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sábado, 21 de abril de 2018

TARIFAZO Y GRIETA

Panorama político nacional de los últimos siete días Tarifas: cuando se internaliza la grieta A la luz de la experiencia de Cambiemos ciertos analistas políticos tienen la oportunidad de interiorizarse de que la existencia de tendencias contradictorias (y a veces enfrentadas) en el seno de un mismo oficialismo así como los procedimientos para encauzarlas no son rasgos exclusivos del peronismo (o, si se quiere abusar de las generalizaciones, de “los populismos”), sino que puede darse también en fuerzas de otro signo, inclusive aquellas que gozan de mayor respetabilidad a los ojos de esos intérpretes.­ Con dos años de ejercicio del gobierno, con inflación maníaca y encuestas depresivas a pocos meses del lanzamiento de un nuevo proceso electoral, en las filas de la coalición gobernante han empezado a manifestarse tironeos que, aunque naturales, comprensibles y previsibles, provocan vértigo­ (sobre todo a algunos comunicadores indigestados de simplismo). La política siempre supone divergencias, conflictos. Y siempre necesita ejercicio de la autoridad. Las contradicciones de Cambiemos El radicalismo y la Coalición Cívica (simplificando: Elisa Carrió) expresaron enfáticos reparos a la escalada de aumentos de tarifas de los servicios públicos y ácidas críticas a su encarnación emblemática, el ministro de Energía, Juan José Aranguren. Simultáneamente, el núcleo duro de la Casa Rosada declaró innegociables los aumentos y sostiene a Aranguren a capa y espada. Radicales y lilitos le reclamaron al PRO que aplique a las tarifas el gradualismo que predica en otros campos. Sus técnicos consideran que, en materia de tarifas, el Ejecutivo quiere resolver en un mandato los atrasos que el kirchnerismo procesó en más de una década. Para Aranguren, efectivamente, incluso el ritmo de “sinceramiento tarifario” que asusta a los aliados del PRO es demasiado lento; en eso coincide hasta con ultraliberales como José Luis Espert, un crítico ácido del gradualismo oficialista. Para ciertos macrólogos (sedicentes expertos en el pensamiento presidencial) Aranguren expresa “lo que Macri verdaderamente cree” y no hace otra cosa que aplicar con disciplina sus instrucciones. Lo cierto es que la espuma creada por las críticas de radicales y cívicos puso de manifiesto que la coalición oficialista no ha encontrado todavía un nexo doctrinario que la suelde y le permita compartir una estrategia más allá del obvio deseo de conservar (y eventualmente ampliar) el poder que le concedieron sus logros electorales y de la certeza de que para concretarlo es preferible sostener la unidad­ (“¿desparramados?, ¿qué hacemos?”).­ En un acto que ayer, sábado 21, protagonizaron altos referentes de las tres fuerzas principales de Cambiemos, donde se buscó escenificar la paz interna que aquellas divergencias pusieron en duda, el jefe de gabinete Marcos Peña, admitió de hecho la orfandad doctrinaria: "Tenemos que repasar por qué estamos juntos y demostrar que estamos juntos”,arengó. Y al preguntarse “qué nos une”, respondió: “además del mandato de la gente, es una vocación de mayoría. Queremos ganar y demostrar que podemos ser un buen gobierno (...) jugando con una sola camiseta”. Por el momento las tensiones quedaron neutralizadas por el ejercicio de la autoridad presidencial y la sensata invocación de los quebrantos que produciría una quiebra de la unidad societaria. El gobernador mendocino Alfredo Cornejo, líder de la UCR que venía haciendo gala de energía en sus reclamos, había sido colocado por Macri frente al ministro Aranguren; después de una larga conversación ante los ojos presidenciales Cornejo confesó con franqueza: “No habrá ninguna marcha atrás en el plan tarifario”. En retribución por esa buena conducta, el gobierno aceptó aplicar la tarifa con anestesia local: se financiarán los aumentos (el financiamiento no será gratuito). Evidentemente Macri se hizo entender: el plan de actualización tarifaria no puede ser más gradualista ni puede ponerse en discusión la disminución del déficit fiscal.­ La UCR y Carrió deberán redefinir sus preocupaciones. Ellos empiezan a oir ruido de cacerolas en barrios que votaron por el oficialismo, leen encuestas y ven allí que el respaldo a la gestión oficial sigue cayendo, y los temores a la inflación crecen tanto como el escepticismo sobre la capacidad del gobierno para controlarla. Notan que muchos de quienes votaron a Cambiemos no comparten la acción del Ejecutivo (principalmente en materia tarifaria) y que allí se abre una grieta por la cual puede reinstalarse la oferta de la “avenida del medio” que en su momento esbozó Sergio Massa y que de aquí a las elecciones podría corporizar un peronismo diferenciado del kirchnerismo.­ Las críticas a Aranguren y a los incrementos tarifarios de radicales y cívicos parecían, así, destinadas a contener una fuga de votantes en dirección del peronismo racional y a abrir un espacio de crítica interior a Cambiemos: la coalición actuaría así como oficialismo y oposición al mismo tiempo.­ Esta jugada táctica -que en otras circunstancias se le imputaba y cuestionaba al peronismo- quedó sin embargo abortada por la intransigencia del Ejecutivo: con las decisiones estratégicas resueltas por el PRO no se negocia. O, si sus promotores insisten en la queja (“oportunista y demagógica” para la Casa Rosada), deberán enfrentar a Macri.­ Por complacer al Ejecutivo los críticos internos quedaron con pocos logros para exhibir ante sus bases. Para disimular ese hecho,el núcleo duro del gobierno se comprometió a darles oxígeno comunicacional. Los medios amigos comenzaron a definir como “achatamiento tarifario” la refinanciación con intereses y describieron las gestiones de radicales y cívicos como un “éxito moderado” que, “en un clima de diálogo franco”, obtuvo “ dos de las tres reivindicaciones que pretendía”. La movida del peronismo y la oposición destinada a gradualizar los incrementos tarifarios, vincularlos a los porcentajes de aumento salarial y aliviarlos de la carga impositiva que duplica los beneficios de la caja estatal (ahorro de subsidios + impuesto sobre los aumentos) resultará ahora más difícil y políticamente costosa de neutralizar. Más allá de las tarifas En rigor, la discusión apenas iniciada (y sólo en parte explicitada)en el seno de Cambiemos, parece económica pero su motivación tiene otras raíces, vinculadas a los rasgos de cada una de las fuerzas allí asociadas. El PRO elude las doctrinas, se atrinchera tras el pragmatismo de la eficacia gestionaria y confía más bien en la homologación y sellos de calidad que ofrecen instituciones mundiales (OCDE, FMI, etc.); así, la ideología queda desdibujada o maquillada bajo la forma de compromisos internacionales adquiridos. Desde ese terreno y buscando la mayor flexibilidad posible avanza en su operación de poder sobre la base de pactos y acuerdos prácticos tanto hacia adentro como hacia afuera de la coalición eludiendo mayores compromisos de mediano o largo plazo.­ El radicalismo, por su parte, tiene un capital territorial extendido por el país y una tradición ideológica que a veces se refugia en el populismo democrático de Hipólito Yrigoyen, a veces en el democratismo liberal de Marcelo T. de Alvear, y en otros casos en el dialoguismo y la búsqueda de acuerdos de­ gobernabilidad reflejados en el último Ricardo Balbín (su encuentro con el­ último Perón) y en el Raúl Alfonsín que supo pactar en Olivos con Carlos Menem y en la provincia de Buenos Aires con Eduardo Duhalde.­ Tomando un poco de cada fragmento de ese capital (de lo que quedaba de él después de ruinosas aventuras que lo encogieron a un mezquino porcentaje electoral en 2003) el radicalismo actual revivió en Cambiemos a la sombra del PRO. Pero no se resigna a ser un apéndice del macrismo: quiere ser un socio respetado y consultado. Ahora la UCR pretende que Cambiemos avance desde su condición de coalición electoral y parlamentaria a la de coalición de gobierno, un formato que, llegadas las circunstancias, debería definir las futuras candidaturas y jefaturas proporcionalmente a la fuerza política y electoral de los socios. Y que, antes aun, debería otorgarles a los partidos coaligados una participación más amplia y formalizada (no decorativa) en la definición de las políticas. El núcleo duro del PRO está, en rigor, muy lejos de ese tipo de imaginerías.­ Aunque ya no abusa del concepto “vieja política”, con el que durante todo un período, para recortarse como epítome de lo nuevo, ninguneó amablemente a los partidos preexistentes (UCR incluida), el pensamiento cifrado del Pro concibe a su propia fuerza como beneficiaria de un paulatino trasvasamiento de cuadros y electores del radicalismo, en el que el centenario partido iría cumpliendo un papel análogo al que jugaban los sellos políticos aliados al comunismo en el mundo de las “democracias populares” de Europa Oriental. El papel de Carrió en la coalición oficialista es singular: su capital político­ es la acreditación moral, el aval o la censura y la denuncia. Amplios sectores de la clase media le conceden esa virtud y esa capacidad, con las que suplanta la ausencia de una estructura política propia. Esta última carencia es una debilidad pero también es funcionalmente positiva para el papel que ella desempeña: la expone menos al cumplimiento de favores y ayudas que comprometen a toda fuerza política orgánicamente conectada con la sociedad.­ Si los responsables de estructuras políticas deben contraprestaciones a sus cuadros y afiliados, la doctora Carrió -sin dejar por ello de ocuparse del posicionamiento de sus acompañantes más fieles- cuida principalmente tanto la función de árbitro ético como el vínculo con su electorado.­ Cambiemos es el espacio que le permitió poner en valor su capital simbólico: hace sentir su peso en la coalición con denuncias y sonoras diferenciaciones tanto como con apoyos y halagos (sabe también que la figura presidencial constituye, mientras no se demuestre lo contrario, el límite mayor para cualquier desborde verbal).­ Carrió necesita simultáneamente demostrar a su base electoral (ubicada en las clases medias urbanas, particularmente en el área metropolitana) que la espada de sus denuncias sirve para defenderla tanto frente a “los de arriba” como frente a “los de abajo”.­ Estos sectores, que no son receptores típicos de subsidios, se irritan tanto por la “búsqueda de votos pobres” (que sospechan en el mantenimiento de beneficios al conurbano más expuesto) como por la idea de que el incremento del precio de los servicios engorda las arcas de “las grandes empresas”. Paralelamente, los aliados del PRO sospechan que la necesidad del Ejecutivo de acordar gobernabilidad con los mandatarios provinciales y el llamado peronismo racional del Legislativo, puede inducir al partido del Presidente a privilegiar a esos sectores en distintos escenarios, particularmente en algunas situaciones provinciales donde se dirimirán gobernaciones en 2019. ¿Hay acaso, con eje en la provincia de Buenos Aires, una intención de “peronizar” al PRO y, por esa vía, a Cambiemos?, se inquietan. Todas esas incógnitas y preocupaciones bullen en el seno de una coalición novedosa y precipitadamente exitosa, que necesita mejorar los materiales y las ideas que la mantienen unida pero que muchas veces parece vacilar ante esa tarea, como temerosa de jugar a la verdad.­ Las fuerzas políticas más extensas (como los sistemas políticos plurales) tienen naturalmente una gran policromía y no excluyen las discrepancias y las divergencias intensas en su seno. No hay nada de malo en que existan. Eso sí, para que no sean instrumentos de dispersión y anarquía, también es preciso que estén presentes la voluntad asociativa y la autoridad capaz de contener y disciplinar las disparidades. De lo contrario hay problemas.­ Jorge Raventos

EL ATRILERO: HIPOCRESÍA

EL ATRILERO: HIPOCRESÍA: Campeones de la Hipocresía “A veces, uno sabe de qué lado está simplemente viendo quiénes están del otro lado”. Leonard Cohen ...

EL ATRILERO: EL CURRO Y MACRI.

EL ATRILERO: EL CURRO Y MACRI.: EL CURRO, ¿SE ACABÓ? Malú Kikuchi (20/4/2018) Dijo Mauricio Macri jefe de gobierno de CABA y candidato a la presidencia de la Nación el ...

viernes, 20 de abril de 2018

PARTIDO REPUBLICANO FEDERAL

AGRADEZCO A LAS AUTORIDADES DEL PARTIDO REPUBLICANO FEDERAL EL HABERME DESIGNADO RESPONSABLE DEL DISTRITO DE TRES DE FEBRERO. ( POR ERROR Y YA HAY FE DE ERRATAS SE CONSIGNÓ HURLINGHAM ). CONFIAMOS EN HACER UN BUEN PAPEL EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES Y CONVERTIRNOS EN LA ALTERNATIVA ESPERADA POR LA CIUDADANÍA. ABRAZOS. LICENCIADO FRANCISCO SCOLARO TRES DE FEBRERO PRIMERA SECCIÓN ELECTORAL.

sábado, 14 de abril de 2018

TODOS MANOSEADOS

Todos Manoseados “Una especie condenada a desaparecer y cuyos últimos ejemplares tiritaban de frío bajo la vieja bandera de todas las batallas”. Dolores Soler-Espiauba El jueves concurrí a la marcha que pretendía concentrar, frente al Palacio de los Tribunales de la ciudad de Buenos Aires, a toda una ciudadanía harta de soportar el duro peso de un Poder Judicial que la ha abandonado, y que se ha transformado en la más desprestigiada de nuestras instituciones. Y eso no es casual, ya que sin Justicia no hay república posible. Si bien fue numerosa, no respondió a las expectativas, que aspiraban a reunir allí al menos a un millón de personas, una esperanza que se justificaba en la intensa actividad que se percibía en las redes sociales de quejosos y periodistas de investigación. Atribuyo la menor asistencia a la apatía y a la hipocresía de nuestra sociedad, cultora del famoso “animémonos y vayan”. Si se hubiera logrado alcanzar o, por lo menos, acercarse a esa cifra, otro hubiera sido el resultado. Una multitud de ese tamaño hubiera sido imposible de ignorar para quienes son los máximos responsables del infinito daño que se sigue haciendo desde hace veintiocho años a la Constitución, el contrato social que nos permite vivir en comunidad sin matarnos. Daniel Sabsay, el único orador, enumeró algunos de los puntos claves que deben ser tomados en cuenta para salir del lodo en el que nuestros jueces –y, con ellos, todos nosotros- nos debatimos. Para no ser reiterativo, sólo citaré a los artífices de la construcción de esta inmunda ciénaga: el Congreso, la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura. El primero, por haber habilitado, a instancias de Cristina Elisabet Fernández, la reforma del organismo encargado de la selección y de la remoción de los magistrados, para dar en él un sideral peso a la política en su peor expresión; además, al permitir que integren el Consejo legisladores en ejercicio, vulneró el principio elemental de la separación de poderes. Y por estar en deuda con la sociedad al no sancionar leyes esenciales para mejorar el servicio de justicia y permitir avanzar en las causas más rutilantes, como la extinción de dominio de corruptos y narcotraficantes. La segunda, por transformar a la Justicia en mero intérprete de los deseos del Ejecutivo, como cuando, sin ponerse colorado, su actual Presidente explicó que los trillados psudo derechos humanos del gobierno kirchnerista, en especial su aplicación tuerta en los amañados juicios de venganza a los militares que combatieron la subversión terrorista, era una política de Estado, consensuada con los otros dos poderes de éste; en este campo se ha llegado al bochornoso extremo de poner como jueces a cargo de los procesos de “lesa humanidad” a ex guerrilleros y a manifiestos militantes de la izquierda insurreccional. Si como muestra basta un botón, no debemos olvidar que formó parte de este máximo Tribunal del país un tipo como Raúl Zaffaroni, protector irredento de los delincuentes, evasor de impuestos y hasta dueño de inmuebles donde se ejercía la prostitución. Y el tercero, por permitir la desvirtuación obscena de sus objetivos constitucionales, por su fracaso en mejorar la transparencia de los concursos judiciales y, sobre todo, por transformarse en un ignominioso antro donde se trafican influencias políticas y protecciones a los magistrados que se doblan sin romperse, mientras son incapaces de explicar el origen de sus llamativas fortunas personales. Todo esa panoplia de vicios no hace más que revolcar en el barro la honra y el prestigio de todos los jueces, la enorme mayoría de los cuales son dignos, independientes y preparados; pero, lamentablemente, de cara a la sociedad están representados por los doce (hoy, sólo once) jueces federales y los camaristas en lo penal de la capital, inquilinos de Comodoro Py. Se ha cuestionado fuertemente la aceptación de las renuncias de algunos de los más notorios, como Norberto Oyarbide, ya que les permite acceder a una jubilación privilegiada y cuantiosa. Sin embargo, parte de esas preocupaciones han comenzado a diluirse ante a la apertura de una causa en su contra por enriquecimiento ilícito, que pretendió disimular haciendo rico a su novio gimnasta; Eduardo Freiler deberá sufrir una similar investigación, y seguramente los seguirán otros jueces, todavía en sus cargos, dueños de mansiones, campos, automóviles de lujo y haras de caballos de carrera. Todo lo que sucede aquí resulta un reflejo de lo que está pasando en la Cumbre reunida en estos momentos en Lima. Los presidentes se han mostrado incapaces de condenar al gobierno de Nicolás Maduro, que está cometiendo un verdadero genocidio contra el pueblo venezolano. Es cierto que países como Bolivia, Cuba, Nicaragua y otras naciones menores del Caribe se oponen férreamente a cualquier crítica al chavismo, pero eso ya era sabido y se hubiera podido gestar un frente unido para exponer ante el mundo su feroz criminalidad; en cambio, se ha generado un ámbito de discusión ridículo que expone cuán divididos estamos los americanos. En la Venezuela “rojo-rojilla” se está jugando el futuro de nuestro continente. Para Cuba y otros países, la sobrevivencia del régimen significa ni más ni menos que el cordón umbilical que les permite seguir respirando. Maduro y compañía, aún en medio de la terrible crisis humanitaria que afecta a su propia población, y la diáspora es sólo un signo de ella, continúan subsidiando con petróleo barato a esas naciones a las cuales el populismo ha convertido en inviables y atrasadas. Siendo así, veo como imposible que se logre una solución pacífica ya que los afectados no son, precisamente, niños de pecho que le escapen a la violencia cuando se trata de defender sus posiciones y, menos aún, cuando está en juego su propia vida. Así, cualquier tentativa de intervención militar, aún bajo el manto de alguna forma de bandera continental, encontrará una furiosa resistencia de parte del gigantesco aparato de defensa que allí se ha montado, con numerosísimos “asesores” cubanos y con el apoyo de Rusia e Irán. Por lo demás, el narcotráfico y la corrupción desaforada disponen de los recursos económicos suficientes para permitirla y financiarla. Es por eso que soy seriamente pesimista respecto a una definición razonable del problema, aún cuando resulta fácil percibir que las fuerzas armadas venezolanas están divididas entre nacionalistas chavistas, activos narcotraficantes y procubanos; para nada estúpido, Diosdado Cabello ha puesto a cargo de los ministerios y empresas públicas más importantes a generales en actividad extremadamente leales, y dispone de la potencia represiva más eficaz para controlar eventuales conatos de rebelión, como los que se han suscitado recientemente, llevando a la cárcel a quienes osan criticar públicamente la gestión gubernamental. Bs.As., 14 Abr 18 Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02

viernes, 13 de abril de 2018

EL ATRILERO: DEMOCRACIA Y REPÚBLICA=EDUCACIÓN

EL ATRILERO: DEMOCRACIA Y REPÚBLICA=EDUCACIÓN: DEMOCRACIA Y REPÚBLICA = EDUCACIÓN Malú Kikuchi (14/4/2018) Para que todo sea claro y fácil de entender, hay que empezar por las definic...

miércoles, 11 de abril de 2018

EL ATRILERO: PERONISTAS CASH

EL ATRILERO: PERONISTAS CASH: LOS NUEVOS PERONISTAS "CASH" : Siempre he apuntado que la Argentina es una de las naciones mas predecibles de este planeta. Ah...

Chiste de la semana

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