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sábado, 20 de mayo de 2017

EL ATRILERO: ESPEJO BRASIL

EL ATRILERO: ESPEJO BRASIL: Panorama político nacional de los últimos siete días Los consensos y el espejo brasilero La gira asiática del presidente Macri fue...

UN HOMBRE

UN HOMBRE Calendar mayo 20, 2017 | Posted by Malú Kikuchi Malú Kikuchi (20/5/2017) Brasil, nuestro vecino, con más de 200 millones de habitantes, nuestro socio comercial más importante, está transitando momentos difíciles. Parecería que la corrupción es una mancha generalizada entre la mayoría de sus políticos y sus empresarios. Los ciudadanos de a pie, sólo se ocupan de la política cuando la economía no anda bien. Brasil recién empezaba a salir del pozo económico. Sin embargo, el grito más escuchado hoy es, “fora Temer”.Es casi el final del camino que empezó con el “mensalao”, el petrolao” y ahora el “lavajato”. Importantísimos políticos brasileños como Joao Dirceu (mano derecha de Lula, liberado el 3/5/17 por no tener sentencia firme), o el pilar del empresariado Marcelo Odebrecht (una de las más grandes constructoras mundiales), encarcelados por corrupción. 25 miembros de los gobiernos de Lula fueron sentenciados y están presos. El mismo Lula está siendo investigado. La ex presidente Dilma Roussef fue destituida a través de un juicio político, no por corrupción (con la que convivió y, o no la vio, o la dejó pasar), sino por mal ejercicio del gobierno. El que impulsó el “impeachment” fue el ex presidente de la cámara de diputados, Eduardo Cunha, hoy preso por el petrolao (US$ 5 millones en Suiza, cuenta no declarada) y Dilma fue remplazada por su vice, Michel Temer, hoy acusado de coimear a Cunha para que no hable. El hecho fue grabado y filmado, con ayuda del poder judicial, por personas de JBS, la mayor procesadora de carne del mundo, que probablemente, con el sistema de “delación premiada”, de ser acusados por coimas (muy probable) puedan descontar penas. Temer alega que creía que estaba ayudado con algo de plata a un amigo preso, que nunca pensó en comprar el silencio de nadie. Algo que él, Michel Temer no necesita hacer, ya que es transparente y honesto. El problema es que ya antes de este explícito audio y video, Temer tenía muchas acusaciones por corrupción. Dice que no va a renunciar, que sería la forma más elegante de irse. De no hacerlo, quedan las posibilidades del juicio político, ya hay 8 solicitudes, es un proceso largo, y todavía Temer controla gran parte del congreso. O un juicio por el Supremo Tribunal Penal por obstrucción a la justicia y más. Esto debería pasar por la Procuraduría General de la República y de ahí a la cámara de diputados, donde debería obtener los dos tercios de los votos para poder destituirlo. O lo más rápido, que el Supremo Tribunal Electoral compruebe que la fórmula Roussef-Temer (2013) fue financiada ilegalmente, eso sostiene Odebrecht. Toda la política brasileña está en la picota. Aecio Neves, el que disputó el ballotaje con Dilma, hoy senador, debe despedirse de su carrera política porque las acusaciones lo acercan a la cárcel. Al gran empresariado le pasa lo mismo. Las investigaciones y los allanamientos se hacen mientras los personajes sospechados están en el poder. Brasil da clase de coraje cívico. Y toda esta sucia historia, sucia por el delito y el engaño a los ciudadanos y el robo de sus dineros, pero resplandecientes por que la justicia trabaja con independencia de cualquier otro poder y sólo obedece a la ley, toda esta épica judicial, empezó con un hombre: Sergio Moro. Luego siguieron mucho otros, pero el que dio el primer paso, sin pensar en su seguridad, en la de sus dos hijos o en la de su mujer, fue Moro. ¿Y quién es Sergio Moro? Nació en 1972. Se recibió de abogado en la universidad provincial de Marringá; master y doctorado en la universidad nacional de Paraná, estudios legales y sobre lavado de dinero en Harvard. Juez federal a los 26 años, en Curitiba, capital del estado de Paraná, frontera con Argentina y Paraguay. La cercanía, ¿podrá ayudarnos con la limpieza que nos es imprescindible, empezando por nuestro poder judicial? Un hombre, un hombre decidido, comprometido con la verdad, un hombre con valores y sin precio, un hombre con todo el coraje necesario para enfrentar un enorme y enquistado sistema de corrupción en las más altas esferas, puede. Un hombre así, puede. Otros se contagian y siguen. Que la onda expansiva de justicia brasileña nos alcance y finalmente nuestro poder judicial, haga JUSTICIA. Nos hace falta. Desesperadamente. Email

EL MISMO GRITO

El mismo grito “La discreción tiene una importancia crucial para proteger el principal electorado de los gobiernos implicados: el sector empresarial”. Noam Chomsky El lunes comenzará en la Argentina una nueva Semana de Mayo; la mitología atribuye a los pocos presentes en la Plaza homónima, mientras se reunía el Cabildo porteño, la autoría del grito “el pueblo quiere saber de qué se trata”. Más de dos siglos después, el reclamo recorre a toda América. En los Estados Unidos, a cinco meses de la asunción de Donald Trump a la primera magistratura del país más poderoso del mundo, y después del intempestivo despido del Director del FBI, cabeza de una investigación sobre los contactos de miembros del círculo íntimo del Presidente con los jerarcas rusos, ya sospechados de interferir en la campaña demócrata, la tormenta estalló y el famoso grito se repite: existen serios indicios por eventuales divulgaciones de informaciones suministradas por los servicios secretos de Israel, su tradicional aliado en Medio Oriente, al Canciller y al Embajador de Rusia, un país que apoya al régimen sirio, y hasta socio de Irán. Ayer mismo, Trump inició un prolongado viaje por varias naciones de Medio Oriente y Europa y, dadas las excéntricas maneras que gasta el Presidente, nadie sabe en qué redundará el periplo. Pero, en cambio, entre los propios legisladores republicanos han surgido divisiones que podrían poner en jaque la permanencia del magnate en la Casa Blanca. Recuerdo que el año pasado, un profesor –su nombre se me escapa- de una de las más prestigiosas universidades norteamericanas, se hizo famoso por haber predicho con exactitud el resultado de las elecciones presidenciales en su país durante los últimos treinta y dos años; ese mismo docente, cuyo método de predicción fue publicado en un exitoso libro, afirmó que Trump no terminaría su mandato, ya que sería expulsado mediante un impeachment. Ese fue el camino que siguió el Congreso brasileño, con el respaldo del Supremo Tribunal Federal, para eyectar del Palácio do Planalto a Dilma Rousseff, acusada de “maquillar” las cuentas públicas, y entronizar en su lugar al Vicepresidente, Michel Temer. Éste aún cuenta con respaldo parlamentario debido al pánico de la clase política por el fuerte reclamo popular, pero parece estar a sólo semanas de verse obligado a dejar el cargo, y las consecuencias, como sucedería en los Estados Unidos, son imprevisibles. Mientras tanto, las sanas leyes económicas ya sancionadas y algunas otras en trámite, que habían permitido a Brasil comenzar a salir de la peor recesión de su historia, han entrado nuevamente en controversia y ello podría traer aparejada una nueva recaída. Pero el grito de la calle, traducido en el reclamo de “¡que se vayan todos!” y expresado en manifestaciones callejeras en las grandes ciudades del país, ha tomado nuevamente impulso por obra y gracia de las revelaciones sobre la enorme corrupción que afecta a todo el espectro político y empresarial de la séptima potencia mundial. En la medida en que la Constitución otorga al Congreso la potestad de elegir a quien debería concluir el actual período, si Temer fuera expulsado, y el abanico de candidatos aceptables es muy reducido, el futuro inmediato de nuestro vecino y socio esencial resulta totalmente incierto. No es menor el hecho de que el personaje público con mayor respaldo popular sea el Juez Sérgio Moro, un magistrado federal con sede en Curitiba, a cargo de los procesos conocidos como Lava-jato y Petrolão, que actúa, bajo supervisión del Supremo Tribunal, con un equipo de fiscales dispuestos a cargarse a quien sea. Y es que en Brasil también, el pueblo quiere saber de qué se trata en materia de corrupción y está dispuesto a pagar el elevado precio que significará terminar con ella de raíz. Un solo apunte curioso: también allí el político más manchado por acusaciones de haberse quedado con dinero público –Luiz Inácio Lula da Silva- aún cuenta con un 30% de intención de voto. ¿Le suena conocido? Evidentemente, el populismo sabe hacer las cosas para mantener cautivo a su electorado. En Chile, un país con elevados estándares de transparencia y ética pública, la Coalición gobernante ha implosionado por la defección de la Democracia Cristiana, tal vez debida al decaimiento de la economía y a los hechos de corrupción que afectan a la familia de la Presidente Michelle Bachelet. Esa división, que impedirá la presencia de un único candidato de centro izquierda en las próximas elecciones, convierte a Sebastián Piñera en el más probable próximo inquilino del Palacio de La Moneda. En Venezuela, el pueblo sale a la calle todos los días a gritar y, con un asombroso coraje, enfrentar la durísima represión –que incluye ya más de cuarenta asesinatos a mansalva y miles de detenidos- de la tiranía de Nicolás Maduro, que ha convertido a un país enormemente rico en un caos de miseria y hambre, mientras saquea sin tasa ni piedad las arcas públicas y se enriquece con el narcotráfico. Cuba es la gran responsable –como lo fue en la Argentina de los 70’s- de lo que allí sucede, y no es para menos porque la supervivencia de la gerontocracia de Raúl Castro depende, exclusivamente, del cordón umbilical que la une al socialismo bolivariano, a través del cual llega a la isla el petróleo regalado, y por ello lo apoya con armas, soldados e inteligencia interna. Y, en Argentina, me parece que es la sociedad entera quien grita, mirando a Comodoro Py, que quiere saber de qué se trata; aquí, la obvia comparación con lo que sucede en Brasil, resulta pasmosa y avergüenza. Que quienes se convirtieron en los máximos artífices del desastre en que vivimos por sólo afán de lucro personal sigan paseándose contentos y despreocupados entre nosotros nos produce desconcierto e indignación. Hay demasiados muertos en tragedias evitables –trenes y rutas inexistentes- y demasiada miseria como para que pueda resultar indiferente tamaña impunidad. Estoy comenzando a dudar de una antigua afirmación mía –“los jueces federales tienen mejor olfato que los más reputados perfumistas”- ya que, a esta altura, hubieran debido percibir que un regreso de Cristina Kirchner al poder resulta de todo punto de vista imposible. Porque el peronismo todo grita que quiere saber de qué se trata. La permanencia de tanto tránsfuga en el escenario partidario, cambiando de sector y de fidelidad a cada rato, lo ha sumido en un profundo estupor, y los esfuerzos por una imposible unidad que realizan sus obsecuentes pequeños líderes se estrellan contra la presencia de permanente de los más repudiados, como Luis D’Elía, Gabriel Mariotto, Martín Sabbatella o Amado Boudou. Por lo demás, la indiscutida líder de ese “espacio”, que continúa siendo la dueña del látigo y de la lapicera, no hace más que contribuir a la dispersión, en una conocida película que ya hemos visto mil veces y lleva por título “sálvese quien pueda”, con los intendentes como actores principales. El jueves próximo podremos celebrar que, después de doscientos siete años desde aquél 25 de mayo fundacional y pese a nuestros ingentes esfuerzos suicidas, aún la Argentina sobreviva. No es poco, pero tratemos de no terminar nuestra insana e inexplicable autodestrucción como país. Mientras tanto, también nosotros gritemos: ¡Viva la Patria! Bs.As., 20 May 17 Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02

sábado, 13 de mayo de 2017

PARTIDOS O ESPACIOS POLÍTICOS ??

¿PARTIDOS POLÍTICOS O ESPACIOS POLÍTICOS? Calendar mayo 13, 2017 | Posted by Malú Kikuchi Malú Kikuchi (13/5/2017) No es sólo un problema argentino, simplemente, sucede. Pareciera que las fronteras de los partidos políticos se esfumaran, se flexibilizaran. Y el adalid del partido A, en el país X, justo antes o después de una elección, se convierte en fervoroso defensor del partido B. Francia está convulsionada con la elección de Emmanuel Macron, el presidente más joven de la historia de ese país, representando un partido que no tiene ni siquiera dos años. El socialismo, antes tan fuerte, se desmorona. Los afiliados con importantes puestos electivos, hacen fila para pasarse al partido de Macron (La República En Marcha). El tradicional partido conservador, Los Republicanos de Francois Fillon (salió 3°), se divide entre los duros que piensan defender sus posiciones y los que siguen a Alain Juppé, que coquetea con Macron. Hasta el irreductible Frente Nacional de Marine Le Pen sufre bajas, empezando por su sobrina y diputada Marion Maréchal-Le Pen, que abandona la política ante la desolación de su tía. ¿Y por casa como andamos? Es difícil recordar a qué partido pertenece un político reconocido. Hacen turismo entre los partidos o quizás los partidos dejan de representar sus convicciones. El resultado es complejo. ¿Se acuerdan del Dr. Eduardo Lorenzo Borocotó? Llegó con Macri, se fue con los K. Nos escandalizó. Ya no nos escandalizamos por nada. Margarita Stolbizer, UCR, fundadora del GEN, ahora aliada de Sergio Massa. Suma el GEN al FR. Sergio Massa, (muy joven) fugaz paso por la UCeDE, luego PJ (versión FPV), ahora FR. Alberto Fernández, PJ, Menem-Cavallo, FPV, FR, hoy otra vez PJ armando la campaña de Randazzo, que fue PJ, luego FPV, hoy volvió al PJ. Amado Boudou (muy joven) fugaz UCeDE, FPV, ministro de economía de Cristina, hoy Comodoro PY. Martín Lousteau, ex presiente Banco Provincia (gobernación Felipe Solá), ministro de economía de Cristina (autor de la 125), Ari-CC, fundador de ECO, ¿Cambiemos? Ex Embajador en EEUU de Macri, hoy solo ECO. Graciela Ocaña, Grupo de los 8 (PJ anti Menem con Chacho Álvarez), Frente Grande, Frepaso, ARI, funcionaria de los K, denunció a los K, ahora con Cambiemos. Lilita Carrió, UCR, ARI, CC, “mi límite es Macri”, hoy piedra basal de Cambiemos, defensora de Macri. Horacio Rodríguez Larreta, funcionario de Menem, De la Rúa, Ruckauf, PRO, Cambiemos. Patricia Bullrich, muy joven JP (montonera de palabra, cuñada de Galimberti), PJ con Menem, 2 veces ministra con De la Rúa, fundó Unión por Todos, aliada con Recrear, luego Unión por la libertad aliada con CC, hoy ministra de Cambiemos. La lista es mucho más larga, no vale la pena seguir. La pregunta es si votamos ideas o personas. Y en el supuesto caso que votemos por ideas, ¿cuáles son esas ideas y quienes las representan? Es para un estudio socio-psicológico y no para un simple enunciado de personajes y partidos. Es mejor, para nuestra tranquilidad, dejar de hacer memoria y preguntarnos incrédulos: ¿pero AA no fue ministro de? O, ¿BB no era senador por el partido de? No hablemos más de partidos, no pensemos más en partidos, hablemos y pensemos en “espacios”, nos va a facilitar la vida. Finalmente aceptemos que los políticos son profesionales de la política. Y los profesionales de lo que sea, se deben a su profesión, no a “eso” que se llama partido. Lo triste es que una creía que los partidos eran los contenedores de determinadas ideas, y que se votaban esas ideas. ¡Qué ingenuidad! O quizás, los políticos son intelectualmente honestos con sus ideas. DE pronto descubren que con el correr de los días, su partido no representa exactamente aquello que piensan que es lo que necesita el país: mejorar la calidad de vida de la gente. Se supone que es el objetivo final de la política. Y por eso cambian. ¿Esto también será una ingenuidad?

RECETA CANIBAL

Receta Caníbal "Mientras en la calle imperan el caos, el olvido, la prisa, la guerra contra el pasado y, sobre todo, está esa gente ilusionada con un cambio, desbordada de júbilo, diría que hasta muy contenta con lo que confían recibir por su fervorosa credulidad, sin pensar que pronto les llegarán las exigencias terribles de la fe que ahora profesan". Leonardo Padura La Argentina política decidió esta semana castigar a los presuntos caníbales comiéndoselos. Confirmó así su siniestra selección de un grupo de dos mil ancianos para que asuman la culpa general de toda sociedad por haber apoyado la revolución militar de 1976 y así lograr el perdón. Para preparar el adefesio que cocinó por unanimidad –salvo la honrosa y valiente actitud del Diputado Alfredo Olmedo- el ¿Honorable? Congreso de la Nación utilizó varios ingredientes, todos en descomposición, lo cual facilitó la cocción: la Constitución Nacional, el Código Penal, el Tratado de Roma, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y la Convención Interamericana de los Derechos Humanos. Estoy hablando, claro, de la ley que prohibió la aplicación del famoso “2x1” que había utilizado la Corte Suprema de Justicia para declarar cumplida la pena de un condenado por crímenes de lesa humanidad, un fallo que motivó la inmediata reacción de la izquierda, de los pseudo organismos de derechos humanos y del kirchnerismo (probando todos una vez más lo selectivo de su memoria), de los partidos políticos y hasta del Gobierno. El Tribunal supremo, por una mayoría constituida por sus verdaderos juristas, falló conforme a derecho y, aún en contra de la posición personal y moral de cada uno, lo único que hizo fue aplicar el principio vigente en todas las legislaciones, que impone utilizar siempre la ley más benigna en el juzgamiento y la graduación de la pena de todo y cualquier delito. Ese principio está consagrado en todas las normas, locales e internacionales, que he mencionado y hasta el ex Juez Eugenio Zaffaroni (de allí la desmemoria, ya que sus votos fueron calcados a lo ahora resuelto por la mayoría de la Corte) lo había respetado en sus fallos. Pero ello no fue óbice para que todos salieran corriendo a criticar a Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, y hasta llegaron al extremo disparate de denunciarlos penalmente por prevaricato, es decir, por resolver teóricamente en contra de las pruebas de la causa. Con la sanción de este espantajo, se viola nuevamente otro principio básico de toda la estructura jurídico-penal de Occidente: la irretroactividad de la ley. Porque, cuando otro caso de lesa humanidad llegue a la Corte, los legisladores pretenden que el “2x1” no sea aplicado siquiera a las causas en trámite, es decir, que esta delirante norma recién promulgada impida la concesión de ese beneficio a quienes ya lo tenían. Pero no debe asombrarnos, porque también se lo hizo cuando, en nombre de una “política de Estado” ¡convenida! entre los tres poderes (el Presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, lo reafirmó así en su voto) se aplicó –y muy tuertamente, por cierto- el concepto de “genocidio”, descripto por el Tratado de Roma, al cual adhirió la Argentina en 1994, a delitos así calificados y presuntamente cometidos veinte años antes. Como dijo nuestra “abogada exitosa” esta semana en Bruselas, “todo tiene que ver con todo” y, precisamente para imponer el concepto de “genocidio”, fue que el terrorismo inventó el dogma de los 30.000 desaparecidos, amén de lucrar innoblemente con las indemnizaciones. Debemos recordar que, cuando nuestros insanos legisladores sancionaron esta absurda ley, dijeron haberlo hecho ante la presión del clamor popular; o sea, invocando a la teórica opinión de la sociedad, nunca verificada, se modificó retroactivamente nuestra Constitución Nacional. Eso fue, claramente, lo que hicieron Hitler, Mussolini y Stalin para cambiar el mundo, ¡y así le fue a la humanidad!. Y no se trata de una mera exageración literaria. Basta preguntarse qué diferencia, en los hechos, a nuestro Congreso del tirano Nicolás Maduro; ambos dicen representar a mayorías, a las cuales no se atreven siquiera consultar, para cambiar las reglas de juego de la democracia. La permanente violación a la ley, que los argentinos y venezolanos sufrimos diariamente, nos acerca cada vez más a las horas más oscuras de la historia, devolviéndonos a la selva en la que impera el más fuerte. Este tristísimo episodio volverá a costar a la Argentina mucho más que los transitorios beneficios de venganza que obtendrán sus aplaudidores porque, como es notorio, convierte en innegable la enorme inseguridad jurídica que campea por estas latitudes, en todos los terrenos, de la mano de una justicia venal, rastrera y corrupta. Con esos elementos en la imagen que ofrecemos al mundo, ¿cómo van a venir las inversiones que necesitamos tanto como el oxígeno? Sólo el coraje cívico de los tres miembros de la Corte Suprema, si mantienen -como fue la eterna conducta del Dr. Carlos Fayt- su postura de apego irrestricto a la ley cuando lleguen a su conocimiento otros casos similares, podrá salvar a nuestro país de un nuevo abismo. Tampoco será menor el costo que pagará Cambiemos por lo sucedido. Con excepción de Lilita Carrió, con su actitud imaginada como “políticamente correcta”, que lo llevó a ponerse de sombrero la división de poderes y a descalificar a la Corte, pretende evitar el ataque permanente del kirchnerismo y de la izquierda irracional y, en el camino, recoger algunos imposibles votos de esas procedencias; pero olvida que, desde el lado sensato de la sociedad, que se manifestó en las calles el 1° de abril, se mira con asco este irracional proceder y muchos ciudadanos pensarán seriamente antes de repetir su elección de 2015. Pese a todo, no tengo dudas que el Gobierno se alzará con el triunfo en octubre de este año, pero el crédito deberá ser otorgado a la falta de opciones, ya que el peronismo no ha conseguido evolucionar y desprenderse de su factor más centrífugo, Cristina Fernández de Kirchner. Mientras ésta siga pesando en la escena partidaria, no podrán surgir hombres y mujeres que representen una nueva forma de hacer política y ejercerla con probidad y honestidad. La “noble viuda” obliga a los cobardes dirigentes del PJ a arrastrarse en su estela; y aún los pocos honestos de éstos que todavía existen se van así sumergiendo en la fétida atmósfera de corrupción que la rodea y que no se atreven a denunciar por miedo a su venganza. Es desolador el panorama que podemos ver a nuestro alrededor, pero está en nosotros mismos, con nuestro esfuerzo individual, revertirlo. Tenemos esa obligación, aún los mayores, frente a nuestros hijos y nietos, porque recibimos un país y lo hemos destruido, incumpliendo así nuestra principal obligación como administradores de algo que no era nuestro. Bs.As., 13 May 17 Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02

PANORAMA

Panorama político nacional de los últimos siete días China, la inflación y los demonios Mauricio Macri despliega su gira asiática a distancia del barullo político-institucional provocado por un fallo de la Corte Suprema, una ley aprobada al galope por presión de la opinión pública, una cifra de inflación que conspira contra las previsiones oficiales, la ratificación de imputaciones crematísticas que tocan al titular de la Agencia de Inteligencia y un clima de insatisfacciones en el seno la coalición oficialista que quizás augura nuevos cambios en el elenco de gobierno. Por el momento, el Presidente está concentrado en uno de sus objetivos estratégicos: atraer inversiones al país y reforzar la integración de Argentina en el mundo. China se ha ofrecido como socio estratégico y Macri parece predispuesto a aceptar la propuesta, pese a la renuencia de sectores económicos internos y hasta de algunos de sus socios políticos (la diputada Elisa Carrió, por caso). En la segunda década del siglo XXI, China se encuentra en el tope mundial de las exportaciones y las importaciones, es el segundo cliente de Argentina (aunque el primero y principalísimo en materia de soja). Y es también un vendedor relevante: el el número 2 para Argentina. La circunstancia de que las compras chinas al Mercosur (y, en general, a la región) se concentren casi exclusivamente en materias primas ha generado prevenciones. El hecho es observado como un refuerzo de la llamada “primarización” (o “reprimarización”) de las economías sudamericanas. Incuestionablemente, el comercio entre China y la región exhibe hasta el momento ese rasgo: las importaciones chinas están especializadas en productos básicos de la región: minerales, alimentos, petróleo y por lo general un solo producto cubre la porción dominante de las ventas. Más allá de las mencionadas prevenciones, lo cierto es que la formidable demanda china ha sido uno de los factores decisivos (el otro: el vertiginoso desarrollo tecnológico) en el proceso de reversión del deterioro de los términos de intercambio, según el cual las materias primas estaban condenadas a ver progresivamente reducido su valor comparado con el de los bienes industriales. La transición que está ocurriendo en China, que busca sostener ahora su desarrollo en el crecimiento de su mercado interno, supone para los países del Mercosur (y particularmente para Argentina), una doble oportunidad. De un lado se incrementa la demanda de sus principales productos de exportación, requeridos por una nueva clase media que mejora su alimentación a medida que mejoran sus ingresos. Por otra parte, los mayores ingresos de los trabajadores chinos impulsan a los capitales de ese origen a buscar ventajas competitivas en otros horizontes. China se convierte en principal exportador mundial de capitales y despliega políticas activas en materia de inversión en el exterior.Se calcula que a fines de la presente década, la inversión directa china en el exterior estará alrededor del billón y medio de dólares. Las inversiones son las que potencian el comercio, la integración productiva, el avance tecnológico y las mejoras en la productividad, un rubro en el que el país está rezagado y que resulta prioritario para el gobierno de Macri. Cabe suponer, por ello, que una vez más el Presidente volverá de una gira externa con las maletas cargadas de buenas noticias y buenos proyectos. Los demonios A su regreso, deberá lidiar con situaciones menos amables. Su gobierno consiguió zafar de la imputación de haber impulsado solapadamente el fallo de la Corte que aplicó la llamada “ley del 2 por 1” a un caso encuadrado como de “lesa humanidad”, pero para hacerlo probablemente se distanció de una buena porción de su electorado propio, afligida ante el consenso que el Pro facilitó. El debate suscitado por el fallo del máximo tribunal, más allá de sus ineludibles meandros jurídicos, revela un estado de la opinión pública. La casi plena y notoria unanimidad política alcanzada por el repudio al fallo de la Corte – una concordancia que abarcó desde el Pro a los fieles de la señora de Kirchner, pasando por radicales, peronistas, socialdemócratas y trotskistas- antes que evidenciar una vertiginosa y casi mágica clausura de la renombrada brecha, pone en claro que, si en el terreno militar –y apelando a todos los instrumentos de la guerra antiterrorista, incluyendo los màs brutales- la contrainsurgencia de los años 70 pudo vencer a las organizaciones armadas que se alzaron contra el Estado (y decidieron pasar a la clandestinidad durante el gobierno democrático de Juan Perón), esa victoria jamás pudo coronarse en el campo cultural. En ese terreno, navegando bajo la bandera globalista de los derechos humanos, el bloque derrotado terminó tomándose la revancha en una medida tan contundente que ha conseguido hegemonizar la reivindicación y subordinar sucesivas capas periféricas que incluyen a amplios sectores independientes y hasta a explícitos adversarios, como se ha constatado en los últimos días. El error de Bonafini La señora Hebe de Bonafini, que se abstuvo, casi en soledad, de participar en la multitudinaria marcha del miércoles 10 de mayo, argumentó para explicar su actitud que en esa manifestación olfateaba “la teoría de los dos demonios”, esa interpretación sobre los años de plomo que remarca que no sólo hubo crímenes de la dictadura, sino también violencia asesina de la guerrilla. Hay que precisar que la señora de Bonafini se equivocò. La verdad es que tanto la demostración del jueves 10 como la atmósfera generada por el fallo de la Corte (adoptado en una relación 3 a 2, con el Presidente del cuerpo en la minoría) apuntaron a un solo demonio. Más allá de algunos esfuerzos por rendir homenaje al equilibrio, el discurso claramente dominante dejó de lado al bando insurgente de los años ’70 y se concentró en el castigo a la contrainsurgencia. La dialéctica del conflicto se quedó sin uno de sus polos. Por lo demás, si los represores de aquellos años se proponían “aniquilar” al terrorismo que desafiaba al Estado, la prédica de estos días sugiere la misma medicina a la inversa. A aquellos demonizados como encarnaciòn exclusiva del Mal se los excluye preventivamente de la humanidad. Se propone no reconocerles derecho alguno y retacearles los que tuvieran. La discusión sobre el fallo de la Corte –que pocos leyeron, incluyendo a varios de los que opinan por TV- tiene poco que ver, en rigor, con la ley del 2 por 1 o con sofisticaciones jurídicas. Màs bien remite a una opinión pública cambiante, que un tiempo simpatizó con la guerrilla, màs tarde respirò aliviada cuando los militares tomaron el poder en marzo del 76, unos años después aplaudió los juicios de Alfonsín contra los militares y tuvo esperanzas en la propuesta de pacificación que el líder radical intentò con su idea de las tres responsabilidades (las de los que dieron las órdenes de la represión, las de quienes se excedieron, y las de la mayoría que cumplió profesionalmente las órdenes superiores). Y que hoy, a juzgar por lo que ha ocurrido estos días, parece haber dejado atrás aquellas ilusiones: el clima dominante en relación con el fallo parece más próximo a las ideas de kirchneristas como Horacio Verbitsky que a aquellas aspiraciones de Raúl Alfonsín. Un hombre que formó parte de aquel alfonsinismo y antes había sido durante un período detenido-desaparecido, el ex senador Ricardo Lafferriere, comentó al respecto: “Entristece un poco ver la confusión de algunos que –en todo su derecho, por supuesto- “condenan” el fallo. Tal vez sea confusión entre justicia y venganza, tal vez teman ser confundidos porque haya sido también confuso su papel cuando había que luchar en serio por los derechos humanos y miraban para otro lado. Tal vez estén realmente confundidos. O tal vez, simplemente, les falte la valentía democrática y republicana que mostró la Corte en este fallo”. Mitrismo y caníbales Triste o no, esa es la realidad que parece lejana de los sueños de reconciliación. A la luz de los hechos, las especulaciones de la política corta (¿El pronunciamiento fue inducido por el gobierno?¿Favorece a Lorenzetti, que votó en contra? ¿Hay una interna en la Corte?¿Quieren desplazar a los que aprobaron este fallo?) resultan minucias. Más bien habría que pensar cómo se pacifica una sociedad donde muchos, muchísimos de sus miembros, invocando los derechos humanos, parecen dispuestos a castigar a los caníbales comiéndoselos. ¿Habrá que aplicar el lema de Bartolomé Mitre: “Cuando todo el mundo se equivoca todo el mundo tiene razón”? Jorge Raventos

domingo, 7 de mayo de 2017

TODOS POR NANI

CONVOCATORIA. Convocatoria de apoyo a Emilio G. Nani en el Ministerio de Justicia Homepage Opinión Convocatoria de apoyo a Emilio G. Nani en el Ministerio de Justicia Con motivo del ilegal arresto del Teniente Cornonel Emilio Guillermo Nani, se informa que se llevará a cabo una manifestación este jueves 11 de mayo frente al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. La convocatoria es a las 18 horas, en Sarmiento 329, CABA.

Pacificación Nacional Definitiva: INCOHERENCIA DE LOS DDHH

Pacificación Nacional Definitiva: INCOHERENCIA DE LOS DDHH: ¿Así les pagamos a las FFAA de librarnos de ser un País como Cuba o Venezuela?  ¿Soldados que dieron su vida para que la República siga...

sábado, 6 de mayo de 2017

EL ATRILERO: AISLAMIENTO

EL ATRILERO: AISLAMIENTO: Panorama político nacional de los últimos siete días Macri y la línea Washington-Caballito El viaje de Mauricio Macri a Estados Unido...

LA LEY ES LA LEY

LA LEY ES LA LEY Malú Kikuchi (6/5/2017) Gran alboroto generalizado, titulares en los diarios, reiteradas y opuestas opiniones audiovisuales, portales y blogs nacionales inundados con la noticia: un condenado por delitos de lesa humanidad, a 13 años de cárcel, Luis Muiña, fue liberado después de cumplir sólo 9 años, por un fallo dividido de la Corte Suprema. El caso en particular, no tiene importancia, salvo para el interesado, su familia, sus víctimas y familiares. Todo se reduce a la aplicación de la ley. La ley del 2 por 1 de 1994, tuvo la intención de acelerar los juicios y las condenas. Todo encarcelado por más de 2 años sin sentencia firme, a partir de ese momento, se le computarían cada dos días, uno. La intención era buena. Pero los juicios no se aceleraron y la ley se derogó (2001). Los encarcelamientos ocurridos cuando la ley estaba aún vigente, siguen bajo el imperio de la ley del 2 por 1, no importa que esta haya sido derogada. Los delitos anteriores a la ley y juzgados después que la ley no existiera, también se acogen a “la pena más benigna”. En los tratados internacionales firmados por Argentina, rige el principio de “la pena más benigna”. En nuestro país no existe una ley que especifique que los delitos comunes y los delitos de lesa humanidad serán juzgados por regímenes diferentes. Unos son castigados con mucha menos dureza que los otros. Las leyes son las mismas. Y si a todo esto le sumamos el artículo 16 de la Constitución Nacional, que dice: “…Todos sus habitantes son iguales ante la ley”, nos encontramos ante un fallo que puede o no gustarnos, pero representa el espíritu de la ley y el de la Constitución Nacional. El caso Muiña llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación y el fallo en cuestión fue un voto dividido: Horacio Rosati, Carlos Rosencratz y Elena Highton de Nolasco, a favor; Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda, en contra. El máximo tribunal de justicia de la nación, se expidió. El fallo es inapelable. En este caso, no entra la ideología, ni la percepción personal que cualquiera de nosotros pueda tener sobre si algo es justo o no lo es. Esto es un tema de la ley. Si la ley nos gusta o nos parece aberrante, da igual: la ley es la ley, y se cumple. No está para complacernos, está para ser acatada. Y si encontramos la ley insoportable, la Constitución (artículo 39), nos permite juntar firmas (el 3% del padrón nacional) para llevar la petición de cambio o el proyecto de una nueva ley a la cámara de diputados, que debe tratarla en el plazo de 12 meses. Hasta que eso suceda, la ley se cumple. Este fallo, que sienta jurisprudencia, pero no es vinculante, difícilmente pueda beneficiar a otros presos, ya que la mayoría de los juicios por lesa humanidad se iniciaron después de la derogación de la ley y no creo que tengan la posibilidad de apelar a “la pena más benigna”. El fallo, además, demuestra que la división de poderes, existe. Al gobierno no le conviene tocar el tema de los 70 en un año electoral. Es demasiado delicado y lo mejor hubiera sido evitarlo. La Corte no pensó en lo inadecuado del momento, argumentó por el sí y por el no, con buenos argumentos y falló. No se preocupó por el ejecutivo. ¡Bien! Cristina Fernández hablando del fallo nos aclaró: “En mi presidencia esto no hubiera ocurrido”. Lo sabemos. Ella comandaba los tres poderes, no dejaba lugar para la independencia de ninguno de ellos. Es bueno recordar que tanto Rosatti como Rosenkratz, candidatos de Macri, no fueron procesistas. Dentro del gobierno, al ministro de justicia y DDHH, Germán Garavano, el fallo lo desconcertó y dijo: “no me parece justo el 2 por 1 para ningún condenado”. A Claudio Avruj, secretario de DDHH, el fallo le hizo decir: “estoy de acuerdo con el 2 por 1 de la Corte, si el fallo se ajusta a la ley”. Tenemos división de poderes y libertad de expresión en el ejecutivo. Más allá de cualquier consideración, lo que debe quedar claro es que la aplicación de una ley no es materias opinable. La ley es la ley y mientras exista, se acata… y se cumple.

JUSTICIA Y CANALLADAS

Justicia y canalladas “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. Albert Einstein Obviamente, el título de esta nota se refiere, primero, al fallo de la Corte Suprema (https://tinyurl.com/kbumnvm) que el miércoles resolvió que correspondía aplicar el “2x1” (cada día de prisión preventiva se computa doble) a un procesado por delitos de lesa humanidad. Los ministros del máximo Tribunal Carlos Rosenkrantz, Elena Highton de Nolasco y Horacio Rosatti conformaron la mayoría que simplemente aplicó la ley, mientras Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda se opusieron. ¡Una para el lado de la Justicia! No habían pasado cinco minutos desde que el fallo fuera públicamente conocido cuando comenzó el coro habitual de los ex organismos de derechos humanos (ya confesadamente movimientos políticos kirchneristas) a repudiarla; que la Vicepresidente, Graciela Michetti, y el Ministro de Justicia, Germán Garavano, se sumaran a los críticos de la sentencia, y en términos de compleja gravedad frente a la tan declamada separación de poderes resultó, al menos, raro. Lo más notable fue la reacción de quienes apoyaron, siempre y sin reparos, las teorías penales garantistas de Eugenio Zaffaroni, que hicieron escuela y permitieron liberar a acusados de los más aberrantes delitos, que ahora se rasgan las vestiduras simplemente porque se pretende terminar con una arbitraria discriminación. Aquí nadie parece comprender que, aunque se trate eventualmente de culpables, no se combate a los caníbales comiéndoselos. El voto de Lorenzetti confirmó su postura de años, durante los cuales sostuvo que la persecución a los militares que derrotaron a la subversión terrorista (armada y financiada por Cuba, Argelia, Libia, Vietnam y Rusia) era una política de Estado, consensuada por los tres poderes, por lo cual ese vengativo acoso estaba legitimado y resultaba funcional al poder de turno; nunca se le ocurrió juzgar conforme a derecho y con total independencia. ¿Está abriendo el paraguas –como hizo el propio Néstor, cuando dijo con cinismo “la zurda te da fueros”- frente a las concretadas denuncias de Lilita Carrió o ante lo que surge de su biografía, escrita por Natalia Aguiar, que se ha transformado en un best seller? Recordemos que, para lograr ese fin, buscado por el kirchnerismo para conquistar a la intencionada izquierda vernácula e internacional -el actual viaje a Europa de Cristina es una prueba de su éxito-, se violaron todas las leyes vigentes (legalidad, juez natural, irretroactividad, máximo de prisión preventiva, detención domiciliaria a los mayores de 70 años) en juicios fraguados mientras la sociedad entera, con su habitual actitud hipócrita y cobarde, olvidaba a los militares presos y amnistiaba a los asesinos, les pagaba sin control alguno pingües indemnizaciones y los enquistaba en el aparato estatal. Lamentablemente, esa buena noticia, que hace regresar a la Argentina al imperio del derecho y de la igualdad ante la ley, fue empañada por un nuevo manotazo de venganza: un Juez de Mar del Plata, Santiago Inchausti, armó una causa por presuntos delitos de lesa humanidad y ordenó la captura de cuatro militares, entre ellos el Tte. Cnel. Emilio Nani, héroe de Malvinas y tal vez el más condecorado de la gesta por su valor en combate, que fue gravemente herido y perdió un ojo en la recuperación de los cuarteles del Regimiento N° 3 “Gral. Belgrano”, en La Tablada. Esa acción guerrillera, que protagonizó el MTP (continuador del ERP), conducido por Enrique Gorriarán Merlo, se desarrolló en enero de 1989, en la presidencia de Raúl Alfonsín, un gobierno obviamente democrático y. amén de multitud de heridos, costó la vida a muchos militares y policías. Nani actuó hoy como hubieran debido hacerlo siempre los jefes de todas las armas cuando esta infamia persecución comenzó; es decir, cuando Néstor Kirchner, arropado en las banderas revolucionarias que siempre había repudiado, obtuvo del genuflexo Congreso la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final que, sabiamente, la democracia había sancionado como camino hacia la pacificación. O sea, haciendo honor a la jerarquía, indispensable en cualquier fuerza armada, y al ver que habían detenido a oficiales más jóvenes que él por la misma causa, viajó a Mar del Plata, se puso a disposición del Juez y fue enviado a la cárcel. ¡Así paga esta miserable y decadente Argentina a sus mejores hombres! En el otro extremo de Sudamérica, mientras tanto, Nicolás Maduro sigue poniéndose de sombrero a todo su país, sumido en el caos, el hambre, la violencia, la falta de salud, la inflación espantosa. El estruendoso silencio de nuestros presuntos defensores de los derechos humanos frente a la salvaje represión, que ya contabiliza cuarenta muertos, decenas de opositores presos y la destrucción de la prensa libre, desnuda su inmunda hipocresía. El nuevo engendro jurídico pergeñado por el tirano para conservar el poder omnímodo que aún ostenta fue la convocatoria a una original Asamblea constituyente para modificar la carta magna que su padrino, Hugo Chávez Frías, había impuesto a fines del siglo pasado. Pretende constituirla, al menos por la mitad, con partidarios elegidos a dedo. Pero todo eso no bastará, como lo demuestra cada día en la calle la movilizada sociedad, para compensar su descrédito, por muchas armas y activistas que le suministren los gerontes cubanos; es que, si el chavismo cayera, la isla verá cortarse el último cordón umbilical que le permite respirar, aunque sea miserablemente. No hay dictadura en el mundo que haya podido sostenerse exclusivamente basada en las bayonetas, cuando sólo el 10% de la población la apoyaba. Pero sería muy importante, casi decisivo, que los Estados Unidos resolvieran, más allá de la correcta declamación política, interrumpir sus compras de petróleo venezolano, que hoy representan el 75% de las exportaciones del país. Si Maduro ni siquiera está dispuesto a permitir la instalación de un corredor humanitario –es más, ha confiscado las escasas medicinas que llegaron a su través- para ayudar a sus connacionales simplemente a sobrevivir, ¿por qué seguir alimentando su régimen, además vinculado al terrorismo colombiano y al narcotráfico, con esenciales divisas? En el escenario latinoamericano, casi barrido de él el populismo que tanta miseria costó a sus pueblos, Argentina ha recuperado su prestigio y está dispuesta a asumir el liderazgo que Brasil dejara vacante por la enormidad de sus problemas internos. En este momento, la acompañan todos los países de la región –con la obvia exclusión de Uruguay, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, que aún no han conseguido desprenderse de esa lacra, y varias naciones caribeñas, deudoras del chavismo, que intentó exportar el “socialismo del siglo XXI” mediante enormes exportaciones de petróleo a precios subsidiados- y la presión de sus vecinos regionales sobre Nicolás Maduro se está acentuando. El gobierno bolivariano, ha quedado demostrado, prefiere la muerte de sus conciudadanos a ceder en sus pretensiones pseudo socialistas y en su capacidad depredatoria. Se ha conformado así un verdadero infierno, en el cual Venezuela muere cada día, mientras los chavistas rojo-rojillos bailan sobre un volcán en ebullición. Cómo concluirá esta monumental crisis, que tanto lastima la sensible y dolorida piel del continente, es la gran incógnita. Bs.As., 6 May 17 Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. 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