La gente INTELIGENTE habla de IDEAS, La gente MEDIOCRE habla de COSAS, La gente IGNORANTE habla de la GENTE

adsense

jueves, 7 de agosto de 2014

DEKADA CAGADA

No hay ‘Década Ganada’: En el conurbano hay tantos pobres como en los 90 De acuerdo a un informe privado, la pobreza y la indigencia crecieron durante 2013 y alcanzan en total a 15 millones de argentinos. Tras la "década ganada" la zona que concentra la mayor cantidad de habitantes del país muestra los mismos promedios de deterioro social que en la década del 90. 2006 y la inflación, un quiebre tras la recuperación económica. pobreza-cippes-conurbano De acuerdo a la medición de CIPPES, las cifras actuales de pobreza en el conurbano bonaerense se ubican entre los promedios para los períodos para 1990-94 y 1995-99. Mientras los últimos datos sobre pobreza e indigencia en la Argentina siguen demorados por el Gobierno Nacional, un nuevo estudio estadístico quiebra el relato oficial y desnuda la realidad social del país. Según un informe de Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (CIPPES), las tasas de pobreza e indigencia crecieron en 2013 hasta alcanzar, en total, a 15 millones de personas. Este estudio muestra que a diciembre de 2013, la pobreza alcanza al 29,4% de la población (12,2 millones de personas), mientras que la indigencia cubre al 6,8% (2,8 millones). De acuerdo a la última información oficial, del 1re semestre del año pasado, la pobreza había caído un 1,8% respecto al período anterior, hasta el 4,7%, constituyendo la cifra más baja desde 2003. En cuanto a la indigencia, el dato del INdEC para el mismo lapso fue del 1,4%, casi 5 veces menos que la medición de CIPPES. El organismo que depende del ministro de Economía, Axel Kicillof, aún mantiene en secreto las estadísticas sobre el 2do semestre de 2013. La explicación oficial fue que tras los cambios que se realizaron en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) surgieron "problemas metodológicos y de empalme" entre las estadísticas. Según el estudio de CIPPES, entre diciembre de 2012 y el mismo mes de 2013, la pobreza aumentó un 3,64%. Traducido en personas, ese número significa que 1,6 millones de personas ingresaron a la pobreza. En cuanto a la indigencia, durante ese mismo período se registró un avance de 1 punto porcentual, lo que implicó la generación de 448.000 nuevos indigentes. El estudio de CIPPES fue elaborado a partir de "la comparación de los ingresos relevados trimestralmente por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC y las canastas básicas estimadas en el Índice Barrial de Precios (IBP, Cippes )". En el desagregado, el informe indica que en la provincia de Buenos Aires se observa un incremento de 4,1 puntos porcentuales del índice de pobreza, con un incremento interanual de 733 mil personas en situación de pobreza y de 255 mil personas más viviendo por debajo de la línea de indigencia. "Las tasas de pobreza e indigencia ascendieron a 29,5% (4,8 millones de personas) y 6,8% (1,1 millones de personas) respectivamente en la provincia de Buenos Aires al cierre del año 2013", sostiene el documento. Y si bien el Gobierno Nacional y sus militantes vienen de conmemorar la "Década Ganada", la estimación de CIPPES para el conurbano bonaerense, donde se concentra la mayor porción de la población del país, muestra que "los valores actuales del indicador de pobreza revelan una situación similar al promedio de la década del 90". "En cuanto a la década de los 90 pueden distinguirse dos períodos, los lustros 1990-94 y 1995-99. Si se relacionan las tasas de pobreza actuales en base al IBP con las tasas promedio para estas sub-etapas, podemos ubicar la actual tasa de pobreza del Conurbano entre las tasas promedio para estos períodos (del 28.5% y 31.8% para 1990-94 y 1995-99 respectivamente)", dice el informe. Las provincias del Chaco (46,9 %) y Salta (48,6% ) muestran los indicadores más preocupantes, aunque la 1ra reveló una caída del índice durante 2013 (fue la única provincia en mostrar un retroceso, según el informe). En cuanto a la indigencia, sólo Mendoza evidenció una caída, al registrarse una retracción del 6,5% al 4,2%. El avance del deterioro social durante el año pasado, muestra, según el informe, un contraste respecto a 2012, que había sufrido un retroceso en los niveles de pobreza e indigencia. El informe destaca que los indicadores comenzaron a mejorar con la salida de la crisis 2001-2002, de la mano del crecimiento económico y de una "inflación moderada". Para CIPPES hay una ruptura a partir de 2006, en el momento en el que comienza un cambio de tendencia en cuanto a la suba de precios que se convirtió en un factor determinante para la economía de los últimos años. "Si se consideran las últimas estimaciones en base al IBP a diciembre de 2013, (30.6% de pobreza y 7.03% de indigencia) la conclusión directa es que no hubo mejoras en los indicadores de pobreza en casi 7 años y que sólo se registró una caída en 2 puntos porcentuales de la tasa de indigencia", dice el informe. "Estos resultados permiten indicar que hay un piso para las tasas de pobreza en Argentina desde el 2006, y que lograr un cambio sustancial en el bienestar de gran parte de la población requerirá de políticas más consistentes y con efectos más permanentes para llevar a estos indicadores a una senda decreciente", concluye el informe.

CRECE LA DESCONFUANZA

EL SORPRENDENTE CASO DE ROBERTO JULIÁN GUTIÉRREZ La historia del nieto “trucho” de Carlotto La aparición del nieto de Estela de Carlotto en el día de ayer, sigue generando conmoción en la sociedad, ya que se trata de una historia sorprendente y emotiva. También provoca desconfianza —creciente— por ciertas cuestiones que parecen no encajar. No es la primera vez que la titular de Abuelas de Plaza de Mayo cree haber encontrado a su nieto. Ocurrió en, al menos, dos oportunidades, una de ellas con escándalo incluido. Fue el caso de Roberto Julián Gutiérrez, quien fue parte de una trama de terror cuando alguien hizo llegar el rumor a Carlotto de que podía ser su abuela. El culebrón se hizo público cuando el propio Gutiérrez acusó a Ricardo Ramón Parodi Lascano, ex titular de la Secretaría Especial dependiente de la Jueza María Romilda Servini de Cubría, por los supuestos delitos de “cohecho pasivo y falsedad ideológica agravada por su condición de funcionario público”. A través de una denuncia penal, Gutiérrez relató que en el marco de una causa por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura, caratulada “Minicucci, Federico Antonio y otros s/privación ilegal de la libertad y sustracción de menores de 10 años”, en la que Estela de Carlotto es querellante, fue citado al juzgado de Servini de Cubría en mayo de 2001. El damnificado relató que Parodi Lascano le dijo textualmente: “Bueno, Roberto vos sabés que sos adoptado". A lo que el joven contestó inmediatamente: " No, no lo sabía”. "Hasta aquel momento desconocía que era hijo adoptivo del matrimonio compuesto por Amanda Lucía Lucatelli y Roberto Primitivo Gutiérrez”, relató él mismo. Según la presentación penal, la jueza Servini de Cubría le dijo luego “que la causa se había iniciado por una denuncia anónima presentada ante Abuelas”. Gutiérrez pudo leer el expediente de adopción y se enteró de que había sido abandonado por su familia biológica en una estación de trenes de la provincia de Buenos Aires. Él mismo aceptó someterse a dos extracciones de sangre para sendos exámenes de ADN, pero cinco años después terminó enterándose que los resultados eran negativos: no era nieto de Carlotto, ni tampoco hijo de otros desaparecidos, pese a que aún se sigue cotejando su patrón genético con el banco de datos de la organización humanitaria. “Me habían obligado a descubrir circunstancias sobre mi identidad que, tanto en ese momento de incertidumbre como en la actualidad, sostuve y confirmo, hubiera preferido no conocer o, por lo menos, que sean mis padres adoptivos y yo quienes pudiéramos decidir aquello. Sobre todo a las luces del infructuoso resultado al que finalmente se arribó”, sostuvo el hombre en la denuncia, relatada en su momento por diario Perfil. Gutiérrez imputó a la jueza los supuestos delitos de “cohecho agravado por su condición de magistrada, falsedad ideológica agravada por su condición de funcionaria pública, prevaricato, e incumplimiento de la obligación de promover la persecución y represión de los delincuentes”. En comunicación con Tribuna de Periodistas, el damnificado cuestionó a Carlotto: “Esta mujer es tan distinta de como la ven todos, es nefasta.... cuando fui citado por Servini de Cubría me di cuenta de lo insensible que es; conocí bien el negocio de los DDHH que formó con su familia”, dijo Gutiérrez. Y agregó algo inquietante: “Es sabido que (Carlotto) ha manejado muchas veces los ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos”. Finalmente, Gutiérrez recordó que, por todo lo ocurrido, denunció a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo y la jueza Servini de Cubría ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “La causa sigue abierta”, añadió. Los detalles de la pesadilla vivida por Gutiérrez pueden consultarse hasta el día de hoy en el juzgado Federal número 12 a cargo de Sergio Torres. Lleva el número 6572/07.

QUE ASÍ SEA

– Por Nicolás Márquez Mintió toda vez que dijo defender los derechos humanos, siendo que pasó su kilométrica y aburguesada militancia apañando a las FARC, al dictador Fidel Castro, a Hugo Chávez, cantando loas a los Montoneros (organización criminal a la que pertenecieron sus hijas) y por supuesto, fue y es una emblemática simpatizante de la delincuencia kirchnerista, banda de facinerosos al calor de la cual Estela Carlotto recibió ingentes honores y desembolsos dinerarios provistos por el Estado. O sea que todo este tiempo, la legendaria madre de guerrilleros gozó del dinero compulsivamente sustraído a los demás del erario público para disfrute de ella y su camarilla, quienes jamás operaron en aras del bien común sino al servicio de una parcialidad ideológicamente diminuta, autoritaria y extremista. Como es sabido, en los últimos tiempos de militancia a favor de los millonarios malvivientes que comandan la Casa de Gobierno, Estela Carlotto se prestó vilmente a su obsequio a fin de martirizar o torturar psicológica y moralmente a los hijos de Ernestina Herrera de Noble (llevando adelante acusaciones confirmadamente falsas), pero a cambio de tan precioso concurso, seguramente Carlotto pudo proseguir colocando a toda su parentela en puestos bien pagos del dispendioso Estado kirchnerista: puso a su hijo Remo como Diputado Nacional, a su hijo Guido como Concejal y a su hija Susana como burócrata en el Ministerio de Justicia. Vivió desde siempre del negocio de los derechos humanos a los que jamás adscribió y los cuales tampoco supo inculcarles a sus hijas (Susana y Laura), quienes como fuera dicho, integraron la ilegalidad montonera en los años 70´ bajo las órdenes del asesino Mario Firmenich. Si es cierto que en esta rara ocasión Carlotto no mintió y al fin ella pudo identificar a su presunto nieto, pues desde estas líneas le deseamos mucha suerte en esta nueva etapa de su vida, rogándole a Dios Nuestro Señor que esta venturosa circunstancia le permita superar su ostensible resentimiento y tenga la grandeza de pedir perdón por los muertos ocasionados por la organización criminal a la que pertenecieron sus hijas, y en cuya ilegal militancia murió una de ellas (Laura, la madre del aparente nieto señalado). En efecto, deseamos enfáticamente que esta gratificante noticia le permita alcanzar el equilibrio emocional e ideológico del que careció durante tantos años de prédica en favor de causas tan desdichadas como las descriptas, y que constituyen apenas una síntesis de su sórdida trayectoria. Que así sea.

lunes, 4 de agosto de 2014

BUITRES Y GUSANOS

SOBRE BUITRES Y GUSANOS aguslajePor Agustín Laje (*) Los gusanos que se comen la Argentina por dentro, acusan a los buitres de comérsela por fuera. Y su prédica tiene éxito; las víctimas de los gusanos, que día a día son un poco más mordisqueadas, un poco más depredadas, se solidarizan con sus victimarios internos. Les creen. Los apoyan. Después de todo, siempre es psicológica y sociológicamente menos perturbante encontrar el mal fuera de casa. La habilidad de los gusanos es imposible de desconocer: saben despertar en sus propias víctimas eso que algunos llaman “orgullo nacional” que, llamativamente, sólo parece despertarse cuando la nación es afectada por factores externos, y no cuando la atacan desde adentro. Apoyar a los gusanos, para derrotar a los buitres: tal parece ser la consigna que las últimas encuestas de opinión acreditan. Dejar que los de adentro nos coman vivos, ¡aunque los de afuera jamás! La triste paradoja de la fábula es que, degustados por los gusanos o por los buitres, acabamos degustados igual. Corrupción, impunidad, inflación, devaluación, recesión, aumento del desempleo, desbaratamiento institucional sistemático, destrucción de libertades individuales, populismo. Es la forma en que los gusanos, que acusan a los buitres, comen por dentro. Y poco de todo esto parece importar en estos momentos. ¿Qué más podían pedir los gusanos, que el ingreso a escena del chivo expiatorio sobre el cual redirigir las miradas de los engullidos? Y es que esto debe ser dicho de una vez y por todas: los buitres son políticamente funcionales a los gusanos. Los datos empíricos hablan por sí solos: tras una sostenida caída en la popularidad de Cristina Kirchner desde fines de 2012 hasta hace dos meses, la tendencia se ha revertido abruptamente a causa del conflicto con los holdouts. En efecto, la última encuesta del Centro de Estudios de la Opinión Pública ha revelado que la imagen positiva de la Presidente supera en el día de la fecha el 54%, mítico guarismo que se convirtió en banderín kirchnerista tras el triunfo del mejor año del gobierno: 2011. Eso no es todo. La misma encuesta ha constatado que incluso la imagen del ministro de Economía, Axel Kicillof −quien hasta hace poco no podía hacer uso del buquebus sin ligarse un escrache espontáneo propinado por los usuarios del servicio− ha visto mejorar significativamente su imagen. Tanto, que incluso otro gusano, el neonazi Luis D’Elía, lo propuso como candidato presidencial del kirchnerismo desde su Twitter. Los cambios del humor social y las tendencias políticas en Argentina resultan sorprendentes. Sorprendentes en un mal sentido, por supuesto. Y es que hablan de lo manipulable que puede ser un pueblo, de la volatilidad de sus valores, de la inestabilidad de su dignidad, de la contingencia de la conciencia crítica. Los gusanos, que habían sido puestos al desnudo frente a sus víctimas, que habían sido descubiertos en sus andanzas (verbigracia: Amado Boudou, Lázaro Báez, Felisa Miceli, Ricardo Jaime, Hebe de Bonafini, etc.), ven en los buitres una oportunidad única para reimpulsar su relato, ese relato según el cual todos son malos, menos ellos. Ese relato según el cual la Argentina, pura e impoluta, “con buena gente” como reza el nuevo eslogan kirchnerista, está sometida a las oscuras fuerzas foráneas del mal. Y la épica, dada por perdida por muchos, se reaviva y vuelve a llenar los corazones (no los cerebros) de aquellos que necesitan articular su identidad social y política a partir de relaciones de enemistad, al fiel estilo de la manera en que explicaba la constitución de lo político el jurista nacional-socialista Carl Schmitt. Atacados por las fuerzas foráneas del mal, somos más argentinos que nunca; defendidos por las fuerzas nacionales y populares del bien, somos más kirchneristas que nunca. Pero no sólo épica les confieren los buitres a los gusanos; sobre todas las cosas, les confieren la carta de la liberación de culpas: una carta con la cual, a partir de ahora, todo mal interno podrá ser referenciado y explicado a partir de los carroñeros que nos comieron desde afuera. Y transcurriendo el último año del kirchnerismo, se trata de una carta valiosísima para el triunfo de su relato y la manera en que la historia explicará en términos de pasado, lo que ahora constituye nuestro presente. Al final de cuentas los buitres resultaron ser funcionales a los gusanos, en esta fábula espantosa que pone de relieve las dimensiones zoológicas que ha adquirido nuestra sociedad. (*) Agustín Laje dirige el Centro de Estudios Libertad y Responsabilidad (LIBRE), es autor del libro “Los mitos setentistas” y coautor del libro

domingo, 3 de agosto de 2014

SEGUIRÁ DAÑANDO

Faltan 494 días, ¿saben el daño que todavía puede hacerle al país? "(...) Imagínenla: Una especie de adlater fashion del Che Ernesto Guevara en el Siglo XXI, pero que en vez de bajar de la Sierra Maestra para hacer la Revolución, lo hace desde un Audi A-8, luciendo cartera Louis Vuitton, reloj Rolex Platino, en “su lugar en el mundo” patagónico, construido en tierras fiscales compradas a precio vil en una turbia negociación. Sin duda, un excelente modelo de lo que es, hoy, el populismo y la izquierda latinoamericana. (...)" por CLAUDIO M. CHIARUTTINI CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Y 13 años más tarde, gran parte de la clase política, sindicalistas, banqueros y empresarios aplaudió una nueva declaración de incumplimiento del pago de una deuda del Estado argentino. Poco importa si en la breve historia argentina, el país dejó de pagar sus deudas 6, 7 u 8 veces, la celebración que ofreció el kirchnerismo + los cómplices del peronismo dominado + el resto de la clase dirigente cooptada, confirma que no se ha aprendido nada sobre las consecuencias sociales que suelen tener este tipo de rupturas con el mundo financiero internacional. Respondiendo al más puro ADN kirchnerista, Cristina Fernández tergiversó los datos a su antojo y asignó culpas y responsabilidades como si ninguna le cupiera a su persona, pese a ser la “Presidente de la Nación de los 40 millones de argentinos”, tal como le gusta decir a los locutores oficiales; y de haber sido votada por 54% de los ciudadanos que serán afectados por esa declaración irresponsable de default. “Y el mundo sigue andando”, dijo Cristina Fernández haciendo uso y abuso de la negación de la realidad y decidió fortalecer el escuálido relato del Gobierno creando una nueva maniobra conspirativa mundial en la cual el juez Thomas Griesa; el Special Master Daniel Pollack; los holdouts; el agente pagador de la Argentina, el BONY (Bank of New York Mellon); la Suprema Corte de los Estados Unidos; y el mismísimo Barak Obama, intentan hundirnos “porque nos hemos vuelvo, de nuevo, un país viable”. Días antes, Carlos Zannini, mano derecha de la Presidenta, había afirmado, sin sonrojarse, que el motivo por el que querían hundirnos era para quitarnos el petróleo (¿Vaca Muerta?) y el agua (¿el Acuífero Guaraní?). Para que se entere Zannini: la Argentina carece de recursos suficientes propios para explotar Vaca Muerta y el único socio inversor que consiguió hasta ahora es Chevron, una empresa estadounidense. Acerca del reservorio de agua potable ni siquiera vale la pena extenderse porque, entre otras cuestiones, si sus reservas estuvieran comprobadas según las expectativas de muchos, también es de Paraguay y Brasil... ¿Cuántas veces en la historia del populismo argentino (y latinoamericano) hemos escuchado esta diatriba menor sobre conspiraciones internacionales para apoderarse de la Argentina o de los países de la región? Desde que Rosa de Luxemburgo realizó su caracterización del imperialismo, y su relación con la periferia, la izquierda populista, local y regional, han recurrido a ese modelo, al mismo conjunto de excusas, para explicar sus errores garrafales en política internacional, en sus programas económicos equivocados o para excusar el fracaso de las medidas tomadas. Pero lo grave son las consecuencias de lo que está por venir. Pasan las horas y el “efecto derrame” de la declaración de default se comienzan a sentir. Por ejemplo, provincias, empresas y bancos han comenzado a perder sus calificaciones ganadas con esfuerzo propio, con lo cual, se les corta el escaso crédito internacional que ya venían peleando. Hay un riesgo cierto, aunque limitado, de que se junten 25% de los holdin y reclamen que se aplique la Clausula de Aceleración, que implica reclamar el pago, en efectivo, de los bonos que tienen en mano. Y una manifestación de este tipo puede gatillar la “Cláusula de Cross Default” para el resto de los holdin. En pocas palabras, estamos en camino de una caída de las calificadas “exitosas” refinanciaciones de deuda realizadas en 2005 y 2010, lo que abriría la puerta a un nuevo default “pleno”, que obligaría a renegociar la inmensa deuda externa que hoy tiene la Argentina. Pero la duda que flota en el mercado financiero es la siguiente: ¿no estará buscando Cristina Fernández y su Gabinete una declaración de default “pleno” y lanzar una nueva renegociación de pasivos? Según esta visión -mucho alcohol etílico en la previa- el Ejecutivo Nacional, tal como lo hizo Néstor Kirchner, podría conseguir nuevamente una quita de 50%, 60% o 70%, y dejar los números más bajos, en términos de PBI, que cuando el santacruceño negoció con los acreedores externos. Entonces, la acción irresponsable de Cristina tendría un rango de planificada defensa de la soberanía nacional. Para el mundo de fantasías en el que viven muchos kirchneristas, sería la 2da. oportunidad que la Argentina “empomaría” a los acreedores externos que creyeron en el país, no se cumpliría con el fallo de Thomas Griesa, lo que implica que los llamados “fondos buitres” sería derrotados, por 1ra. vez en la historia; y, en el camino, se daría un golpe a la estructura financiera internacional, lo que colocaría a Cristina Fernández en el lugar que Ella ha imaginado que merece en la historia de la izquierda mundial. Imagínenla: Una especie de adlater fashion del Che Ernesto Guevara en el Siglo XXI, pero que en vez de bajar de la Sierra Maestra para hacer la Revolución, lo hace desde un Audi A-8, luciendo cartera Louis Vuitton, reloj Rolex Platino, en “su lugar en el mundo” patagónico, construido en tierras fiscales compradas a precio vil en una turbia negociación. Sin duda, un excelente modelo de lo que es, hoy, el populismo y la izquierda latinoamericana. Hay que entender que el kirchnerismo cree que ha ganado la “batalla cultural”, por eso en medio de este desastre mantiene 30% de intención de voto, y encara, en la decadencia del su paso por el poder, una “batalla internacional” por dejar una huella en la historia mundial. Ya lo intentó con los derechos humanos, con estatizaciones como las de los recursos que administraban las AFJP, Aerolíneas Argentinas y las acciones de Repsol en YPF; con presentaciones en las Naciones Unidas, el G20, el G77 + China, los BRICS, la Unasur, el Celac, la Organización de Estados Americanos y decenas de foros internacionales. Sólo hay que leer los discursos de Cristina Fernández en esos ámbitos para entender el rol que se autoadjudicó el matrimonio Kirchner en el diseño de la política internacional post Guerra Fría y el espacio que cree el mundo K que ocupa la Argentina en ese nuevo escenario mundial. En realidad, pocas veces el país ha sido tan sobreestimado como con el kirchnerismo. Pero, tal como Néstor Kirchner le enseñó a Cristina Fernández, la política exterior no concede votos y todo lo externo debe ser usado para construir política interna. Por eso, la Presidente de la Nación usa la crisis con los holdout y la declaración de default para inyectarle corticoides y anabólicos a un “modelo kirchnerista” que se encuentra deshilachado, escuálido, vetusto, carente de credibilidad. Según todas las encuestas, incluso las más conservadoras, la imagen presidencial ha subido hasta 12 puntos en los últimos 2 meses. Es cierto, sigue debajo del 40%, pero es el mayor crecimiento que muestra desde 2010. El patrioterismo y la defensa de la soberanía sobreactuada sigue “pagando bien”, tal como lo sabemos desde el Gobierno de Leopoldo Fortunato Galtieri para acá, pasando por la “Consulta Popular” de Ricardo Alfonsín sobre el fallo vaticano acerca de la soberanía en el estrecho del Beagle, el “estamos en el 1er. Mundo” de Carlos Saúl Menem; y la solución de todos los conflictos limítrofes con Chile que llevó adelante Néstor Kirchner, tratando de imitar al “innombrable” de Julio Argentino Roca. Por eso Cristina Fernández aprovecha este marco para intentar relanzar su gestión y subir el tema del default a la tapa de los diarios (ella todavía es analógica), creando discusiones ficticias, tal como la creación de una pseudo “Justicia del Consumidor” o el anuncio, un mes antes de la fecha correspondiente, del paupérrimo aumento para jubilados; y se fortalecen políticas que la Casa Rosada considera exitosas, tales como los cambios a la Ley de Abastecimientos para contener la suba de precios; o se consolidan alianzas políticas (la refinanciación de pasivos para 13 gobernadores dóciles y el castigo para 4 díscolos). También aprovecha la Presidente de la Nación para “crear” una nueva “estrella” en el firmamento kirchnerista: el ministro de Economia, Axel Kicillof, quien tiene casi asegurado el cargo de Jefe de Gabinete y está siendo medido hasta como precandidato presidencial (pese a tener 60% de imagen negativa). Es más, muchos, lo ven como el “verdadero” heredero del pensamiento de Néstor Kichner, pero, sobre todo, de Cristina Fernández. La contracara del “estrellato” de Axel Kicillf es > la incontenible decadencia del Jefe de Gabinete, Jorge Milton Capitanich; > la irremediable decadencia del Presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega; > el descrédito que ha sumado Jorge Brito en el Gobierno y entre los bancos: y > la inutilidad manifiesta que ha mostrado el establishment para acercar ideas o propuestas de políticas públicas para un Gobierno que no sólo los ignora y los usa, sino también, se da el lujo de lanzarles leyes para ver cómo los limita en sus capacidad operativas. Pero con entronizar la figura de Axel Kicillof y “airear”, de nuevo, el Gabinete, no alcanza. Por eso el Gobierno se prepara para relanzar sus viejas batallas épicas contra el Grupo Clarín; avanzará en otro empellón contra el Poder Judicial (ya se habla de desempolvar en el Congreso los nuevos textos de los códigos Penal y Civil y Comercial Unificados, junto con un nuevo Código de Procedimientos y una nueva Ley del Servicio Penitenciario Federal) y se volverá a la opción “billetera o garrote”. De esta forma, Cristina Fernández quiere usar la épica para lanzar un nuevo “movimiento de restauración” del kirchnerismo, con la idea de recuperar votantes perdidos y capacidad política, consolidando su imagen positiva, para llegar a Diciembre de 2015 imponiendo condiciones, algo que parece casi imposible en medio de un default y las restricciones externas que podría generar un refinanciación de todos los pasivos externos argentinos. Pero es el Gran Salto Adelante, que el ex maoista Zannini parece haber acordado con Cristina. Hasta fines de 2015, las amortizaciones de las deudas nacional y provinciales demandarán poco más de US$20.000 millones, pero hoy, la Argentina tiene cerrado el acceso al crédito internacional, salvo que se crea en un default corto, que es real el swap de China, que los nuevos bancos de la Unasur o de BRICS “salvarán las papas” o que, en 2015, habrá una supercosecha con precios internacionales en alza que puedan cambiar algo. En este 2014, los meses de gran liquidación de divisas por parte del campo han pasado. Los meses que vienen son de más restricción cambiaria, algo que puede ser peor si se extiende el default, ya sea en gravedad o en duración. Y, para peor, el Banco Central pudo “atrapar” muy poco de esos dólares que ingresaron. ¿Qué hará que esto cambie? ¿Nacionalizar el comercio exterior…. ¿Será el próximo paso? Hay que entender que el default de 2014 no es el mismo del default de 2001 por muchas condiciones, pero respecto de hace 13 años, hoy tenemos 4 veces más inflación, los precios de materias primas, cereales y oleaginosas han pasado su mejor momento, la capacidad ociosa es relativamente baja (por falta de inversión), el peso no es competitivo y la infraestructura está muy debilitada. En 1 año estaremos votando en las PASO. 2 meses más tarde, votaremos los candidatos presidenciales. 40 días después, habrá recambio presidencial. Hoy ya son menos de 500 días. Sin embargo, en ese lapso, Cristina Fernández todavía le puede hacer mucho más daño a la Argentina del que le hizo hasta ahora. Y eso es lo más grave que vamos a vivir.

sábado, 2 de agosto de 2014

ESPERANDO LA CARROZA

Esperando la Carroza “Aprenda a amar sus derrotas, Marcus, pues son las que lo construirán. Son sus derrotas las que darán sabor a sus victorias” Joël Dicker Finalmente, y contra toda esperanza, el reloj siguió marcando las horas, Dios no recordó a tiempo que era argentino, y doña Cristina y su valido, el Bambino Kiciloff, hicieron caer al país nuevamente en default, ya declarado por todas las agencias calificadoras y por las asociaciones de tenedores particulares de bonos que, unánimemente, activaron el pago de los seguros contratados para cubrir ese innegable riesgo de nuestra economía, comandada por aprendices de brujos fracasados. Por supuesto, hubo en la Casa Rosada una fiesta comparable a la que organizó el Congreso para aplaudir a Adolfo Rodríguez Saa, cuanto declaró en diciembre de 2001 que la Argentina no pagaría sus deudas, y el patrioterismo y el falso nacionalismo dieron el insólito presente para celebrar que la cuenta de esa fiesta, como siempre, la pagaremos todos en más inflación, menos inversión, menos trabajo, más pobreza, más indigencia, menos salud, menos vivienda, peor infraestructura, más atraso y más marginación. Pero, ya que no hay pan, que al menos haya circo: los afiches con que fueron empapeladas las paredes de Buenos Aires (antes Braden o Perón, hoy Cristina o Griesa) sirvieron para eso. Que las encuestas hablen del crecimiento de la imagen positiva de la Presidente dice mucho acerca de la educación: si la mitad de los jóvenes no comprenden lo que leen, mal podrán entender, a priori, cuánto afectará su propia vida algo tan lejano como la renovada cesación de pagos nacional. Contra lo que se podría esperar, no hablaré más, al menos por esta semana, de los detalles del proceso que enfrenta a la Argentina con los llamados “fondos buitres”, ya que de ello se han ocupado en demasía todos los periodistas y expertos; en cambio, volveré sobre la increíble evolución -¿o debería decir involución?- de nuestra economía y nuestra sociedad durante una década -de once años- que se caracterizó por precios inimaginables para nuestros productos exportables y por una presión impositiva inédita por estas pampas. Juan José Llach, en una fantástica columna que publicó el viernes La Nación, hizo un somero inventario comparativo del mal desempeño kirchnerista en esas materias, que revela la falsedad del “relato”. Reproduciré aquí uno de sus párrafos: “El PBI por habitante de la Argentina creció apenas 1,9% en los últimos quince años, menos que los de Perú (4,1), Chile (2,9), Uruguay, (2,5), Colombia (2,3) y Brasil (2,1). Tenemos hoy la segunda mayor inflación entre 191 países, detrás de Venezuela, y un alto riesgo soberano que encarece el crédito y merma la inversión. Hay crecientes falencias en la productividad y en la competitividad, con pobre desempeño de las cantidades exportadas. La inversión de los últimos diez años promedió un pobrísimo 18% del PBI, y en la inversión extranjera estamos en el noveno lugar per cápita en la región, detrás de Brasil, México, Chile, Colombia, Costa Rica, Panamá, Perú y Uruguay. La herencia fiscal será más gravosa aún por la pobre productividad del sector público que por los niveles de presión tributaria y gasto público, 36,4% y 40,5% del PBI, muy cercanos a los de los países desarrollados. Es mala la composición del gasto, hay enormes e insostenibles subsidios a sectores pudientes y claros excesos de empleo público, se destruyó la carrera del funcionario público reemplazándola por un burdo amiguismo y es baja la eficacia de la inversión en sectores clave como la educación, la justicia o la seguridad. En pareja línea, los impuestos que cada año castigan la producción y las exportaciones marcan un récord mundial de 7,7% del PBI, unos 45.000 millones de dólares. Cierto, aun con errores, ha habido logros en salud, en políticas sociales como la asignación por hijo y la alta cobertura de jubilaciones y pensiones y en ciencia y tecnología. Pero, a su pesar, no se redujeron sosteniblemente ni la exclusión ni la pobreza estructural, y la mejora de la distribución del ingreso fue muy pequeña”. Quien haya tenido la paciencia –o el masoquismo- de leer mis notas hasta la fecha, recordará cuánto he despotricado, durante casi diez años, contra la forma de hacer política de los Kirchner, y cuánto los he acusado de genocidio, porque aquí la monstruosa corrupción aparejada ya reviste las características que definen ese crimen contra la humanidad en el Tratado de Roma. Cuando la investigación histórica de esta década llegue hasta el hueso, sabremos finalmente cuánto hemos pagado los argentinos –en vidas, en salud, en vivienda, en educación, en justicia- para enriquecer las faltriqueras de quienes nos han gobernado. Han comenzado a correr rumores que señalan que ya se han puesto en marcha acciones de algunos acreedores de nuestro país tendientes a descubrir fortunas, encabezados por la de doña Cristina y sus hijos, provenientes de la corrupción y, entonces, pertenecientes al Estado, que serían susceptibles de ser embargadas y ejecutadas, como ya ha sucedido en el pasado con algún dictador congoleño. En materia social, la herencia kirchnerista estará marcada por una fractura y una grieta sólo comparables, en dimensión, con las que generaron las guerras civiles del siglo XIX y con la que protagonizaron el peronismo y los antiperonistas desde 1955; que esta última haya terminado con los balazos y bombazos de los “jóvenes idealistas” en los 70’s, no deja de ser un mal antecedente, en especial porque quienes pretenden reivindicar la validez de esa forma criminal de hacer política son los mismos que hoy se encuentran en el poder y que, estoy seguro, estarán dispuestos a vender caras su libertad y sus fortunas mal habidas. En fin, más allá de la épica con que la Casa Rosada pretende maquillar la nefasta realidad, y salvo que se produzca uno de esos milagros tan escasos en el tercer milenio, el tren de la Argentina se encamina, otra vez, a un túnel oscuro; los opositores, como siempre, prefieren viajar sin dar muestras de preocuparse por las decisiones de quienes lo conducen, esperando que un nuevo desastre ferroviario, sin esfuerzo propio, lleve el agua a sus propios molinos. Triste final para una época que nos hubiera permitido cerrar, aunque fuera parcialmente, el abismo que nos separa de las principales naciones del mundo, que han descubierto que, en el siglo XXI, será el conocimiento el que marque las diferencias. Y debo señalar que no se trata de ideologías, ya que Ecuador, bajo la presidencia del más que criticable Correa, lo ha entendido así y está realizando ingentes esfuerzos para superar una situación social que, en su origen, era mucho peor que la nuestra. Bogotá, 3 Ago 14 Enrique Guillermo Avogadro Abogado

TODO PASA

“TODO PASA” Calendar agosto 2, 2014 | Posted by Malú Kikuchi Por Malú Kikuchi 2/8/2014) No es un homenaje a Julio Grondona, es una verdad de esas que a veces duelen y otras ayudan a vivir. Pensando en la última posibilidad, le cuento que a partir de hoy faltan sólo 495 días, para que esta “era K”, el calificativo se lo dejo a Usted, termine. Ya ve, todo pasa. Hasta Grondona se murió. Este default “selectivo”, o como quieran llamarlo, siempre es un default. Desde 1988, pasando por diciembre 2001 hasta ahora, este curioso, caro, innecesario “CRISTIdefaultOF” (para llamarlo de alguna manera), suma 3 defaults en 25 años, y 12 desde el anterior. Un record. “We are the champions!” No es para imitar. Curiosidades argentinas en tiempos del curiosísimo default K. El ministro Kicillof salió de la primera, última y única reunión con el mediador Daniel Pollack y los holdouts, levantando los pulgares. Todos creyeron que el tema estaba solucionado. Sobre el filo de la hora, en la tarde del 30/7/2014, el gobierno argentino había arreglado el pago y evitado el default. Los mercados festejaron… antes de tiempo. No fue así. ¿Porqué los pulgares en alto? Para decir “¿hemos vencido a los acreedores, no les vamos a pagar?” Luego del político y apasionado discurso del ministro (de economía nada), entendimos que el triunfo residía en no cumplir con la sentencia del juez Griesa. ¡Que nos importa la justicia de New York, libremente elegida por Argentina en el tema de los bonos! Porque el ministro habló sólo de las leyes argentinas que prohibían esto y permitían aquello. El problema es que la reestructuración 2005 de Néstor y 2010 de Cristina, eligieron la justicia de Nueva York, no la Argentina. Sabían que con Oyarbide nadie aceptaría y con Griesa lo hizo el 92%. Otra curiosidad argentina, esta de larga data. La culpa siempre es del otro. Ya lo decía el genial Tato Bores. Nuestro informante mañanero, Capitanich, dijo que hubo mala praxis de la justicia de los EEUU, incompetencia del mediador Pollack y que íbamos a recurrir a la Corte de La Haya, una vez más. Nunca somos responsables de nuestros actos. Así nos va. La sentencia, justa o no, eso merece un largo capítulo sobre el respeto a la propiedad privada o a la socialista tendencia a privilegiar el bien de la mayoría, dice que Argentina debe pagarle a los holdouts US$1.330 millones, que sumando intereses llegarían a US$ 1.500 millones. La mitad de lo que pierde el país manteniendo una línea de bandera, innecesaria. Los medios gráficos y audio visuales le han dado la misma importancia y la misma cantidad de tiempo al tema del default, como a la muerte de Julio Humberto Grondona, eterno presidente de la AFA (35 años, desde el proceso, pasando por todos los gobiernos democráticos), vicepresidente y tesorero de la FIFA. Sin lugar a dudas, un personaje al que se ha enterrado con honores de presidente de la nación. El fútbol al mismo nivel que la economía Argentina. Así nos va. Y esto parece que no pasa. Otra curiosidad, ¿los 40 millones de argentinos tendremos clara noción de lo que significa un default? Aunque sea un default raro, ya que depositamos la plata para pagarle a los holdin en un banco de Nueva York, que el juez Griesa no permite pagar hasta arreglar con los holdouts. El juez sostiene que con o sin default, debemos acatar la sentencia y pagar lo adeudado. Creo que con los discursos del ministro Kicillof y el de la presidente, tan llenos de nacionalismo barato y socialismo caro (que pagaremos nosotros), la mayoría de los argentinos no saben que un default, con el adjetivo que le agreguen, significa menos importaciones, por lo tanto menos producción, que genera menos trabajo, que implica menos plata para comprar lo indispensable, que se compensa con más inseguridad. Y una inflación desbocada, ya que como advirtió alguien de este iluminado gobierno, Argentina no puede imprimir dólares. La venganza es imprimir cada vez más pesos. Pero para no admitir la inflación, en vez de imprimir billetes de $500 o $1.000, seguimos imprimiendo al mismo tiempo $100 de Roca y $!00 de Eva, para que la gente no se dé cuenta. Pero la gente va al mercado y por tonta que sea, o al menos así lo cree el gobierno, se da cuenta que cada día compra menos, con más pesos. Y eso, no le gusta a nadie. Y si no arreglamos este default rápido, no veremos un dólar salvo por TV y necesitamos millones sólo para pagar la energía. ¿Son conscientes Cristina y Axel del berenjenal en que nos han metido? ¿Y para qué el esfuerzo de arreglar con Brufau (YPF), con los juicios perdidos en el CIADI, con el club de París, y terminar defaulteando porque Griesa nos cae mal y lo insulta la presidente hablando de extorsión y de representar a los fondos de los holdouts? Curioso y gratuito default que nos será muy doloroso. China nos declaró en default. ¿Se caerá el swap de 11.000 millones de yuanes que nos iban a prestar para que les pudiéramos pagar todo lo que nos van a vender, mientras sólo nos compran soja y aceite de soja? ¡Somos tan vivos haciendo negocios para el país! A nivel privado es otra cosa. Todo pasa. Este default pasará rápido si el tándem Cristina/Kicillof adquiere algo de sentido común y pone por delante de su ideología, el bienestar del país O pasará despacio, con un pueblo hambreado, soportando las consecuencias. Pero de cualquier modo, va a pasar. Y como diría la presidente, “la vida sigue”. El problema es que no aclara de qué manera sigue para los 40 millones de sufridos argentinos. Argentinos que en su inmensa mayoría no tienen bóvedas con euros, ni cuentas en paraísos fiscales como las Seychelles, para estar a reguardo de caprichosos defaults. Para no caer en un pozo depresivo, recuerde, “todo pasa”, y faltan solamente 495 días para terminar la presidencia de Cristina.

Chiste de la semana

Chiste de la semana