EL ATRILERO: EL POLVORIN
EL ATRILERO: EL POLVORIN: EL POLVORIN carlos belgrano Alarosada Hoy a las 9:26 : Cualquier hecho al azar que podamos tomar para un breve analisis, nos otorgara u...
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EL ATRILERO: EL ÚNICO ESCAPE: Con Trump en la Casa Blanca, la órbita de giro de la política tradicional ya es pretérita, desuetuda, agregaré antigua y fuera de moda. ...
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*”RUIDO Y FURIA”
Calendar marzo 11, 2017 | Posted by Malú Kikuchi
Malú Kikuchi (11/3/2017)
El 8/3/2017 se realizó la manifestación convocada por la CGT y se le sumaron los movimientos sociales. La consigna: exigirle al gobierno un cambio en el rumbo económico. Fue una convocatoria multitudinaria, un éxito para la CGT, un fuerte llamado de atención para el gobierno.
El escenario se situó en la Diagonal Sur y Moreno. La seguridad la dispuso la CGT. Los triunviros hablaron: Carlos Acuña, Juan Carlos Schmid y Héctor Daer. Intentaron calmar a los manifestantes amagando ponerle fecha a un para nacional. No lo hicieron. Bien para el gobierno, mal para la CGT.
Se dice que Daer negoció con el gobierno no ponerle fecha al paro, que los otros dos querían hacerlo y que Daer los convenció. Los discursos, agresivos, carecieron de fuerza, les faltó convicción. Finalmente, después de haber evitado que Aníbal Fernández subiera al escenario, militantes K y de izquierda, lo hicieron al grito de “se va a acabar la burocracia sindical”.
Los hombres de la CGT, huyeron, y el final de la convocatoria quedó en manos de los izquierdistas de siempre. Ruido y furia. Tensión, insultos, golpes. La eterna interna peronista: de un lado la patria sindical, del otro los “militantes revolucionarios”. Una vez más.
Desagradable sensación de “dejá vu”. La imagen de Ezeiza es difícil de borrar. Entonces hubo balas y muertos, acá solo trompadas. El recuerdo del “18 Brumario” de Karl Marx escribiendo que en la historia la primera vez es tragedia y la segunda, farsa, es demasiado obvia.
Igualmente lo es el “corsi e ricorsi” de Gian Battista Vico, la historia avanza en espirales ascendentes que pasan por los mismos lugares. Lo cierto es que los grupitos de asalto, en este caso obedientes al mandato de Cristina, se quedaron con el escenario de la marcha y hasta se robaron el atril*.
Gritaban “vamos a volver”, desconociendo la voluntad popular que votó hace 16 meses a otro gobierno. Gobierno que debe durar hasta el 10/12/2019. Es difícil de entender para los militantes duros del PJ, que no han permitido que gobiernos no peronistas, terminara su gestión.
Desde la vuelta de la democracia en 1983, con Raúl Alfonsín UCR, que debía cumplir su mandato el 10/12/1989 y tuvo que llamar a elecciones anticipadas y entregar el poder el 8/7/1989, 6 meses antes, luego a De la Rúa (Alianza), que duró apenas 741 días y
las pruebas están a la vista.
El PJ fuera del poder es un problema. Habrá que ver la reacción de Cambiemos ante la marcha. ¿Escucharon a la gente? Y la reacción de la patria sindical, que por fallas propias en la seguridad, permitió que Cristina se quedara con la exitosa manifestación de la CGT.
El tema reside en que los argentinos con memoria sabemos como empiezan estas cosas y también recordamos como terminan. Y suelen hacerlo mal, muy mal. Los agresores del martes pasado no son “maravillosos muchachos idealistas”. Ni los tiempos de hoy son los de los 70. Pero…
La Argentina tiene vocación de pasado, ama el pasado, quiere volver al pasado. Pareciera que el futuro no existiera o no le interesara. Como si la célebre frase de Juan José Castelli, ya muy enfermo, “si ven al futuro, díganle que no venga”, nos hubiera marcado para siempre.
Recordamos la sabiduría de Sarmiento al escribir su monumental “Facundo, Civilización Y barbarie” (1845). No puso civilización O barbarie, no dejó la opción, puso Y, sumó la civilización a la barbarie, algo que nos sucede hasta hoy. El Colón y la barbarie.
Pero ningún país está condenado a nada, ni al éxito, ni a volver cual Sísifo eternamente al mismo lugar: en este caso al pasado. El destino de un país lo construyen la voluntad de sus ciudadanos y los buenos gobiernos que estos sepan elegir. Son las 2 únicas condiciones necesarias. ¿Las tenemos?
“La tragedia de Macbeth”, 1606, de William Shakespeare, acto V, escena V: “La vida es cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, sin ningún sentido”.
*Se robaron el atril del escenario, lo pusieron en venta en Mercado Libre, la subasta se abrió con $200 y al llegar a $9.999.999, se bloqueó. Dicen que fue un chiste, ¿lo fue?
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¿Elección o Generación?
"Trata de ser siempre honesto contigo mismo". Andrea Camilleri
La semana ha sido sumamente complicada, y se han gastado ríos de tinta en comentarlo. Entonces, me limitaré a decir que el final del acto de la CGT me dejó un horrible sabor a dejá vu; es que ver a las organizaciones trotskistas comenzar a operar, y al kirchnerismo convertido en su compañero de ruta, trajo a mi memoria lo sucedido a partir de los hechos de Ezeiza, cuando Perón volvió al país.
En el marco del conflicto docente aún vigente –y que se transformó en otro de los frentes elegidos por quienes quieren destrozar a la democracia-, me parece más importante formular propuestas para un país mejor, y hoy será entonces el turno de la Universidad pública.
Es mentira que ser pública y gratuita la convierta en una igualadora social y, por eso, no lo es en Cuba, China, España, Brasil, Ecuador, etc. Ese mantra populista perpetúa privilegios: ¿qué porcentaje de alumnos proviene de las clases media-baja y baja?, ¿resulta lo mismo estudiar para alguien mantenido por sus padres que integrar una familia obrera, que necesita del trabajo del propio alumno para subsistir?, ¿es igual ir en automóvil que viajar horas en medios públicos para llegar a clase? Y ya que se sostiene con impuestos que pagamos todos, ¿es justo que los más pobres soporten una Universidad que carece exigencias y será inalcanzable para sus hijos?
Pensemos por qué toda la comunidad tiene que pagar para que algunos pocos estudien carreras que no sirven al conjunto social y que, en la enorme mayoría de los casos, los graduados no encontrarán inserción laboral en el campo elegido, produciendo frustración y resentimiento.
Finalmente, la vigente Ley Federal de Educación, al prohibir la difusión pública de las evaluaciones de establecimientos educativos de niveles secundario y universitario, iguala hacia abajo, porque impide la sana competencia basada en la calidad y en la calificación de los títulos que otorga cada uno, mucho de lo cual depende, precisamente, de los maestros y profesores, que necesitan actualización y perfeccionamiento permanentes.
El promedio de permanencia de estudiantes de carreras de cinco años, es siete y se gradúa sólo el 22% de quienes ingresan. Esa prolongación artificial de la vida universitaria genera mayores gastos en salarios, en infraestructura, en medios para la investigación, etc., y todo recae sobre la población en general, inclusive de aquellos sectores cuyo único consumo son los alimentos de primera necesidad, gravados con el IVA.
Lo reducido de los salarios docentes en todos los niveles hace que sólo puedan ingresar a la enseñanza aquellos que, amén de una increíble vocación, disponen de otros medios de subsistencia o que buscan, en la cátedra, un galardón social. Ello no siempre es acompañado por la calidad de la enseñanza impartida.
Finalmente, y para no extenderme más en el diagnóstico, un solo ejemplo: en Japón (115 millones de habitantes), hay sólo 18 mil abogados autorizados a ejercer la profesión; en Francia (55 millones), 15 mil; en la ciudad de Buenos Aires (3 millones), somos más de 70 mil. El exceso de competencia hace que se bastardee el ejercicio profesional, los honorarios sean más magros, y que cada día menos letrados consigan vivir de su talento. Sin embargo, la UBA sigue graduando futuros frustrados, y el costo lo soporta toda la población; ¡suena raro! Mientras tanto, grandes conglomerados internacionales en industrias de punta ven dificultada su instalación en el país porque no encuentran suficientes ingenieros, expertos en alimentación, informáticos, petroleros, geólogos, químicos, físicos, matemáticos, geógrafos, etc..
Mi propuesta es establecer cuántos nuevos graduados universitarios y terciarios de cada una de las disciplinas necesitará el país a tres y cinco años vista; basta con introducir en una computadora la información que suministren las empresas y el sector público, incluyendo a los potenciales inversores.
Con el resultado de esa investigación, se constituirá un primer cupo de ingresantes a la Universidad. Para formar parte de él, los aspirantes deberán rendir un muy exigente examen de ingreso –en matemáticas, lengua, ciencias y ciencias sociales-, en especial para las carreras docentes, y mantener el nivel de excelencia durante toda la carrera, comprobado mediante pruebas semestrales. A los miembros de ese primer cupo no se les cobrará matrícula alguna y, además, se les pagará un sueldo razonable para mantener a su familia durante sus estudios. Como es obvio, quienes lograran graduarse integrando ese primer cupo encontrarán una clara salida laboral, ya que tanto el Estado cuanto las empresas los buscarán afanosamente.
Luego, crear un segundo cupo que tuviera en cuenta la capacidad física (instalaciones) de cada una de las facultades. Quienes lo integren, es decir aquellos que opten por carreras que el país no necesitará –y, por ende, es injusto que deba soportar- o por estudiantes que no lograran el nivel de excelencia requerido para el primero, deberá pagar para estudiar: ¡si quieres hacerlo, báncalo tú!
Incorporaría, además, a esas normas una ley que impusiera al sector público la obligación de contratar, como consultora externa, a la Universidad, y pagar los honorarios correspondientes.
Veamos, antes de rechazarla in limine, qué efectos produciría la solución propuesta. En primer término, mejores graduados y, con ellos, el país dispondrá de profesionales excelentes en las disciplinas más indispensables. Luego, impedirá la permanencia del “estudiante crónico”, ese al cual el bajo nivel de exigencia le permite eternizarse en los claustros por muchos años, incordiando a los verdaderos estudiantes, que quieren aprender.
Con el producido de las matrículas pagadas por los integrantes del segundo cupo, más los honorarios que la Universidad generará por sus servicios de consultoría externa y la generación de ingresos por nuevos desarrollos propios aplicables a la industria, se formará un incremento presupuestario que permitirá mejorar sensiblemente los salarios de los docentes e invertir en infraestructura y en medios de investigación.
Al pagar verdaderos salarios, aumentará la aspiración por enseñar, y así permitirá exigir más calidad a los profesores –incluyendo la verdadera dedicación exclusiva de algunos de ellos- y el círculo virtuoso se cerrará con el nivel de excelencia en los claustros, lo cual transformará a la Universidad en un verdadero faro capaz de iluminar el futuro del país, dejando de ser otro triste fanal que sólo permite ver la pendiente descendente en la que la Argentina está embretada desde hace décadas.
Bs.As., 11 Mar 17
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02
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Panorama político nacional de los últimos siete días
Gobierno, polarización
y fuego amigo
Después de volver de su relevante visita al reino de España, donde fue tratado con la más alta consideración, Mauricio Macri dedicó sus mayores esfuerzos a curar las heridas producidas en la credibilidad del gobierno por una serie de desaciertos políticos, el más destacado de los cuales fue el affaire del Correo Argentino.
Volver al pasado
Las encuestas le han indicado a la Casa Rosada que la confianza social ha decaído. Y este fenómeno se refleja en el mismo seno de la coalición oficialista, donde se observan signos de desaliento y reproches por la limitada participación en decisiones significativas.
Estos hechos, sumados a la demora de los resultados económicos pronosticados, plantean un horizonte problemático en el año electoral. El Presidente procuró inyectar optimismo y entusiasmo hacia afuera y hacia adentro, con su presentación ante el Congreso y en reuniones con legisladores adictos y con altos cuadros de los gobiernos nacional, bonaerense y metropolitano.
El gobierno no puede hablar con datos demasiado elocuentes sobre el período que lleva transitado. Los mayores éxitos (levantar el cepo cambiario, acordar con los holdouts) quedaron en los inicios del período; después de eso hubo pronósticos fallidos (la inflación no bajó lo que se había anunciado; la meta de déficit fiscal sólo pudo cumplirse merced a los recursos excepcionales del blanqueo; las esperadas inversiones se hacen esperar; los “brotes verdes” por ahora son mayormente espejismos, el gobierno ha bajado desde su anómala promesa inicial de “pobreza cero”a un compromiso vago, sin metas específicas, de “bajar la pobreza”; el empleo sigue anémico, la producción sigue sumergida) y si bien se acreditan algunos hechos notables, ellos son de limitado impacto en términos de marketing electoral.
Con ese balance, la Casa Rosada podría hacer algo más que referirse a un futuro de promesas ambiguas: podría formular un programa de acción con metas claras y verificables y una idea sugestiva de país capaz de “entusiasmar” (para emplear una palabra del vocabulario Pro) por lo menos a sus votantes. En cambio de ello, el gobierno parece inclinado a seguir hablando del pasado (la“pesada herencia” recibida), y a evocar constantemente el perfil del rival con el que quiere polarizar: el kirchnerismo.
En tiempos de la posverdad
Es evidente que el gobierno ha decidido que esa sea su estrategia político-electoral. Su lema básico quiere ser: Nosotros o Drácula. Se trata de confrontar con el adversario más impresentable para la opinión pública. Es una picardía clásica de la política: presentar la disputa plural de un comicio legislativo como si fuera un combate de dos ( el gobierno y un rival fácilmente abominable) y presentar así la propia divisa como la gran muralla defensiva ante la amenaza del Mal.
El abuso de este recurso discursivo es peligroso. Si bien en estos tiempos se afirma que estamos en la era de “la posverdad”, siempre hay un límite.
Es el caso de la huelga docente que la semana próxima –como ha sucedido en tantas otras oportunidades- impedirá que el año lectivo se inicie en la fecha programada. El oficialismo ha encontrado un rostro ideal para jerarquizar: el del sindicalista Roberto Baradel. Con su confesa militancia kirchnerista, su aspecto titánico e hirsuto y su negativa imagen en la opinión pública, Baradel es otra figura soñada para la estrategia electoral del oficialismo. Anclándose en su presencia, el gobierno y su red de difusión propagan que el paro docente es una manifestación de oposición política motorizada por los K y/o un intento de hacer daño a los gobiernos de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.
Conciliación obligatoria focalizada
No hay duda de que Baradel es kirchnerista ni de que el kirchnerismo está empeñado en una oposición sistemática. Pero pese al ambicioso nombre de su gremio (Sindicato Único de Trabajadores de la Educación), el de Baradel es sólo uno entre seis sindicatos bonaerenses del ramo. Por otra parte, la huelga docente del lunes y el martes tiene carácter nacional. ¿No es distorsiva la atribución de kirchnerismo y malas intenciones políticas a ese extenso conglomerado heterogéneo de dirigentes y trabajadores? ¿No convendría preguntarse si puede haber motivos valederos y legítimos para la protesta, más significativos que la influencia política del señor Baradel y del nostálgico y encogido núcleo K?
Si bien se mira, es muy probable que un amplísimo porcentaje de los docentes de la ciudad y la provincia de Buenos Aires (y del país) hayan votado un año atrás, en primera o segunda vuelta, por Mauricio Macri. La interpretación de un paro manipulado por el Baradel y el kirchnerismo se convertiría en un bumerán retórico si la huelga resultara exitosa (mucho más si se toma en cuenta el dato, con el que el gobierno sin duda especula, de que los paros docentes nacionales tienen habitualmente bajo acatamiento) . ¿Habría que suponer, en tal caso, que toda esa porción del electorado de Macri se dejó usar o se ha convertido al culto de la Señora de Calafate?
No es improbable que la búsqueda de polarización contra el eje narrativo Baradel-Kirchnerismo haya impulsado el endurecimiento del gobierno de María Eugenia Vidal, que aplicó distritalmente la conciliación obligatoria a una medida de fuerza de carácter nacional, algo que no hizo en cambio el ministerio de Trabajo que conduce Jorge Triaca. Si se trata de garantizar que las clases comiencen el próximo lunes, ¿eso debe ocurrir sólo en la provincia de Buenos Aires o en todo el país? Parece evidente que el oficialismo, por motivos que van más allá de la discusión educativa, quiere aparecer peleando con Baradel. Y pretende mostrar al kirchnerista Baradel como el agresor.
El Cuco no existe
Se trata de un objetivo electoral. Forzar la idea de una polarización con el kirchnerismo para salir beneficiado en la foto, monopolizar la esquina del Bien y clausurar el paso a otras manifestaciones legítimas del pluralismo democrático resulta, si bien se mira, un juego chico. Más allá de que algunas encuestas otorguen aún a la figura de Cristina Kirchner un respaldo de unos 25 puntos, el kirchnerismo como proyecto y como estructura está desarticulado.
El gobierno puede sentirse acuciado por ganar la elección de octubre, pero lo trascendente es unir al país, sacar a los sectores más expuestos de la pobreza, crecer y recuperar el futuro para la Argentina y los argentinos. Un año atrás, Mauricio Macri planteó esas prioridades nacionales. Cuál debía ser el resultado de las elecciones de 2017 no formaba parte de aquel listado
En rigor, si se apostara por un acuerdo de unión nacional y con el antecedente de la desarticulación kirchnerista, sería irrelevante quién fuese el triunfador. Supeditar la realidad a una victoria oficialista dentro de ocho meses implica seguir prolongando la incertidumbre que paraliza la economía y hace vacilar a los inversores.
El gobierno aspira a sellar una grieta de desconfianza con la legislación que preparan algunos de sus integrantes destinada a acotar conflictos de intereses de sus principales funcionarios. Una iniciativa saludable que debería apresurarse.
La viga en el ojo propio
Pero la Casa Rosada debe sellar también las grietas que el año electoral (y el unilateralismo de muchas decisiones gubernamentales) abre en la coalición oficialista. El último fin de semana hablaron los radicales en Villa Giardino. Esta semana empezó a hablar Elisa Carrió. La diputada hace uso hábilmente del sello de calidad que maneja. Defiende al Presidente de las sospechas generadas por temas como el Correo (si bien su defensa subraya la condición de árbitro moral en que se ubica la doctora y sugiere implícitamente las consecuencias de un juicio negativo), pero también pone límites.
Un límite apunta a la tendencia unilateralista del Pro: "Durán Barba no cree en Cambiemos, cree en el PRO con el nombre de Cambiemos", sostuvo esta semana, refiriéndose al gurú político del partido de Macri.“Él quiere que solo Mauricio (Macri) y Maria Eugenia (Vidal) lideren el proceso".
Otro límite se refiere a los movimientos que ha detectado, destinados a cerrar el paso a su candidatura a senadora por la provincia de Buenos Aires. No le gustó que Mauricio Macri destacara a su primo Jorge llevándolo en la comitiva a España. Tampoco está contenta con la preferencia de Vidal por Jorge Macri. Seguramente por eso esta semana, en medio de dulces declaraciones de apoyo, cuestionó tanto al Presidente como a la gobernadora que –dijo- “no me facilitan documentos para luchar contra la corrupción. A Vidal le recriminó también“dejarse extorsionar” y, aunque aseguró que no enfrentaría a la gobernadora para imponer su propia candidatura, dejó en claro que “no voy a avalar delincuentes en las candidaturas”.
En una palabra, Carrió aspira a ser candidata o, por lo menos, a ser gran electora, con poder de veto, del candidato que sea. De lo contrario...
Cambiemos en una coalición sui generis, que hasta ahora se viene redefiniendo plásticamente, de acuerdo a las necesidades. Ahora la alianza requiere plasticidad en el gobierno: que modifique algunos de sus rasgos, que cambie alguna de sus piezas y, sobre todo, que deje de lado el unilateralismo de rostro humano con el que el Pro ha hecho valer su hegemonía.
Vale la pena recordar lo que advertía Sun Tzu hace 25 siglos. “Si no puedes ser fuerte, y sin embargo no puedes ser débil, eso resultará en tu derrota”.
Jorge Raventos
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¿Y SI LOS COPIAMOS?
Calendar marzo 4, 2017 | Posted by Malú Kikuchi
Malú Kikuchi (4/3/2017)
La Argentina ha sido a lo largo de su historia un país eurocéntrico, particularmente enamorado de Francia. Su cultura, su diplomacia, su cortesía, nos deslumbraron desde siempre. Hoy, Francia está juzgando a sus candidatos a la presidencia. Tiene elecciones el 23/4 y el balotaje será él 7/5.
Los candidatos con chances son: Marine Le Pen, Frente Nacional (25%), Emmanuel Macro, Socioliberal (24%) y François Fillon, Los Republicanos (19%). Este último sigue bajando en las encuestas. ¿Por qué? Corrupción.
Fillon hace política desde 1976, carrera exitosa, llegó a ser 1° ministro de Nicolás Sarkozy. Está acusado de haber contratado a su mujer, Pénélope, como asistente parlamentaria que nunca trabajó en el Parlamento.
Su partido está dejando de apoyarlo, 56 diputados lo abandonaron, 30 intendentes también, alegando que no representa los valores del LR. La prensa de derecha que lo ensalzaba, lo critica. Un juez allanó su casa de París.
Hasta que se destapó el tema, Fillon era el favorito para la presidencia de Francia. En cuanto a Marine Le Pen, que ha hecho política desde los 14 años, cuando seguía a su padre, al que echó del partido por ser nazi. Ella no lo es. Marine está acusada de nombrar a 2 personas en el Parlamento Europeo (del que es diputada), que nunca trabajaron allí.
El Parlamento Europeo le levantó los fueros para que la justicia francesa pudiera actuar. Siento mucha envidia. Nosotros encaramos elecciones legislativas el 22/10. Conocemos algunos posibles candidatos honestos, del desconocido resto no sabemos nada. Con lista sábana, ¿quiénes serán los candidatos a partir del 5° puesto?
No pedimos el curriculum de ningún candidato y una vez electos, nos enteramos que algunos tienen prontuario. Nuestro poder judicial, además de lento, por lo general es oportunista y no acusa a candidatos con chances de llegar.
Mientras en Francia tratan de aclarar nombramientos de “ñoquis”, muy pocos por cierto (igualmente reprobable), y la justicia se aboca a resolver el problema antes de que los ciudadanos voten, nosotros divagamos.
Hemos aceptado en su momento a los K, que pareciera se robaron el país, y nos dejaron blindados a los responsables con fueros de diputados y senadores. ¿Por qué no copiamos a los franceses?
Cuando ellos hablan de “valores” que los representan, se trata de valores éticos, moralmente imprescindibles en cualquier cargo público. Cuando nosotros hablamos de valores, por regla general nos referimos a los valores de la Bolsa de Comercio. Duele. Algo tiene que cambiar.
Ese cambio que esperamos de Cambiemos, debemos exigirlo. Si se sale a la calle para pedir subsidios, para pedir topless en los balnearios o por el femicidio, pedidos válidos o no, todos molestan a los que trabajan.
Salgamos a la calle. Manifestemos delante de La Rosada, delante del Congreso, delante de Tribunales. Dejando que se pueda circular en libertad. Queremos, necesitamos, tenemos derecho a conocer en detalle la vida pública y privada de los candidatos. Es imperativo.
Que el enamoramiento con Francia nos llegue a su justicia política. Sigo sin entender por qué no los copiamos. Nuestra Constitución Nacional, para ser funcionario, exige “idoneidad”. No se pide honestidad porque se la da por descontada.
No demos nada por descontado. Exijamos “valores” a nuestros funcionarios y candidatos. Estamos esperando listas transparentes de todos los partidos políticos. El Congreso no debe ser el aguantadero de personajes que se esconden de la justicia.
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