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sábado, 7 de diciembre de 2013

PAPARULO

Soy un paparulo noviembre 29, 2013 By Ricardo Reis Pensar que en los ‘60/‘70 yo estaba en la flor de la vida, era capaz, con buen estado físico, sin traumas ni complejos, jugaba al fútbol los domingos con mis amigos y durante la semana me dedicaba a trabajar de día e ir a la facultad a la noche, criar junto a mi esposa a mi primer hijo y como gran festichola cada tanto ir a un cine o a un restaurant. ¡Qué paparulo!!! ¿Alguien me puede decir por qué me privé de tantas cosas? Pude haber tomado las armas y amasijar viejos, jóvenes, niños, mujeres, en fin, a cuanto facho, oligarca o gorila se me ocurriera voltear. Pude también haber fabricado bombas molotov y detonarlas en mercados, restaurantes, colegios,casas particulares… ¡qué espectáculo! Y también me privé de atacar cuarteles, matar colimbas, robar armas, secuestrar algún poderoso empresario, asesinar al chofer y con el rescate irme a Cuba a depositar la guita y de paso recibir gratuitamente entrenamiento especial de combate guerrillero… ¿Cómo me perdí semejante diversión? ¡Qué paparulo!!! Ni siquiera me rebelé contra el gobierno de Isabelita, como hicieron tantos jóvenes maravillosos; en cambio, me dediqué de lleno junto a mi esposa a la atención de mi hijo de tres años, que había contraído leucemia. Y bien podía haber sido un “joven maravilloso” ya que razones no me faltaban para la rebeldía, imagínense que, siendo el brujo López Rega Ministro de Bienestar Social, no había en el país drogas oncológicas y teníamos que caer en elmercado negro… ¿Cómo no estar contra el gobierno? Sin embargo, me perdí esa paponia. Hoy, a los 70 años, con gran esfuerzo, sigo dependiendo de mi trabajo y creyendo que hice lo correcto. Mi esposa, hijas y nietos dicen eso, pero yo ya no les creo. En poco tiempo cobraré la jubilación de menos de tres lucas… ¡Qué paparulo!! Si hubiera tomado el camino correcto, hoy disfrutaría de una jugosa indemnización en dólares, tal vez tendría un cargo en el gobierno, dado que sé leer y escribir, viviría en Puerto Madero… y de yapa tendría una pensión vitalicia por haber sido “preso político”. Y no me vengan con que pude haber muerto en el intento. Yo hubiera seguido ejemplificadoras conductas, habría denunciado a otros jóvenes maravillosos y obtenido así la libertad para exiliarme en Europa y luego volver cargado de gloria como testigo de crímenes de lesa humanidad. ¡Qué paparulo!!! Ricardo Reis

viernes, 6 de diciembre de 2013

EL PASADO PRESENTE

EL PASADO PRESENTE Calendar diciembre 7, 2013 | Posted by Malú Kikuchi Por Malú Kikuchi (8/12/2013) *”Córdoba, el rostro anticipado del país.” ¿Será cierto? Esperemos que no. Hagamos lo posible, hasta lo imposible para que no sea así. La historia no ayuda y el gobierno nacional tampoco. En momentos críticos, hacer memoria puede aportar algo de claridad a la confusión reinante. Los hechos ocurridos en la capital de la provincia de Córdoba que comenzaron el martes 3 y explotaron mal el miércoles 4, dejaron más de 100 heridos y dos muertos. Todo comienza con el acuartelamiento de la policía que reclama aumento de haberes. A decir de Jorge Asís, el reclamo lo inician las mujeres de los policías honestos, de los que viven de sus sueldos, ya que los otros, los que colaboran con los narcos y el resto de la delincuencia, no andan cortos de haberes. Y De la Sota había descabezado la cúpula policial por connivencia narco y cerrado 700 prostíbulos. Imprevisión imperdonable de parte del gobierno provincial. Se supone que los gobiernos pagan servicios de inteligencia (obviamente no son inteligentes), que deben prevenir lo que va a suceder. Esto no ocurrió en Córdoba. Es más, tranquilamente el gobernador salió del país confiado en la paz de su provincia. Alguien debió pensar que algo de lo que ocurrió, podía ocurrir. No fue así. Inexplicable el comportamiento de los saqueadores. No es racional que porque la policía no esté en las calles, algunos, demasiados individuos convertidos en vándalos, salgan a robar, destruir, asaltar negocios de todo tipo, dejando un tendal de escombros a su paso. Puede que haya sido espontáneo, no lo pareció. Dio la sensación de estar muy organizado. ¿Por quienes? Puede que fuera gente necesitada y los sinvergüenzas de siempre; puede que fuera un mensaje narco al gobierno provincial, lo que da escalofríos. Y puede, es una suposición con bastante sustento, que el gobierno nacional supiera lo que iba a suceder y permitió que sucediera. Dicen que inteligencia militar (prohibida por ley dentro del país) sabía. Dicen que advirtieron a sus superiores. Dicen que los superiores advirtieron a quienes debían ser advertidos. Dicen que la contestación fue: “es un problema de la provincia, que se arreglen”. Dicen. Más escalofríos. Inexplicable e imperdonable el abandono del gobierno nacional ante el caos cordobés. La Nación es un cuerpo compuesto por órganos que son las provincias. Hay que recordar que las provincias son previas a la Nación, y que sin el acuerdo generoso de las 14 (¿13?) provincias que decidieron “constituirse” en Nación, ésta no existiría como tal. Y el gobierno que se supone dirige y cuida la Nación, abandonó a Córdoba a su suerte. Por pequeñez política. Politiquería barata, cara en vidas y pérdidas materiales. Lucha de egos. Quizás De la Sota, PJ no K, candidato a la presidencia auto propuesto, moleste a un gobierno, que aunque trate de disfrazar con lo que tenga a mano que perdió la últimas elecciones, las perdió. Para ser exactos, perdió un millón de votos. Quizás alguien con poder pensó, “jorobemos a De la Sota, que le incendien la provincia”. Quizás. De no ser así, las personas que rodean a la presidente y le alivian las decisiones estresantes, estaban muy distraídas contando los pocos US$ que quedan en el BCRA, o preocupados con las denuncias contra Boudou. Porque seguro que no estaban ocupados en “esos pequeños menesteres”, como combatir el narcotráfico o mejorar la educación, o acabar con la inflación y la inseguridad. Penoso, delictual. Se puede acusar a la Nación de abandono de provincia. Y no salgan con el cuento que la provincia debe pedir ayuda, que de no ser así, no se puede. Cháchara. Lo que no se puede es jugar con la vida de las personas. Cada una de ellas es única e irrepetible. Hubo tiros en las calles y la gente quedó desamparada. Ante una muerte gratuita, no hay excusas. Y recordando el pasado, Córdoba suele marcar rumbos… Córdoba 1918. En abril de ese año se crea a nivel nacional la FUA, organización gremial que representa a los estudiantes reformistas. Estos, el 15/6/1918, liderados por Deodoro Roca, toman la universidad de Córdoba e izan la bandera argentina. La reforma universitaria, basada en los principios del “Manifiesto Liminar” (21/6/1918 Deodoro Roca, publicado en la Gaceta Universitaria), encabezada con: “La juventud Argentina de Córdoba a los hombres libres de América”, se pone en marcha. La adoptan Buenos Aires, La Plata, Tucumán… Sigue América Latina. Empezó en Córdoba. Córdoba 1955. Promediando el 2° gobierno de Perón, después de un sangriento y fallido levantamiento el 16/6/1955, sumado a serios problemas con la Iglesia, el 16/9/1955, gran parte de las FFAA se levantaron contra el gobierno constitucional. La llamada Revolución Libertadora, movimiento cívico/militar, liderada por el General Eduardo Lonardi, el mismo 16/9, declara a Córdoba (donde se inicia el levantamiento) “capital provisional del país”. La revolución termina con la renuncia de Perón. Lo que siguió, desembocó en los 70. Empezó en Córdoba. Córdoba 1969. Para ese entonces, Córdoba era la capital industrial del interior y se enorgullecía de tener los obreros mejor pagados de América Latina. Aún así, obreros y estudiantes pretendían terminar con la proscripción del PJ. Gobernaba Argentina el General Juan Carlos Onganía y la falta de libertades se hacía sentir. Ante la iniciativa de suprimir el sábado inglés, los gremios de Luz y Fuerza y SMATA (automotriz) decidieron un paro activo con movilización para el 29/5/1969. Se sumaron los estudiantes, la ciudad se paralizó y durante 20 horas estuvo tomada, con escuelas y comercios cerrados, sin transporte y con la gente encerrada en sus casas. El llamado “Cordobazo” dejó 20 muertos y cientos de detenidos. Y fue el comienzo de la guerra de los 70. Que como tantos otros hechos históricos, empezó en Córdoba. Hoy, los acuartelamientos policiales se han extendido a La Rioja, Neuquén, Santa Fe, Río Negro y Catamarca. Por el momento aparentemente controlados. Y pareciera que coordinados. Pero diciembre es un mal mes. Ante la proximidad de las fiestas y de unas cortas vacaciones, la plata escasea y se hace sentir. Y es increíble la poca memoria de los argentinos, diciembre 2001 sucedió hace sólo 12 años, no en el 1800. La situación es tensa. El gobierno nacional no sabe qué hacer o por lo menos es la sensación que da, con medidas que van de un lado para el otro. Y cambio de caras que no cambian nada. No se sabe quien gobierna, quien da las órdenes y quien sólo las obedece. La economía empieza a mostrar su verdadera cara que es muy fea. La inflación se dispara. Los narcos aumentan en el país. La educación pública es lamentable. La corrupción es una manta que lo cubre todo. Y faltan dos años para las elecciones. Se anuncian tiempos muy difíciles. Preocupante y de temer. *“De la Revolución Libertadora al Cordobazo”, autor César Tkach, editorial Siglo XXI. 2012.

NARCOS

Paso a paso, cómo funciona una red de narcotráfico Por: Darío Mizrahi dmizrahi@infobae.com La increíble trama que asocia a carteles internacionales con mafias locales, políticos y policías corruptos en la venta de drogas y el blanqueo de las ganancias Pablo Escobar Gaviria fue la cara visible del narcotráfico en Colombia y en casi todo el mundo desde fines de los '70 hasta su muerte en 1993. Como líder del temible Cartel de Medellín, controlaba todos los eslabones del negocio de la droga en el país, como un verdadero emperador del crimen organizado. Hoy el narcotráfico funciona de una manera completamente diferente. Ya no existen figuras ni organizaciones capaces de acaparar la totalidad de la producción y la comercialización de estupefacientes. Pero lejos de haberse debilitado, esta transformación lo fortaleció. Hoy se extiende por todo el continente americano como una red en la que se vinculan una multiplicidad de actores políticos y económicos, nacionales e internacionales, legales e ilegales, que se vuelven casi imposibles de controlar. La conformación de la red El narcotráfico suele montarse sobre redes preexistentes. Pueden ser familiares, o bandas que se dedicaban a otro tipo de delitos y que tomaron la decisión de entrar al mercado de las drogas. En cualquier caso, el común denominador es que cierta parte de la elite política y de las fuerzas policiales termina participando del negocio. Distintos grupos se asocian y se distribuyen las tareas. Algunos tienen presencia directa en el territorio y se ocupan de la venta al menudeo, otros se encargan del transporte del producto, y una superior se encarga de establecer vínculos con las instituciones políticas y económicas. "Es muy importante tener en mente que el narcotráfico vincula estructuras transnacionales con estructuras locales. Las primeras necesitan de una base territorial, que se construye a partir de estructuras ya existentes", dice, en diálogo con Infobae, el politólogo colombiano Juan Carlos Garzón Vergara, especialista en narcotráfico y crimen organizado del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y del Centro Woodrow Wilson. "Por ejemplo, en México y en Colombia utilizan pandillas y otras formas de delincuencia juvenil, que son útiles porque proveen protección a las transac

jueves, 5 de diciembre de 2013

SAKEOS

Los saqueos tienen condicionantes políticos y culturales Sección: Nota de portada Por Agustín Laje (*) Hace algunas horas, Córdoba fue sumergida en un virtual estado de guerra civil. Bastaron algunos minutos de autoacuartelamiento policial, como producto de un reclamo salarial, para que la anarquía se transformara en la nota distintiva de la jornada. En efecto, detrás de los desmanes provocados por los saqueadores, que afortunadamente fueron resistidos por valientes grupos de vecinos que intentaron defenderse por sus propios medios, asomaba el “hombre en estado de naturaleza” de Thomas Hobbes y su característica condición de padecer una “guerra de todos contra todos”. Los saqueos y las tropelías se iniciaron durante la tarde del martes y se extendieron ininterrumpidamente hasta la siesta del miércoles, cuando el gobernador cordobés torció el brazo, aceptó los reclamos policiales y, en consecuencia, las patrullas volvieron a proteger la ciudad. El saldo del salvajismo saqueador fueron más de mil negocios –grandes, medianos, pequeños y diminutos– totalmente destruidos; cientos de familias cuyas fuentes de ingreso se han desmantelado; ciento setenta heridos de bala y un muerto. Va de suyo que el principal beneficiado político del padecimiento cordobés fue el kirchnerismo, enemistado con el gobierno provincial que encabeza José Manuel De la Sota. Sólo así puede explicarse la olímpica lavada de manos del Gobierno Nacional a la hora de enviar fuerzas federales a Córdoba que, según data en el archivo virtual del diario La Voz del Interior, fueron solicitadas por la provincia alrededor de la 1:00 AM del miércoles sin recibir respuesta alguna. El trasfondo político de lo que vivimos los cordobeses es evidente e innegable. En agosto del 2005 la Policía provincial llevó adelante un paro que duró tres días sin producirse ningún saqueo. Ocho años más tarde, bastaron pocas horas de paro policial para que los vándalos salieran en enormes grupos a pulverizar la ciudad. ¿Qué cambió entre 2005 y 2013? Fundamentalmente, la relación del kirchnerismo con el gobierno cordobés. El año pasado, durante el mes de febrero, la Policía de la Provincia de Misiones llevó adelante un paro que duró varios días. En esta oportunidad, al igual que como ocurrió en la Córdoba del 2005, no se registró un solo saqueo, pues el auxilio de Gendarmería fue instantáneo. Claro, gobernador misionero Maurice Closs se distingue por su obsecuencia para con los mandones de la Casa Rosada. ¿Acaso alguien se imagina a Capitanich discurseando de la forma en que lo hizo –excusando de manera burda la falta de respaldo federal– frente a un eventual pedido de auxilio de los gobernadores ultrakirchneristas Sergio Uribarri, Gildo Insfrán, Lucía Corpacci, Luis Beder Herrera, Juan Manuel Urtubey o Francisco Pérez? Vale destacar que, según el periodista Ignacio Fidanza (La Política Online), el responsable del mutismo del Gobierno Nacional frente a los pedidos de Córdoba no fue otro que el secretario Legal y Técnico Carlos Zannini, uno de los hombres más poderosos del elenco kirchnerista. La hipótesis es interesante, habidas cuentas de la vieja enemistad que mantiene Zannini con De la Sota, que data de los años `70, cuando éstos se encontraban en veredas opuestas nada menos que en el marco de los “años de plomo”. De cualquier forma, y al margen de las conjeturas políticas coyunturales que puedan efectuarse, los saqueos cordobeses ponen de manifiesto algo que la filosofía política ha dicho hace ya varios siglos: la función esencial del Estado consiste en proteger los derechos individuales de sus ciudadanos a través de eficientes Fuerzas Armadas y de Seguridad. Un Estado que no puede asegurar tales derechos, es un Estado fallido. En este orden de ideas, el Estado populista demuestra todos los días que no es capaz de brindar servicios de seguridad razonables (de ahí el crecimiento desproporcionado de guardias privados y barrios cerrados); por definición, sus energías –humanas, logísticas y monetarias– están abocadas a lo que coloquialmente se denomina “pan y circo” –desmedido gasto público en subsidios, prebendas y onerosos divertimentos–, y a la promoción desaforada de los caudillos que detentan el poder, a través de incalculables derroches en propaganda gubernamental. Urge, por lo tanto, desmantelar el Estado populista y reconstruir un Estado dedicado a garantizar el orden, la paz y la libertad, a través de Fuerzas de Seguridad y Fuerzas Armadas dignas, bien pagas y bien equipadas. Ahora bien, el Estado populista no sólo es responsable de las condiciones políticas que conducen al saqueo, sino también de las condiciones culturales que lo posibilitan. En efecto, si determinado sistema moral respetuoso de la propiedad privada y del valor del trabajo imperase en la ciudadanía, la ausencia de policía no provocaría por sí sola un desmán como el ocurrido en Córdoba. Pero son nuestras propias instituciones las que en primer lugar castigan y abominan del éxito emprendedor; son nuestros políticos los que hacen del Estado un aparato de saqueo sistemático en primer término; son nuestros profesores y catedráticos los que hacen germinar en la cabeza de sus alumnos que la economía es un “juego de suma cero”, que la riqueza es estática y que lo que le falta a uno es porque otro lo tiene; y son nuestros periodistas los que repiten estas tonteras desde sus usinas de difusión, hegemonizando la falsa máxima que reza que “las necesidades generan derechos”. ¿Cómo no esperar, entonces, que esta cultura de la dádiva, la envidia y el saqueo se termine materializando en salvajes saqueadores que se jactan de sus robos por Facebook y Twitter? Hay que decirlo de una vez: gran parte de la cultura argentina está infestada de cabo a rabo. En efecto, se ha perdido el valor del trabajo, del esfuerzo, de la productividad, de la autonomía personal, de la familia, del orden, de la propiedad privada. En cambio, se ha adoptado la cultura de la prebenda, de la dádiva, de la pereza y del gusto por lo ajeno. En la virtual guerra civil cordobesa no chocaron dos clases sociales, sino dos tipos culturales: el hombre productivo vs. el hombre parásito. El hombre productivo vive de su trabajo; el parásito vive del fruto del trabajo ajeno. El hombre productivo pide derechos individuales de no interferencia, pues quiere trabajar en paz; el parásito afirma que “sus necesidades” generan el derecho de disponer de la vida de los demás. El hombre productivo no exige recompensas no merecidas; el parásito generalmente obtiene lo que no merece. El hombre productivo entiende que su dignidad descansa en su autonomía y autorrealización personal; el parásito no podría vivir sin la existencia del hombre productivo y, por añadidura, jamás entenderá el significado de la dignidad. Sorprenden los que se sorprenden (valga la redundancia) por los saqueos en Córdoba. En efecto, éstos constituyen un fenómeno que, de hecho y de manera inadvertida, ya ocurría y ocurre sistemáticamente en toda la Argentina: el saqueo al hombre productivo (al cual se le sustrae la mitad de su trabajo anual en impuestos) por parte del hombre parásito a través del Estado. La filósofa Ayn Rand decía: “Cuando vean que para producir necesitan obtener la aprobación de quienes no producen nada; cuando vean que el dinero fluye a quienes comercian no en bienes sino en favores; cuando vean que los hombres se hacen más ricos a través de la estafa que del trabajo, y sus leyes no los protegen de ellos, pero los protegen a ellos de ustedes; cuando vean que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en un sacrificio personal; sabrán que su sociedad está condenada”. (*) Agustín Laje es coautor del libro “Cuando el relato es una FARSA”. @agustinlaje | agustin_laje@hotmail.com La Prensa Popular | Edición 254 | Jueves 5 de Diciembre de 2013

miércoles, 4 de diciembre de 2013

DICCIONARIO

Diccionario de locuras argentinas Pesificación: palabra inventada en la Argentina para no decir directamente que la gente fue estafada por el Estado. Bajo el argumento de que íbamos a ser un país normal, los que habían depositado dólares se encontraron con que el Estado había decidido que ya no tenían derecho a reclamar los dólares y tenían que darse por contentos con recibir pesos. En los países normales, pasificación es sinónimo de "confiscación". Pesificación asimétrica: frase que intenta esconder la ignorancia y el grado de improvisación con que actuaron los devaluadores de 2002. Una vez que metieron la pata y no sabían cómo arreglar el lío que habían hecho, inventaron la pasificación asimétrica que no es otra cosa que establecer un tipo de cambio diferente para los activos y pasivos de los bancos. En cualquier país normal, esto puede traducirse con esta frase: "¿qué quieren inventar?". Protesta Social: frase con que se pretende esconder todo tipo de atropello a los derechos de terceros. Fue inventada por un grupo de delincuentes que, mediante palos y capuchas, violan los derechos de terceros: Por ejemplo, a transitar libremente. En los países normales, protesta social es sinónimo de delito. No vamos a judicializar la protesta social: frase que utilizan los gobernantes que, por conveniencia política, no están dispuestos a cumplir el mandato constitucional de mantener el orden público. En vez de decir "no vamos a restablecer el orden público porque no nos conviene políticamente" o "no queremos correr riesgos de perder votos" si restablecemos el orden público, utilizan esta frase. En los países normales el funcionario que no judicializa la protesta social es sometido a juicio por incumplimiento de los deberes de los funcionarios públicos. Estilo K: frase inventada por los medios para no decir directamente que una persona es prepotente, guaranga y maleducada. En cualquier país normal, Estilo K significaría que el tipo es un impresentable. Derechos Humanos: si bien esta frase ya existe en el mundo, en la Argentina se le ha asignado el significado de que el derecho a la libertad de expresión, a la vida y a la libertad sólo le corresponde a los progres. Cualquier persona que no es progre puede ser censurada, matada o privada de la libertad en nombre de los pobres, de la justicia social y de la revolución contra la oligarquía. Democracia: hacia la década del 80, un charlatán de barricada sostuvo que con la democracia se come, se cura y se educa. El mal uso de la palabra democracia hizo que el país cayera en la hiperinflación, la gente pasara hambre y la educación terminara siendo destrozada. Década perdida: expresión que se utiliza para no nombrar la presidencia de Raúl Alfonsín, que hizo uno de los peores gobiernos de la historia argentina y luego se alió al duhaldismo para impulsar una devaluación salvaje que llevó al país a niveles de pobreza jamás imaginados. Cartonero: nuevo oficio que surgió en la Argentina producto del populismo demagógico del peronismo y el radicalismo. Este oficio consiste en que menores de edad, mujeres y hombres anden revolviendo los tachos de basura de la calle buscando algo que puedan vender. En cualquier país del mundo esta actividad es llevada a cabo por los pobres de toda pobreza. En la Argentina se ha transformado en uno de los sectores de mayor dinamismo del nuevo modelo productivo. Corralito: palabra utilizada para decirle a la gente que no puede sacar la plata que depositó en un banco. Aquí esta violación al derecho de propiedad fue "vendida" como la bancarización del sistema económico argentino. Mayoría automática: expresión inventada para decir que un presidente logró tener en la Corte Suprema de Justicia un grupo de jueces que le votan todo lo que necesita el Ejecutivo. La mayoría automática es despreciada por toda la dirigencia política y los medios de comunicación, salvo que esa mayoría automática responda al nuevo titular del Poder Ejecutivo. En ese caso, el cambio de miembros de la Corte para establecer una nueva mayoría automática es interpretada como una limpieza del Poder Judicial y signo de transparencia institucional. Saqueo: sistema por el cual una mafia política logra desestabilizar a un gobierno hasta voltearlo. Antiguamente, la dirigencia política solía golpear la puerta de los cuarteles para derrocar a un determinado gobierno. Ahora se organizan legiones de saqueadores de supermercados hasta lograr crear el clima adecuado para voltear al presidente no deseado por la mafia de turno. Desendeudarnos: palabra recientemente inventada para tratar de sacarse de encima al Fondo Monetario Internacional (FMI). Mientras a todos los bonistas el gobierno de turno les dice que les va a pagar cuando quiera, como quiera y lo que quiera, al FMI le pagó todo lo que le debe por adelantado y en efectivo para, de esta forma, aparecer ante el pueblo como el líder de la soberanía nacional. Superpoderes: invento argentino para decir que estamos en democracia, pero que el Ejecutivo puede comportarse igual que en una dictadura, disponiendo de los recursos del contribuyente como mejor le plazca y sin ningún tipo de control. Antiguamente, los superpoderes no eran otra cosa que la capacidad que tenía el rey o el señor feudal para violar todos los derechos de los súbditos, incluido el derecho "a la primera noche" que se arrogaba el rey. Por ahora, en la Argentina, este último "derecho" no es ejercido. Déficit cero: invento argentino del año 2001 por el cual el gobierno dijo de manera elíptica que la plata ya no le alcanzaba más y nadie le prestaba un peso para financiar el gasto público. Factor de empalme: otro invento argentino del año 2001 para decir que se iba a devaluar el peso, pero sin decirlo. Finalmente, este factor de empalme nunca llegó a aplicarse porque vino otro señor que devaluó a lo bruto y sin medir las consecuencias de lo que hacía. Gasto cuasifiscal: invento de la década del 80 para no decir que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) se estaba endeudando a lo loco y que por esa deuda devengaba un interés impagable que iba a conducirnos a la hiperinflación. Semáforo piquetero: es un semáforo tan argentino como el dulce de leche. Por medio de este semáforo, el Estado le indica a los conductores de automóviles que tienen que desviar su camino porque más adelante hay un grupo de delincuentes que está dispuesto a romperle el auto y la cabeza si intenta ejercer el derecho a transitar libremente. Apertura indiscriminada: frase que inventaron seudo-empresarios para decir que no quieren competir con productos de otros países. El objetivo que esconde la lucha contra la apertura indiscriminada es venderle a los consumidores locales productos de baja calidad a precios disparatados. Transversalidad: la palabra no figura en el diccionario de la Real Academia Española. En la Argentina, transversalidad significa que se quiere armar algún movimiento político para sostener el poder, sin saber muy bien para qué lo quieren. Y los transversales son los que quieren el poder sin saber para qué. Ahorro forzoso: impuesto creado en la década del ´80, también bajo el gobierno de Alfonsín, por el cual se obligaba a la gente a pagar más impuestos con el argumento de que en el futuro el gobierno los devolvería. Obviamente, esa devolución finalmente se hizo pero sin indexar el capital, con lo cual, hiperinflación mediante, el que ahorró forzosamente vio cómo el Estado le evaporaba la plata que le había prestado por la fuerza. Fuente: "EL Síndrome Argentino", de Roberto Cachanosky. Ediciones B. Grupo zeta (Págs. 76 a 81).

martes, 3 de diciembre de 2013

LOS CHANTAS

By Andrea Palomas Alarcón El diccionario de argentinismos tiene pocas palabras que sean tan definitorias de los vicios nacionales como la de “Chanta”: (lunf.) Descarado, desvergonzado/ informal, incumplidor/ insolvente moral, persona que contrae deudas con las que no cumple. Por algún motivo, en Argentina los hemos pintado como “locos lindos” que vociferan empresas fantásticas al pie de un café fiado. El Chanta… Fornicador de fantasías tontas y locas, básicamente inofensivas. Pero llega un punto en que, a fuerza de tolerarla, la chantada cuesta caro y en la cuenta del otario, que somos todos los demás, termina costando vidas. Cromañón, Once, los muertos en las rutas argentinas, etc. Por si fuera poco, una nueva oleada de “chantas” nos habló de poesía, “locos lindos” que enarbolaban “derechos humanos”; jóvenes idealistas sin bombas, con el ímpetu de sus buenas intenciones. Pero un primer aviso nos advirtió de lo contrario: además del arco iris buscaban la olla de oro. Y cobraron una primera vez y una segunda, y van por la tercera. Que un grupo de chantas quiera vivir de arriba, sin trabajar, no suele ser materia de debate. Al fin de cuentas, los chantas están para vivir de ingenuidades ajenas. Lo indignante es que la chantada se institucionalice desde los poderes de la República. El jueves 27 de noviembre pasado, desde un Poder “chanta” se aprobó una pensión de dos jubilaciones mínimas para los autodenominados “presos políticos” del gobierno de Perón, Isabel y el Proceso. Ahora el “terrorismo de Estado” comienza en el ‘74 con Perón... o tal vez antes. Cobrarán seis mil pesos de por vida, por distintos motivos: alguno por estar preso durante esos gobiernos. Por haber puesto una bomba en el bar El Ibérico, púber indolente que mató a una mujer y a un mozo. Algún otro por haber matado a un Juez que iba con un amigo a ver un partido de fútbol; aquel por haber secuestrado, torturado y asesinado al Coronel Argentino del Valle Larrabure, o este otro por haber entregado el cuartel que debía vigilar. Incluso estarían en condición de cobrar los que mataron al Capitán Viola y su hijita Cristina. Ya no les cabe el mote de “Jóvenes idealistas” ni de subversivos, son puramente chantas que venden la causa, la “idea” o el recuerdo de sus hijos combatientes según el caso a cambio de disfrutar de una subsistencia burguesa. Son chantas mercachifles, vendedores de idealismo al mejor postor. Que estos chantas, vendan la “revolución” por una pensión graciable es predecible. Los que conocemos como terminan los viejos revolucionarios en otras latitudes lo hemos visto, sólo les importa imponer un sistema para terminar sus días con un buen pasar, ellos y sus hijos. Pero que ese retiro dorado surja directamente del Congreso Nacional es simplemente una cachetada feroz. Y sin embargo, la Cámara de Diputados aprobó una pensión vitalicia para todos los que estuvieron detenidos durante el gobierno de Perón, Isabel y el Proceso. Diputados chantas que se llaman peronistas fueron parte del contubernio. Algunos chisporroteos iniciales, algún peronismo residual protestó; algún escrúpulo peronista molestó pero cuando de dinero se trata, las conciencias se conforman fácilmente. Peronistas De todos los diputados chantas que votaron esta ley, capítulo aparte merece la diputada Graciela Camaño. Nos conmovió con la gloriosa cachetada que alguna vez le propinó a Carlos Kunkel y su actitud decidida en el 2009 cuando abrió la sesión parlamentaria, obligando al kirchnerismo a bajar al recinto. Sin embargo, votó afirmativamente este proyecto que le dará al diputado Kunkel una nueva indemnización de parte de la República Argentina, por haberse levantado en armas contra ella. Una peronista que indemniza a los que Perón e Isabel llevaron a prisión, con la ley en la mano. Los peronistas de la Cámara que votaron esta ley deberían arrancarse el escudito y no volver a cantar la marcha, ni llamarse de esa manera. Radicales Pero también los radicales hicieron lo suyo -aunque divididos- entre los que aprobaron con entusiasmo y los que figuraron ausentes, como quien no quiere la cosa. Los radicales que fueron los principales golpeadores de puertas de cuarteles con Balbín a la cabeza “General, termine con esta agonía”; que formaron parte del gobierno militar aportando funcionarios, intendentes y ministros. Hoy sacan cuentas y acusan de terrorismo de Estado a Videla, Isabel y Perón por igual. Carrió Como catedral del chantapufismo político, la diputada Elisa Carrió es un baluarte indiscutido. Adalid autoproclamada de la lucha contra la corrupción votó afirmativamente una pensión para aquellos que ya habían cobrado. Quien se define como una luchadora contra la corrupción votó junto con los que se otorgan a sí mismos pensiones por haber atacado a la Patria. No se le ocurrió impugnar a Kunkel por votar un beneficio para sí mismo Y a tantos otros que tienen un interés directo en el resultado de este contubernio. Se puede denunciar una “autoamnistía” pero nada se dice de una “autopensión”. En su discurso olvidó a los jubilados que trabajan toda una vida y sólo cobran 2400 pesos mensuales. La Corte ha dicho que se les debe pagar el 82% móvil pero no se cumple porque el gobierno dice que no hay dinero. Para los terroristas, sí hay dinero. La próxima vez que Carrió salga a agitar su dedito acusador recordémosle que ella, también es una chanta. El PRO Por lo único que se puede felicitar al PRO es por haber olfateado el aire y entender el peligro de un voto afirmativo. Sin embargo tampoco votaron en contra. Con una sola abstención el resto de sus diputados estuvo ausente. La de Poncio Pilatos… Y me detengo en el PRO porque muchos los ubican cerca de la derecha, más cerca -por cierto- que de Kunkel y el FPV. El PRO, un partido sin otra ideología que una actitud tilinga de “pum para arriba”. Al PRO le importa gestionar, es un grupo de yuppies que quiere que la Ciudad funcione bien, la gente viva cómoda, los transportes lleguen a tiempo. Funcionalismo sin alma. “¿Qué importa si una estación de subte lleva el nombre del terrorista Rodolfo Walsh…acaso los subtes dejan de funcionar por eso? Que los de izquierda se ocupen de esas cosas. A nosotros nos importa gestionar”. Un rotundo NO, era lo que esperábamos del PRO, no un bloque ausente. El “toma y daca” La vergonzosa ley se aprobó en un supuesto contubernio llamado “toma y daca”, explicado por el mismo Kunkel. Para otorgar indemnizaciones a las familias de diez soldados que murieron durante el ataque terrorista al Regimiento de infantería de Monte, Chaco, se debía aprobar una pensión vitalicia a diez mil “presos políticos” del peronismo y el gobierno militar. Diez contra diez mil. Así justificaron los diputados chantas el “toma”. Sólo el “toma” porque el “daca” nunca llegó. A las familias que les mataron sus soldados nunca las indemnizaron. Pese al destrato que los soldados sobrevivientes y las familias de los asesinados han recibido, nunca se quejaron. Nunca pidieron nada, ni cortaron las calles ni marcharon a Plaza de Mayo. El servicio a la Patria lo toman como algo natural, de bien nacidos. Ellos no pidieron nada pero somos muchos los que queremos que reciban algo de la Nación. Los soldados del Regimiento 29 de Monte, nunca recibieron nada de la República Argentina, ni antes del ataque de Montoneros, ni después. El soldado Herminio Luna, por ejemplo, no recibió nada de la Argentina, era analfabeto, no le dieron escuela, ni salud, ni prestaciones sociales. Al contrario, lo sacaron del monte donde trabajaba con su familia y lo obligaron a hacer el servicio militar sin pagarle nada. Era tan pobre que no podía irse a su casa el fin de semana, por eso estuvo en el cuartel durante el ataque. Los Montoneros lo ningunearon “negro, rendite que la cosa no es con vos…” ¡ACÁ NO SE RINDE NADIE, MIERDA! Les contestó, recordándoles a los “jóvenes idealistas” bien comidos y pertrechados por Cuba que se puede ser pobre y tener dignidad. La Argentina no le dio nada pero él entregó todo, todo lo que tenía que era su vida. Más que su vida, el reposo de sus padres en la vejez porque era hijo único. Todo lo entregó. El soldado Luna nos enseña a no rendirnos, a no pedir nada a cambio de pelear por la Patria, a honrarla con nuestra sangre. Es nuestro deber exigir que su familia sea cuidada y su memoria homenajeada así como la de tantos héroes que murieron por nosotros. Los argentinos de bien, que todavía creemos en un país, no podemos callarnos ni permitir este atropello.

domingo, 1 de diciembre de 2013

TROPEZÓN

Tropezón y Caída en la Pasarela “No nos profeticéis lo verdadero, decidnos cosas halagüeñas; profetizad mentiras”. Isaías, XXX, 10 El despido de tres de los integrantes del quinteto disonante que ¿condujo? la economía cristinista –el Ministro de Economía, la Presidente del Banco Central y el Secretario de Comercio Interior- constituyó una confesión ficta del fracaso de cuanto se hizo hasta la fecha; si no fuera así, ¿por qué se los habría cambiado? Pero, más allá de ello y, sobre todo, del aplauso que prodigo a varias de las nuevas políticas oficiales en tanto van en la dirección correcta para la reconciliación con el mundo y sus mercados, el “modelo” primero tropezó frente a la realidad y, ahora, se ha caído definitivamente de la pasarela en la que el “relato” lo ha hecho desfilar durante una década. Y en la caída sufrió una grave fractura cuyas reales consecuencias no es posible vislumbrar aún. El reconocimiento de la necesidad de aceptar las sentencias del CIADI y las auditorías del FMI, arreglar con el Club de París y con Repsol, sincerar las estadísticas, devaluar sin que se note, etc., son medidas tendientes a buscar, a como dé lugar, los dólares que tanto faltan y que el Gobierno no puede imprimir ante la negativa de Obama a prestarle la maquinita a Cristina, Ciccone, Vandermoco y Guita-rrita. Como dije más arriba, estoy de acuerdo con todo ello, pero creo que presentará algunas dificultades. Porque, presumo, aún para alguien tan eficiente en “vender” exitosamente disparates a su clientela como ha demostrado ser la señora Presidente, será difícil que los que le gritan “acá tenés los pibes para la liberación” y algunas organizaciones sociales que sinceramente adoptaron como dogmas religiosos los discursos del kirchnerismo acepten, sin protestas, rumbos tan contrapuestos como los que ahora parece llevar adelante la Casa Rosada. Es más, si los llegaran a “comprar” dejarían expuesto que no acompañaron hasta ahora por ideología sino por meros intereses crematísticos, de esos a los que esta pseudo izquierda es tan afecta. Por su parte, y tal como preveíamos, los opositores no consiguen siquiera aprovechar el cambio de agenda que la realidad impuso al discurso oficial, y sus mayores exponentes continúan perdidos a la espera de un rescate que los vuelva a impulsar hacia la superficie del magma en que se encuentran. Cuando surgió la disputa que debió ser la más acérrima, la discusión del Código Civil en el Senado, un silencio profundo fue la respuesta de quienes hubieran debido gritar su disenso y convocar a la ciudadanía a manifestarse en calles y plazas; no basta con que hayan dejado al oficialismo votando en soledad. Que el pueblo no sepa, en general, de qué se trata no sólo habla mal del Gobierno y del deterioro que, a pesar de los mayores recursos, se ha producido en la educación durante esta década, sino de quienes, liderando otras fuerzas políticas, hubieran debido explicar clara y universalmente la importancia del tema. Lo más curioso, por supuesto, en esta semana aciaga para las esperanzas de futuro, fue la actitud inefable del Senador Miguel Pichetto –sí, ese que fue menemista, duhaldista, nestorista y cristinista, sucesivamente. y que, con el mismo fervor, apoyó la privatización y la confiscación de YPF- que aclaró que, pese a que no estaba de acuerdo con el proyecto de Código, lo votaría por “obligación política”. Si a quienes sostienen que el pejotismo sólo cambia de color para ser siempre el mismo –una máquina para construir y conquistar el poder, para lucrar desde él- les faltaba un argumento decisivo, el rionegrino les mostró a qué extremos se puede llegar y cómo funciona ese hilo conductor. Mientras tanto, y dando una prueba más de su innata habilidad, el Gobierno sustrajo del proyecto de nuevo Código uno de sus temas más complicados –la irresponsabilidad civil del Estado y de sus funcionarios, a título personal, es decir, una verdadera autoamnistía- para transformarlo en una futura ley, que ya fue aprobada en Diputados y puede ser sancionada rápidamente, aún durante las sesiones extraordinarias. Un nuevo clavo se habrá puesto entonces en el ataúd donde yacen los restos de la seguridad jurídica nacional. La frutilla de este maloliente postre fue la propuesta de tantos nombres de abogados adictos (incluido quien fue letrado de Boudou) para integrar la Cámara de Casación Penal. Y aquí llegamos al problema básico: hasta que no resucitemos una Justicia independiente y consolidemos ese “concepto horroroso” (según Kiciloff), no habrá medida que pueda superar la aversión que produce en los inversores el enorme riesgo que significa invertir hoy en la Argentina. Si, para muestra, basta un botón, la oferta oficial a Repsol de pagar con bonos que rinden el 8% anual en dólares permite confirmarlo, ya que Bolivia, Paraguay y Uruguay están hoy consiguiendo dinero fresco en el mundo a larguísimos plazos y a tasas que, en ningún caso, superan el 4%; por su parte, y como era de esperar, Repsol ha pedido mayores garantías que la mera firma de la señora de Kirchner, a quien no considera merecedora de crédito alguno. Porque, debemos recordar, fue el propio don Néstor (q.e.p.d.) quien inventó a los Eskenazi en YPF para robarse el 25% de la empresa, y que el pago, garantizado por la firma del mismo Kirchner y de Patotín en el contrato, implicó no sólo la pérdida del autoabastecimiento energético sino la necesidad creciente de importar combustibles, primera razón de la inflación galopante actual. Más tarde, cuando falleció su marido e intentó proteger la fortuna familiar, la negativa de los testaferros a reconocer esa calidad llevó a la confiscación del 51% de la empresa y a la contemporánea ejecución de la deuda que los bancos y Repsol tenían contra quienes habían prestado su nombre para la maniobra. En resumen, un cuento tan chino como los que nos contaron tantas veces y, ahora, el de los préstamos en yuanes que el Gobierno está tan entusiasmado en obtener, dinero que, si es que aparece, sólo podrá servir para comprar productos de la propia China, y que necesitará de un nuevo discurso épico para explicar que entonces será bueno que compitan contra los artículos fabricados aquí. El cristinismo va a tratar de sobrevivir –y conservar libertad y fortuna- cambiando su aspecto. Dependerá, entonces, de la inteligencia de nuestros conciudadanos percibir qué hay detrás de los siete velos con los cuales, como las hetairas musulmanas, intentará esa supervivencia que, a mi modo de ver, ni siquiera el luto olvidado podrá garantizarle. R.O.U., 1 Dic 13 Enrique Guillermo Avogadro Abogado

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