (siendo esta la peor elección desde el 2003), la conclusión es inobjetable: los vencedores son en verdad vencidos. 4. 54% Q.E.P.D. La dimensión discursiva no se debe dejar de lado en un análisis sobre los corolarios de las PASO. En efecto, el populismo no es otra cosa que un “momento discursivo” según el propio Laclau. Y en este terreno también el kirchnerismo ha perdido su sanalotodo “54%”, guarismo que fuera repetido hasta el hartazgo para justificar hasta lo injustificable. Pero ahora ha quedado en claro que nada es para siempre, y que el kirchnerismo deberá prescindir de su “número de la suerte”, pues estamos asistiendo a su defunción. 5. Hegemonía. La derrota kirchnerista significó un tajo para la estabilidad política kirchnerista que, de repetirse un resultado similar en octubre, se transformará en una herida de muerte. No obstante ello, la hegemonía ideológica que supo cultivar el kirchnerismo, mucho más profunda y difícil de contemplar, se mantiene intacta. El izquierdismo, el estatismo y el paternalismo continúan configurando el perfil ideológico de la gran mayoría de los candidatos con posibilidades ciertas en octubre. Entender que la lucha última es contra las ideas que representa el kirchnerismo (y no sólo contra sus personeros), es lo que abrirá las puertas a una situación contrahegemónica no ya a nivel meramente político, sino ideológico y cultural que son, según el propio Antonio Gramsci, las dimensiones por excelencia de la hegemonía. 6. Estrategia kirchnerista. ¿Qué hará el kirchnerismo para revertir este gran revés mal disimulado? Hete aquí la interrogante que probablemente se encuentre en mente de la mayoría de los analistas políticos. Lo lógico, opinan muchos, hubiera sido aceptar la derrota con humildad, comprender las demandas sociales y modificar el estilo político. Pero nada de eso sucederá en mi opinión. La última gran (y muy similar) derrota del kirchnerismo fue en el año 2009, y ningún cambio sobrevino a pesar de que Néstor, más inteligente para la estrategia política que su mujer, estaba con vida. Asimismo, otros indicios y primeras reacciones del espectro kirchneristas hablan en idéntico sentido: Cristina atacando a los medios por sus análisis electorales, La Cámpora afirmando que “no daremos ni un paso atrás” y Lorenzino aseverando que no hará ningún tipo de ajuste económico, son hechos que debieran bastar como para entender que la esencia del kirchnerismo es la ciega y autodestructiva intransigencia. 7. 2013 no es 2009. Muchos kirchneristas –empezando por la propia Cristina– se empeñan por establecer un paralelismo entre lo acaecido en las elecciones legislativas del 2009 y las de este año. Tiene lógica: en 2009 el Frente para la Victoria fue derrotado en las urnas, pero ello no fue óbice para una posterior recuperación que culminó en el sacrosanto 54% de 2011. Luego, el kirchnerismo quisiera ver la historia repetirse casi con exactitud. Pero ocurre que el 2013 no es el 2009. Por empezar, hace 4 años el kirchnerismo obtenía el 31% de los votos a nivel nacional, una cifra que estos mismos desearían tener hoy en lugar del magro 26% rasguñado. Además de ello, la gran recuperación del gobierno por entonces vino de la mano de la recuperación económica del año 2010 que permitió el despliegue aún mayor de políticas clientelistas, algo que, en virtud de los indicadores económicos actuales, no se espera que ocurra nuevamente. Y, finalmente, lo más importante de todo es que en 2009 tanto Néstor como Cristina podían, conforme a la Constitución Nacional, postularse para la presidencia de la Nación. Muerto el primero y transitando el segundo mandato consecutivo de la segunda, la situación cambia de cabo a rabo si no se logra en el Congreso una mayoría necesaria como para reformar la Constitución. ¿Por qué? Pues porque la cohesión partidaria entrará en crisis cuando Cristina se convierta definitivamente en un “pato rengo”. 8. Fin de ciclo. Si ningún imponderable se presenta hasta octubre, creo que la derrota kirchnerista de las PASO se reeditará en las elecciones legislativas venideras. Si esto ocurre, Cristina verá derrumbarse sus pretensiones de perpetuidad, pues no podrá ajustar la Constitución Nacional a sus ambiciones personales e irá perdiendo progresivamente el liderazgo en su partido. Luego, los peronistas empezarán a saltar del barco en hundimiento como siempre hacen y, lamentablemente, muchos se reinventarán o reciclarán (el caso de Massa sería así el primero entre tantos otros que vendrán). Lo importante, en todo caso, es que el fin de ciclo político termine siendo a mediano plazo un fin de ciclo ideológico. Pero tiempo al tiempo, y primero lo primero. (*) En agosto publicará el libro “Cuando el relato es una farsa”, en coautoría con Nicolás Márquez. agustin_laje@hotmail.com | www.agustinlaje.com.ar | @agustinlaje La Prensa Popular | Edición 225 | Jueves 15 de Agosto de 2013

miércoles, 14 de agosto de 2013

PAYADOR URBANO

“Cambié la vieja tranquera por un portal de Internet…” payadorurbano@yahoo.com Elecciones de ayer (PASO a paso) Cristina Hay frentes pa’ la victoria y frentes pa’ la derrota; un mal pique a la pelota le altera su trayectoria. Pagó costas y accesorias la banda presidencial; en forma escrita y oral, este soberano juicio, floreció con el auspicio del pueblo y su potencial. Cuando el pueblo dice nones pon las barbas en remojo, que lo del ojo por ojo origina decepciones. Sirvan estas elecciones para frenar al ofidio, recobrar el equilibrio y asumir el cumplimiento de un onceavo mandamiento: “El pueblo no come vidrio”. La Capital Federal honrando la tradición hizo temblar el padrón, profundizó el temporal. Desde el centro al arrabal, esta mano de barniz, le dice a la Emperatriz que baje un poco el copete, y hoy Bergman y la Michetti le están rezando el kadish. Arroja sí mucha luz, sobre la cruenta derrota, que no le den ni pelota en su tierra, Santa Cruz. Por si faltara algún plus, tampoco allí tuvo aval, y en esta prueba serial descubrimos con espanto que, para su desencanto, la bronca ya es general. Cobos, el noble marqués, ganó por demolición y en ejemplar elección, Binner triunfó en Santa Fe. Schiaretti, el cordobés, también llegó a la palestra y en esta primaria muestra de un pueblo muy selectivo, en la cama de los vivos hoy Massa, duerme la siesta. Por todo ello en lo de ayer barajando el escrutinio, hay un solo vaticinio según mi ciencia y saber. Lo que no logro entender es la expresión sibilina, y, a vuelo de golondrina, sin caer en el agravio, pregunto a los hombres sabios: de qué se ríe Cristina?

martes, 13 de agosto de 2013

JUICIO Y KASTIGO

Por Nicolás Márquez (*) La imbecilidad alegre Corría 1994, se disputaba la Copa Libertadores de América y Boca Juniors (a la sazón dirigido por César Luis Menotti) enfrentaba al poderoso Palmeiras, quien jugaba de local en la ciudad de San Pablo. Allí, el equipo argentino padeció una de las palizas deportivas más apabullantes de su rica historia, perdiendo por 6 tantos contra 1. Al concluir el cotejo, con su proverbial desfachatez Menotti declaró a los medios periodísticos que lo reportearon lo siguiente: “estoy muy contento porque Boca brindó un buen espectáculo”. No aclaró Menotti que los únicos que disfrutaron del espectáculo fueron los simpatizantes del Palmeiras y que la hinchada de Boca, lejos de deleitarse, dedicaron el grueso de sus cánticos a recordar a la madre del DT argentino en términos no muy afectuosos. ¿Por qué razón? Ocurre que es de orden natural y sentido común alegrarse cuando el equipo de preferencias de uno hace un gol y no cuando el gol nos lo propina el cuadro rival. Festejar un fracaso, más que un optimismo voluntarista constituye una sobreactuación signada por la hipocresía y el fingimiento. No pude evitar recordar esta anécdota futbolística, cuando tras los comicios del día domingo 11 de agosto y pasadas las 23:40Hs, Cristina Kirchner y sus personeros salieron de su bunker enfrentando las cámaras con sonrisas de artificio a “festejar” la peor elección en la historia del peronismo y a “celebrar” que sólo uno de cada cuatro argentinos votó por ellos. En efecto, una esforzada Cristina brindó un discurso pretendidamente festivo en el que “felicitó” a los candidatos suyos que acababan de perder por paliza en todas las jurisdicciones. El show no tendría nada de extraño en sí, excepto por el hecho de que la Presidente intentó presentar el evento no como una derrota aceptada con dignidad sino como un bullicioso triunfo electoral. En síntesis, festejar la tunda que nos genera una agonía resulta una suerte de optimismo entendido no como una propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable, sino en el sentido chestertoriano: “el optimismo en cuanto imbecilidad alegre”. Los datos objetivos Pero más allá de las impostadas prestidigitaciones festivas de Cristina y sus lacayos, lo cierto y confirmado es que el régimen padeció una derrota escandalosa y definitiva, que pone a la dictadura en una crisis irreversible y terminal. De los cinco distritos más importantes de la Argentina, el Frente para la Victoria perdió rotundamente en todos: salió tercero en la ciudad de Buenos Aires, cuarto en la Provincia de Córdoba, tercero en la Provincia de Santa Fé, segundo en la Provincia de Buenos Aires y segundo (por 20 puntos de distancia respecto del ganador) en Mendoza. Como si estos datos fuesen insuficientes, en provincias de menor envergadura electoral pero de alto contenido simbólico como Neuquén o Santa Cruz el oficialismo también padeció significativas derrotas. Si comparamos los números totales de esta última elección respecto de la acontecida en el 2011 en la que el régimen obtuvo el 54% de los votos, ese caudal hoy ha quedado reducido al 25% de los sufragios (una merma de casi 30 puntos). Y si comparamos estos resultados con la elección del 2009 (la otra derrota que padeció el kirchnerismo desde que detenta el poder), en aquélla obtuvo el 31% de los votos a nivel nacional y ahora sacó incluso 6 puntos menos que cuatro años atrás. Juicio y Kastigo Desde estas páginas hemos hecho mucho esfuerzo constante y sonante a fin de concientizar, defender y difundir ideas o valores diametralmente contrarios a los que encarna el gobierno. Incluso, dentro de los muchos escritos que hemos publicado también manifestamos un sinfín de diferencias y críticas para con el grueso de la llamada “oposición”, la cual tanto sea por la falta de confiabilidad de varios de sus referentes como por orfandad ideológica, no nos termina de convencer ni entusiasmar. Ante ello, es dable manifestar que desde una perspectiva republicana (a la que adherimos), no necesariamente nos sumamos al festejo de quienes resultaron ganadores, empero no podemos dejar de saludar con júbilo los resultados electorales puesto que, inequívocamente, importan un punto de inflexión para la sepultura definitiva de esta ominosa dictadura izquierdista comandada por ladrones seriales y mentirosos habituales. Vale decir, celebramos no tanto el triunfo de la oposición sino la derrota de un régimen al que se le acortan las perspectivas de vida Respecto al devenir inmediato, las elecciones del 27 de octubre muy seguramente importarán el golpe de gracia al kirchnerismo y, una vez que se pueda al fin recuperar la institucionalidad que fuera secuestrada en el año 2003, el siguiente paso deberá ser solicitar, promover e impulsar juicio y castigo ejemplar para Cristina y la banda de malvivientes que ha sostenido, cohonestado y apañado esta farsa apenas simulada por un costoso relato al cual le quedan cada vez menos clientes. La Prensa Popular | Edición 224 | Martes 13 de Agosto de 2013 (*) Próximo libro de Nicolás “Cuando el relato es una farsa, respuesta a la mentira kichnerista”, en coautoría con Agustín Laje. ¿Cómo comprarlo?. Haciendo click aquí Facebook: https://www.facebook.com/lamentiraoficial Twitter: @nickymarquez1

domingo, 11 de agosto de 2013

SILENCIO QUE ATURDE

“La política es el arte de conseguir que tus intereses egoístas parezcan intereses nacionales”. Thomas Sowell Más allá de los estropicios habituales que practica el Gobierno con su ya increíble manipulación de los datos estadísticos, que le permite anunciar inexistentes caídas en los niveles de pobreza e indigencia, ignorar la galopante inflación e irritar a la compungida ciudadanía con declaraciones ridículas sobre comer con seis pesos diarios, ahora la Presidente y la banda de delincuentes que encabeza y la rodea han pergeñado la nueva versión de un robo mayúsculo. Al dar a conocer un falso porcentaje de crecimiento del PBI, que no ha sido confirmado por ningún estudio serio, nacional, extranjero o multinacional, se verá “obligado” a pagar por los cupones atados a esa variable la muy bonita suma de tres mil quinientos millones de dólares, que volverán a salir de las cada vez más magras reservas que aún conserva el Banco Central, afectadas por el consuetudinario saqueo oficial. Cuando se compara esa inexplicable generosidad hacia los tenedores de esos bonos con las penurias que el cepo cambiario de Patotín impone a la industria nacional y al ciudadano común, una medida justificada por la catarata de animaladas y negociados que este Gobierno realizara en materia energética, resulta aún más llamativa. Si bien es cierto que el kirchnerismo ha pagado religiosa e injustificadamente (lo curioso es que los países serios de la región los han refinanciado a tasas cada vez menores) hasta la fecha sus compromisos internacionales –si se exceptúa, obviamente, a los holdouts, al Club de París, a las sentencias del CIADI y a los dueños de empresas confiscadas- no lo es menos que la Argentina despierta cada vez menos interés en los inversores internacionales, aún de aquéllos que están dispuestos a asumir riesgos inmensos en escenarios de guerra, como las compañías petroleras, por ejemplo. Entonces, cabe preguntarse quiénes son los mayores tenedores de esos bonos a los cuales les hemos pagado tanto y, ahora, les regalaremos esa enorme suma de dinero, sobre todo cuando el desembolso se realizará a contramano de la realidad. Mi sospecha –por cierto justificada, conociendo la catadura moral de quienes nos han gobernado durante la “década ganada”- es que estos cupones fueron comprados por quienes, al poder manipular las cifras del INDEC, podían también asegurar esta pasmosa ganancia. Si no fuera así, ¿qué sentido tendría hacerlo si pensamos que, con ella, podríamos arreglar, al menos parcialmente, nuestros problemas con el Club de París, por ejemplo?; si lo hiciéramos, los organismos estatales comunitarios podrían, nuevamente, garantizar a los exportadores europeos contra el riesgo argentino, o nos permitirían volver a los mercados internacionales de crédito, aún baratos. Y ni que decir si los fondos en cuestión fueran destinados a construir rutas, ferrocarriles, hospitales o viviendas; en cambio, irán a parar, una vez más, a los bolsillos de los mismos delincuentes. Hoy, mientras escribo esta nota, los argentinos estamos votando (¿o botando?) en esta encuesta general camufladas de primarias. No puedo negar cuán sorprendido estoy, ya que siempre descreí de su realización, porque sólo servirán para identificar, en cada distrito, a quien esté en mejores condiciones de derrotar al oficialismo en octubre. Pero lo adjudico a la mala información de inteligencia de la que, a pesar de los ingentes fondos que el Gobierno destina –al menos, teóricamente- a su obtención se suministra a la Presidente, a punto tal que se le dijo, casi hasta la fecha de cierre de las listas, que Sergio Massa no se presentaría; ahora, es probable que haya permitido las primarias pensando en que Martín Insaurralde ganaría la Provincia de Buenos Aires. La otra explicación plausible es la seguridad en poder manipular las cifras, realizando un fraude monumental, pero debo confesar que me parece harto difícil de lograr. Es altamente probable, por el contrario, que más allá de las formas del relato, esta noche comience el final de la era kirchnerista. Lamentablemente, y las pruebas están a la vista, la retirada será cubierta arrasando e incendiando todo a su paso. Porque, como ya sabemos por el odio y la fragmentación social que la familia imperial ha sabido instalar en la sociedad, y como producto de las reiteradas humillaciones que ambos consortes y sus funcionarios han derrochado sobre todos los estamentos, cuando pierdan el poder todos ellos serán arrojados a la arena del circo, sin compasión ni tolerancia. Tal vez sea previendo esa situación que será consumado el atraco descripto más arriba. La sociedad argentina, tan habituada y necesitada de transferir sus culpas a terceros -se llamen éstos sinarquía, monopolios internacionales, viejos militares, menemistas no reciclados, formadores de precios, amantes de la convertibilidad, etc., etc.-, tendrá a cercana disposición una serie de individuos a los cuales endosar la responsabilidad por todos sus males, que no serán pocos, y pedirá cárceles y confiscaciones. La monstruosa impudicia (el filósofo Yabrán definía al poder como impunidad) con que la asociación ilícita que nos gobierna se ha comportado traerá para sus integrantes inevitables consecuencias, porque sólo un pueblo ahíto está dispuesto a tolerar bajo el lema “roban pero hacen”; cuando la escasez y la miseria crecen, las sociedades tienden a pedir venganza y reparación. Si esta mini-campaña electoral se transformó en un mero anticipo de las prácticas a las que recurrirá el kirchnerismo en la verdadera, que comenzará mañana, el robo perpetrado en la casa de Sergio Massa, la muerte del Lauchón, y el tiroteo al automóvil del Intendente de Tigre nos parecerán juegos de niños. Estas acciones resultan más trágicas, aunque menos gravitantes, que las que ya se intentaron contra Luis Juez, Lilita Carrió, Enrique Olivera, por inventados enriquecimientos, y contra Francisco de Narváez, con la pretensión de vincularlo al tráfico de efedrina. Parece que los métodos utilizados, como sucede con la brutal crispación instalada en la sociedad, involucionan rápidamente hacia la violencia. Pero, como digo, tengo esperanzas; hoy los ciudadanos comenzaremos a optar entre volver a ser República o convertirnos, sin remedio, en Argenzuela. Esta noche se develará esa incógnita, tan esencialmente trascendente para el futuro. Bs.As., 11 Ago 13 Enrique Guillermo Avogadro Abogado

sábado, 10 de agosto de 2013

DE LEYES Y FRAUDES

Por Malú Kikuchi (10/8/2013) El verbo “fraudar” existió en el idioma castellano. De acuerdo al *DRAE, cayó en desuso. Lo que cayó en desuso es el verbo, no el hecho de cometer fraude. O sea: “engaño que se realiza eludiendo obligaciones legales o usurpando derechos con el fin de obtener un beneficio”. Y la ley N° 8871 (10/2/1912) nació para desterrar definitivamente el fraude de Argentina. ¿Habrá sido una utopía de Roque Sáenz Peña? La ley que lleva su nombre, que estableció el sufragio universal (masculino), secreto y obligatorio, para todos los ciudadanos nativos o naturalizados mayores de 18 años, fue en ese entonces una necesidad para que la gente votara y para evitar el fraude. Roque Sáenz Peña fue un representante destacado de la generación del 80. En 1874, combatiendo contra de la revolución mitrista, alcanzó el grado de Teniente Coronel. En 1875 se recibió de doctor en jurisprudencia. Presidió la legislatura de Buenos Aires en 1877. En 1879, durante la guerra del Pacífico, se alistó en el ejército peruano y alcanzó el grado de Coronel y en 1905 lo ascendieron a General de Brigada. Presidió el Congreso Sudamericano de Derecho Internacional en 1888 en Montevideo y asistió al 1° Congreso Internacional Panamericano en 1889 en Washington. Fue canciller de Juárez Celman en 1890. En 1906, diputado nacional y asumió la presidencia de la nación el 12/10/1910. Su elección, como la de sus predecesores, fue hija del antiguo régimen, que él cambiaría. Natalio Botana en su esclarecedor libro “El orden conservador”, 1977, describe con detalles como funcionaba el sistema. El promedio de votantes, en la 11 elecciones previas a ley N° 8871, fue del 1,7% de la población total. El fraude era casi obligatorio. Había que empadronarse en el Registro Electoral donde la Comisión Empadronadora decidía, a discreción, quien podía y quién no. Se caían las urnas y se reemplazaban las boletas. O se compraba el voto contra un vale, que luego era pagado en el comité. O se iba a votar en patota, cuestión de ahuyentar a los opositores. También votaban los “desaparecidos”, perdón, los ausentes y los muertos. En el régimen conservador. No hay que confundir los tiempos. ¿Y hoy? En 1892, al finalizar la presidencia de Pellegrini, Roque Sáenz Peña, con sus ideas modernistas sobre leyes electorales, fue candidato a la presidencia. El astuto Roca, para impedir “esos delirios”, presentó la candidatura de Luis Sáenz Peña, y su hijo Roque, como se esperaba, retiró la suya. Otros tiempos, otros valores. Años después, ya en 1910, siendo Roque presidente electo (por el 2,8% de los votos), le comunicó a Figueroa Alcorta, el presidente saliente, sobre su intención de una ley electoral justa. Y se encontró (diálogo se llama) con Yrigoyen que no se presentaba en las elecciones por el consabido fraude. Roque le prometió una la ley electoral y el jefe de la UCR le prometió presentarse a las elecciones. Un apretón de manos bastó. Los dos cumplieron. Otros tiempos, otros valores. La gente no votaba, había que hacerla participar. Y se debía evitar el fraude. Así es que Sáenz Peña presentó al congreso dos proyectos de ley en 1911, previos a la ley N° 8871. La ley N°8129 de enrolamiento obligatorio para varones mayores de 18 años, y la obligación de unificar los registros militares. Y la ley N° 8130 por la que los jueces debían conformar los padrones. Con esas 2 leyes aprobadas, nació la N° 8871. Para aumentar las certezas de transparencia de la elección, se dispuso que el ejército de la nación, que por ser de la nación no estaba politizado, debía ser el guardián de las urnas. Otros tiempos, otros valores, otros generales. Sáenz Peña muere el 9/8/1914, diciendo: “he perdido a casi todos mis amigos, pero he gobernado para la República”. Y en verdad, para su núcleo socio económico, fue un traidor. Llegó con el viejo sistema y lo cambió. Le sucedió su vice, Victorino de la Plaza, que sin demasiado entusiasmo llamó a elecciones bajo la ley N°8871 en 1916, por primera vez a nivel nacional. Hipólito Yrigoyen, UCR, ganó. Sin fraude y votó el 46,8% de la población. El pueblo pudo expresarse. Aceptar el resultado, aún a disgusto, es esencial para una república democrática. Siempre que se respete la ley. Y aun respetando la ley, Argentina es el único país latinoamericano, donde el ejecutivo (ministerio del interior) controla el resultado electoral. Los demás tienen organismos autónomos para asegurar la transparencia de las elecciones. Porque el fraude significa defraudar la voluntad popular. Pero como los tiempos cambiaron mucho desde la ley Sáenz Peña, el fraude se puede materializar con el voto cadena, por falta o patoteada de fiscales opositores; durante el transporte de las urnas, o a través de INDRA, consultora experta en tecnología informática, muy sospechada; o en el correo central, punto final del conteo. El control es indispensable y muy difícil de ejercer. El gobierno se ha amañado para que así sea. Al presentar la ley N° 8871, Roque Sáenz Peña terminó su discurso diciendo: “¡Quiera el pueblo votar!”. La tradición añade “¡Sepa el pueblo votar!”. Se agrega: “Sepa el gobierno respetar la ley! ¡No al fraude!”. De los ciudadanos atentos depende que la voluntad del pueblo, no sea una utopía. *DRAE: Diccionario Real Academia Española.

viernes, 9 de agosto de 2013

ESPIAS

Get Smart también es “nacional y popular” Por JUAN SALINAS BOHIL @salinasbohil Los espías ya no son lo que eran. Ni James Bond que se encuentra mucho más arrugado que Sean Connery. Espías eran los de antes. Como la Mata Hari que lamentablemente fue fusilada e impedida de seguir mostrando sus encantos y tantos otros que desde tiempos inmemoriales pasaron a mejor vida sin pena ni gloria, desconocidos por siempre en aras de las seguridad nacional e internacional. Tanto cambió el asunto que ahora quieren ser famosos y se dan a conocer a como dé lugar. Se esfuerzan, si son enviados a espiar, en mover la rama detrás de la cual se ocultan o en tocar el timbre en la casa de la persona a la que observan. Y si los atrapan tienen excusas para justificar lo injustificable, por ejemplo, para “salvar vidas y hacer un mundo mejor”, lo que hace pensar que, además, también deberían ser juzgados por sus actividades anteriores en aras de haber intentado hacer de este planeta una verdadera porquería. Por ejemplo, Bradley Manning es un ex soldado que lleva dos años detenido en varias cárceles y prisiones militares estadounidenses y al que el gobierno de su país acaba de iniciarle a principios de junio pasado un juicio por colaborar con el enemigo al haber entregado a WikiLeaks un paquete de 700.000 cables reservados y secretos. Por su parte, Julian Assange, cara visible de WikiLeaks continúa asilado en la embajada de Ecuador en Londres. Buen lugar ha elegido Assange porque es sabido que el presidente de Ecuador es un fiel defensor de la libertad de prensa, siempre y cuando, se sobreentiende, esa libertad no lo afecte a él. Mientras, otro espía, el ex empleado de la CIA Edward Snowden, acaba de recibir asilo temporal en Rusia debido a que es buscado por los Estados Unidos acusado de filtrar documentos clasificados sobre vigilancia en gran escala en la Red por parte de las autoridades de ese país. Aquí, en este apéndice sureño del sueño chavista, también se cuecen habas debido a que un espía ingresó a la casa de un candidato aparentemente opositor al gobierno en extrañas circunstancias, tan extrañas que pareció conocer al dedillo el lugar del hecho mientras se daba el lujo de colocar su pistola con silenciador sobre una mesa al tratar de abrir una puerta. Sólo le faltó plantarse ante las cámaras de vigilancia y saludar como si se tratara de una especie de “Bailando o Cantando por un sueño”. Pero como la cosa, a pesar de lo caro de la harina, tiene su miga, se han hecho correr versiones que aseguran que el espía es muy conocido del dueño de la casa intrusada y también de su empleador que es, ni más ni menos, que el propio gobierno nacional para el cual realiza operaciones de “inteligencia”. ¿Pas de deux, menaje à trois o simple voleur? Si son descubiertos, estos espías no deben ser muy inteligentes, salvo que, aquellos que los mandan, abusando de una supuesta falta de juicio de la población, les ordenaran hacer las cosas de tal modo que puedan ser desenmascarados, por lo que el galimatías resulta incalculable salvo para los cirujanos que, por su faena, se encuentran en condiciones de discernir cuando se está o no ante una verdadera operación de inteligencia. Con anestesista incluido. A la velocidad luz que suceden los hechos en Argentina, ha quedado atrás pero no tanto, el caso de otro espía que es ni más ni menos que el jefe del Ejército y líder de los espías militares con un presupuesto millonario que no cesa de aumentar. Lo cierto es que el uniformado, cuyo pliego de ascenso ha sido retirado a marcha forzada del Congreso por su jefa, gusta de la buena vida y vive como millonario a pesar de sus magras entradas. El asceta ícono sanmartiniano está de luto y los jóvenes oficiales, furiosos. También a principios de julio un ex espía de la secretaría de Inteligencia nacional conocido como el Lauchón, fue muerto de cuatro balazos al recibir en su casa a los tiros a personal de Narcotráfico y la división Halcón, la fuerza de elite de la policía Bonaerense. El agente utilizó una pistola Glock calibre 40 para disparar contra quienes realizaban el procedimiento por orden del Juzgado Federal de Tres de Febrero. Pero quizás el espía más conocido de la vecindad es el asesor presidencial Horacio Verbitsky, cuyas actividades pasadas y posiblemente presentes son harto conocidas y no necesitan presentación en momentos que la primera mandataria acaba de rechazar en la ONU el espionaje cibernético como si en su país no sucediera nada al respecto. Sería de esperar que los espías locales tomen más en serio su trabajo; que reciban de vez en vez un suave tirón de orejas de sus superiores; que lleven una vida austera o, al menos, que sepan disimular sus misteriosos golpes de fortuna y, sobre todas las cosas, que no sean descubiertos. CORREO de BUENOS AIRES http://www.correodebuenosaires.com.ar

jueves, 8 de agosto de 2013

SOBRE CALIENTE

Por Nicolás Márquez (*) Para hoy jueves 8 de agosto a las 20hs. se convocó a la ciudadanía a través de las redes sociales, a fin de llevar adelante un nuevo “cacerolazo” en todo el país en protesta contra el régimen corrupto y corruptor comandado por Cristina Kirchner y sus cómplices. Es verdad que es invierno, que es incómodo y que muchas veces estas marchas no modifican las decisiones de los gobernantes. Empero, estas manifestaciones sí sirven para instalar y multiplicar la genuina indignación que hoy debe prevalecer en el grueso de la opinión pública, a tan sólo un puñado de horas de llevarse a cabo las elecciones primarias (PASO) del domingo. Va de suyo que la expansión y el consecuente contagio de este descontento generalizado puede terminar volcando las urnas en favor de las fuerzas opositoras. En efecto, el grueso de los votantes argentinos no suelen ser individuos demasiado reflexivos sino que muchas veces suelen sufragar en función de emociones, sensaciones o simples cambios de humor coyunturales. Luego, fomentar la bronca, despertar conciencias y transmitir una sana rebeldía en la población contra el abominable orden de cosas existentes, lejos de ser una medida abstracta es una acción psicológica y política concreta, propensa a ensanchar el clima disidente de cara a las elecciones que se suscitarán 72 horas después. Decía José Hernández a través del legendario Martín Fierro que “La ocasión es como el hierro: se ha de machacar caliente”. ¿Qué más caliente que machacar contra el régimen el mismo día en que empieza la veda electoral?. Desde estas líneas no tenemos más que invitar e instigar a nuestros compatriotas y sectores civilizados de la población a dejar a un lado la queja pasiva o serena, y sumarse con sumo entusiasmo republicano a la oportuna voz de protesta del 8A, la cual debe tender a motivar, influir y determinar el voto de todos aquellos sectores que, tanto sea por falta de lucidez o convicción, aún no lo tienen decidido. La Prensa Popular / Edición 163 (*) El próximo libro de Nicolás en coautoría con Agustín Laje se titula “Cuando el relato es una farsa, la respuesta a la mentira kirchnerista” (prólogo de Carlos Alberto Montaner). Disponible en las librerías en 15 días. Twitter: @Nickymarquez1 Nuevo Facebook: https://www.facebook.com/nicolas.marquez.39948

Chiste de la semana

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