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miércoles, 12 de octubre de 2016

LAS MASAS

El manejo de las masas Escrito por Omar López Mato Médico y escritor Según José Ortega y Gasset, "la vida humana, por su naturaleza propia, tiene que estar puesta a algo, a una empresa gloriosa o humilde, a un destino ilustre o que carece de importancia". Sobre esta premisa Ortega y Gasset construye la identidad del hombre-masa, el individuo que solo se preocupa por su bienestar y al mismo tiempo es insolidario con las causas de su bienestar, incapaz de otro esfuerzo que el estrictamente impuesto como reacción a una necesidad externa. Sus aspiraciones se reducen a vivir sin supeditarse a moral alguna. A lo largo de la historia los políticos se han esforzado en captar los favores del hombre-masa, porque en él basan su poder y la continuidad en el ejercicio de dicho poder. Desde la aparición de los medios masivos de comunicación, se ha estudiado la forma de cómo llegar y seducir al hombre-masa. Gustave Le Bon (1841-1931) y Wilfred Trotter (1872-1939) explicaron sus ideas sobre la psicología de las masas, aunque fue Edward Bernays (1891-1995) quien agregó una perspectiva psicoanalítica a este acercamiento, ya que Bernays era sobrino de Sigmund Freud. El aporte de Bernays y su experiencia como publicista, generó un axioma que fue útil a la propaganda política: la información genera conductas. Esta premisa fue tomada por Joseph Goebbels (1897-1945), quien como ministro del III Reich lideró la primera gran experiencia de propaganda política masiva. En 1919, Bernays fue invitado por Woodrow Wilson (1856-1924) a participar en la Conferencia de Paz de París donde asistió a instalar la idea de que la participación de Estados Unidos en la guerra había tenido como finalidad llevar la democracia a Europa para reemplazar a las decadentes monarquías. Bernays no era un demócrata convencido, temía que el "pueblo" eligiese al candidato equivocado y por tal razón creía que este necesitaba una guía, una especie de "despotismo iluminado" que guiase a las masas por los oscuros campos del libre albedrío. La influencia de Bernays sobre Goebbels y, por lo tanto, sobre la conducción propagandística del Partido Nacionalsocialista fue esencial ya que éste hizo especial hincapié en el manejo de la información, distribuyendo radios en forma masiva y gratuita para que el mensaje del Führer llegase a toda la población alemana. Goebbels estaba convencido del principio de Bernays y sabía que para que la información generase conductas debía manifestarse en forma clara, contundente y repetitiva a fin de que la entendiesen los estratos las capas menos formados de la estructura social. "Afirmación, repetición y contagio", era la máxima de Le Bon que Goebbels puso en práctica. El ministro de Reich también asoció la conexión emocional a un producto, en este caso Hitler y la idea de que la grandeza de Alemania. Solo siguiendo la conducción paternalista del Führer que intoxicaba a las masas de entusiasmo, a punto tal de imponer su "disciplina ciega", se podría lograr tal fin. El mensaje no solo llegó a los estratos más vulnerables de la sociedad, sino que tuvo una penetración profunda entre profesionales e intelectuales, cansados de la decadencia de una nación que había conocido tiempos mejores y estaban dispuestos a pagar un precio por esta rehabilitación… aunque jamás hubiesen pensado que podía ser tan caro. Miedo, indiferencia, falta de compromiso, resignación a no poder cambiar el statu quo (el famoso "no te metás"), confusión por el mensaje, sociedad sumida en el caos y la desesperación, la falta de responsabilidad en una estructura burocrática y la subordinación de las mayorías a un relato patriotero unificado ante una amenaza común, son algunas de las causas que tratan de explicar el sometimiento al nazismo y por extensión a todo régimen populista. Muchos de los jerarcas de regímenes totalitarios fueron personas con trastornos mentales no muy diferentes a los de miles de personas que nos cruzamos diariamente por la vida, que en circunstancias ordinarias pueden actuar "normalmente", pero empujadas por ideales discutibles en momentos extraordinarios, pueden hacer cosas espantosas amparados por un tribalismo primitivo. Demonizar a los jerarcas es una forma de comprar tranquilidad, de engañarnos a nosotros mismos y pensar que estos males nunca más se producirán por su excepcionalidad. Es un error, porque las fuerzas irracionales ocultas en nuestra mente pueden liberarse por justificativos superfluos pero efectivos. La permisividad de sentirse mayoría desata pulsiones primitivas y violentas de funestas consecuencias. El patrioterismo es tan fuerte hoy como hace un siglo o un milenio. El espíritu tribal no nos abandona porque necesitamos un grupo de pertenencia. Seguimos siendo hombres de Cromañón manejando computadoras y en vez de arrojar piedras lanzamos cohetes con ojivas nucleares, cosa que nos hace más peligrosos. Dejar decisiones políticas en manos de una sola persona o un grupo cerrado potencia las apariciones de reacciones primitivas. La burocracia se defiende como un ser vivo, creando tentáculos que todo lo distorsionan a fin de perpetuarse, diluyendo las responsabilidades individuales. La burocracia es el refugio final de los mediocres que buscan seguridad en sus reglas. La ética se debate en sus laberintos y el fundamentalismo nos hace perder el sentido crítico de la realidad. De allí el peligro de los mensajes mesiánicos. El acumulo de conocimientos técnicos o bienes materiales no nos hace mejores personas ni nos otorga autoridad moral. La historia de la humanidad nos enseñó que solo la repetición de los errores parece conducir a cierto aprendizaje. Y tampoco de eso podemos estar seguros porque la desmemoria o el olvido, las indulgencias y los fanatismos alteran el mensaje y nos hacen caer en dolorosos errores en los que reincidimos con estúpida perseverancia. ¿Aprenderemos algún día?

SIONISMO

De los sionistas, sus especies, peligros y tratamiento Agustín Velloso "Ni los propios judíos si llega el caso -tanto dentro como fuera de Israel- se salvan de los ataques del sionismo. Son diversas las formas que toman éstos y uno de los casos más sonados recientemente es el del profesor Ilan Pappe, a quien se ha intentado expulsar de la universidad de Haifa, lo que incluso ha afectado a alguno de sus alumnos, que no ha podido doctorarse debido a que su tesis, dirigida por él, ponía en evidencia la actuación de los sionistas contra los palestinos en 1948. Los sionistas les describen habitualmente como 'judíos que se odian a sí mismos' por el hecho de ser judíos, un argumento realmente esclarecedor"... Me cuentan amigos del CSCA que un colega está escribiendo un libro sobre el sionismo. Inmediatamente me he acordado de las ocasiones en las que durante los últimos años me he relacionado con sionistas, tanto en persona como mediante Internet y por otros medios. Voy a recordar a continuación algunas, no sin antes celebrar que he salido indemne en todas. Esto no ha de tomarse como una bravuconada por mi parte, ya que reconozco que todos aquellos, a excepción de los que me he cruzado en Palestina, iban desarmados. Sobre las experiencias en los Territorios Ocupados hay poco que decir puesto que son varios los que han pasado por ellas y han escrito al respecto. Están los testimonios de cooperantes y activistas que han vuelto a sus casas escandalizados porque ni siquiera se les ha permitido poner un pie fuera del aeropuerto Ben Gurion y se les ha metido en el mismo avión de regreso a su país. Estos encuentros, como ocurre con los amoríos de los héroes del cine, son breves pero intensos. Sin embargo apenas resultan un esbozo de lo que es realmente el cara a cara con un soldado o un policía de fronteras, es decir, un sionista menor de 20 años a quien el Estado ha provisto de un uniforme, un rifle de asalto y una ideología que le permite emplear aquellos para humillar y oprimir a los palestinos a voluntad. También están los relatos de los que se han cruzado con sionistas uniformados en Palestina. Igual que en la ficción, a veces unos piden a otros que se despojen de parte de su ropa (¿adivinan quién a quién?), pero la situación no resulta igual de erótica que en la pantalla. Al contrario, los contactos físicos iniciales no auguran un desenlace prometedor, pasa que el sionista ha empezado a cachear al gentil. Si éste es apartado del grupo con el que por casualidad comparte taxi, sala de espera, o lugar en la calle, no es para proporcionarle una cita a ciegas, sino para interrogarle de la forma más humillante y fastidiosa posible. No hay que olvidar los encuentros "de luxe", que se producen si el visitante se integra en la vida de los Territorios Ocupados y decide compartir por un tiempo destino con sus habitantes. En este caso recibe el trato habitual que corresponde a aquellos: acosos surtidos, toques de queda y bloqueos durante días sin fin, tiros contra todo lo que se mueve, con especial dedicación a los niños, razias en abundancia y bombardeos indiscriminados en los barrios más densamente poblados del mundo. La única ventaja de experimentar el trato de luxe es que después no hace falta leer libros sobre el sionismo, ya que como decía Platón, el sufrimiento es la vía regia del conocimiento. Si el resultado es de muerte la víctima se convierte en mártir. Sirvan estas líneas de homenaje a Rachel Corrie y a otros que han sido asesinados como ella por los sionistas [1]. Estos encuentros en Palestina admiten variaciones aunque tienen un elemento común: siempre queda clara la diferencia entre el sionista y el gentil. Incluso visto desde lejos se sabe quién es quién: el que apunta con su fusil al otro es el sionista. Por otro lado, ni los propios judíos si llega el caso -tanto dentro como fuera de Israel- se salvan de los ataques del sionismo. Son diversas las formas que toman éstos y uno de los casos más sonados recientemente es el del profesor Ilan Pappe [2], a quien se ha intentado expulsar de la universidad de Haifa, lo que incluso ha afectado a alguno de sus alumnos, que no ha podido doctorarse debido a que su tesis, dirigida por él, ponía en evidencia la actuación de los sionistas contra los palestinos en 1948. Los sionistas les describen habitualmente como "judíos que se odian a sí mismos" por el hecho de ser judíos, un argumento realmente esclarecedor. El camuflaje del sionismo Fuera de Palestina los sionistas no siempre llevan sus armas consigo, aunque se supone que no por falta de ganas, sino para que no se les reconozca a primera vista. Por esta razón los incautos no se dan cuenta cuando los tienen delante. A veces ni siquiera los que son algo más entendidos se percatan de su presencia. Ello se debe a que el sionista, como el camaleón en su ambiente, se mimetiza muy bien con el grupo en el que se encuentra. Así, toman la apariencia de profesores universitarios, periodistas y "expertos" articulistas sobre terrorismo, participantes más o menos espontáneos en programas de radio y televisión, educadores de toda ralea, amigos de amigos que "comprenden" a los palestinos, propagandistas de la no violencia por parte de los palestinos, cristianos de diverso pelaje... A pesar de lo que pueda parecer es un error subestimar a los sionistas desarmados, ya que en realidad son tan peligrosos como el resto e incluso más. Ganan las batallas en las instituciones políticas internacionales relevantes y ganan las mentes y los corazones de muchos individuos con influencia sobre otros, así como el juicio favorable de gran parte de la opinión pública en muchos países. Para ello apelan con éxito a sentimientos xenófobos contra los árabes, recurren al victimismo, animan a la lucha antiterrorista, si llega el caso se remontan hasta los Reyes Católicos y si lo anterior falla recuerdan al mundo entero que ellos y solamente ellos son el pueblo elegido por Dios. De esto no se va a hablar aquí, para eso está el libro en ciernes y hay otros publicados desde hace años. Es más, si uno teclea "Zionism" en el buscador de Google, la primera página electrónica de las 780.000 que aparecen en la pantalla es ni más ni menos que la de "jewsagainstzionism.com". Su primera línea dice literalmente: "No todos los judíos son sionistas". Si se usa el buscador A9, lo primero que aparece es el texto: "Zionism destroys Judaism". Ya lo sabíamos, pero gracias de todas maneras. No se trata por tanto de criticar una inexistente "conspiración judía", puesto que la constante ­aunque silenciada- presencia de judíos anti-sionistas de variada procedencia la desmiente, igual que el movimiento de los objetores de conciencia israelíes, algunos de los cuales van a prisión por negarse a empuñar las armas a mayor gloria del sionismo. Se trata de saber que los sionistas tienen un objetivo bien definido, están muy organizados y relacionados, son más que hábiles y trabajan duro y de forma constante. En lo que a España concierne basta con comparar las actividades públicas del embajador israelí con las de su "colega" palestino, para darse cuenta del océano que les separa en cuanto a pedagogía e influencia política se refiere. Mi recuerdo de una de estas actividades explica bien este punto. Hace unos años se celebró en el salón de actos del Instituto de la Juventud, en la calle José Ortega y Gasset de Madrid, una charla sobre el problema palestino, al que asistió el entonces embajador de Israel, el secretario general de Amnistía Internacional en España, el auto-calificado "primer periodista occidental en Kabul" durante el ataque estadounidense contra Afganistán para atrapar a bin Laden y un par de conferenciantes más que no logro recordar por el tiempo pasado, pero cuyos nombres quizás se conserven junto con el del resto de participantes en algún archivo. El malabarismo de un embajador En cuanto se sentaron los participantes, el embajador israelí tomó la palabra en un castellano elegante y con tono grave para pedir un minuto de silencio por las víctimas del Holocausto. Todos se pusieron de pie menos un servidor, que no por ello lamenta y condena éste menos que nadie. ¿Cómo es posible que en un acto sobre el conflicto palestino y sin venir a cuento se traiga a colación el Holocausto? Ni el representante de Amnistía, ni el periodista, ni ninguno de la mesa, por no decir del público, al que casi se le podía escuchar llorar, cayó en la cuenta del malabarismo del embajador, quien en un minuto se había metido a la audiencia en el bolsillo y había cambiado el ánimo y el rumbo del acto, ya sin remedio orientado a los sufrimientos de los israelíes y a la contención de lo que llamó terrorismo palestino. Más recientemente, de nuevo no recuerdo la fecha pero se trata de un programa de Radio Nacional que está grabado, hablé a mis alumnos de la Universidad a Distancia del conflicto palestino y sus efectos en el sistema educativo. Es un programa de menos de quince minutos y que se emite en horas intempestivas en fin de semana, así que la audiencia ha de ser mínima. A pesar de ello, al lunes siguiente la redacción del programa recibió una llamada por parte de un oyente -en un castellano mejor que el que usan muchos universitarios- que estaba muy preocupado por esa emisión y que deseaba denunciar -con un interés muy superior al que muestran muchos alumnos por los contenidos que reciben- al profesor cuya intervención había sido nefasta, llena de inexactitudes, etc., etc. Años atrás, a finales de los noventa, ese mismo profesor concluyó una investigación sobre la educación para la paz en Israel y en los Territorios Ocupados. Envió un artículo con los resultados a la Comparative Education Review, publicada en Estados Unidos, la cual se da a conocer como la fuente más autorizada para el análisis de la educación en todo el mundo. Su objetivo es investigar las fuerzas políticas, sociales y económicas que influyen en la enseñanza. Una de las conclusiones del artículo es que no importa cuánta educación para la paz se imparta en las escuelas, que de todas maneras es muy poca, porque lo que los niños aprenden sobre todo es la violencia diaria a la que se les somete y esta influencia educativa es inmensamente superior a la otra. De acuerdo con el procedimiento habitual en las revistas académicas, dos colegas emitieron sendos informes, muy largos pero muy poco interesantes para ser reproducidos aquí. El editor no aceptó entablar un diálogo a partir de mi respuesta a ambos y la publicación del artículo, ni siquiera con la introducción de reformas, quedó parada para siempre. A cambio me sugirió que viajara a Estados Unidos para seguir en su universidad un curso y poder aprender de él cómo hacer investigaciones. Ese artículo fue evaluado por otros dos colegas para la International Review of Education, donde apareció publicado, previa introducción de algunas mejoras, en 1998. Hasta aquí una muestra de algunas actuaciones de sionistas de pro. Son duros de combatir y usan todas las estrategias a su alcance para acabar con sus enemigos, que son todo el mundo menos los demás sionistas, siempre y cuando éstos no muestren fisuras, ya que de lo contrario les aguarda lo peor. Hasta Sharon ha recibido amenazas de sus correligionarios. Pero son muchos más los que andan por ahí sueltos dispuestos a poner su granito de arena en cualquier ocasión propicia. Pueden considerarse sionistas espontáneos, de apoyo, como un cuerpo de infantería, a diferencia de los otros, que son un cuerpo de elite. Entre los más dedicados están los lectores de artículos por Internet. He podido comprobar que el mismo día, o al siguiente, de publicar un artículo, mi buzón electrónico empieza a recibir correos que me ponen, según decía el clásico, como chupa de dómine, que para los que no han estudiado bachillerato quiere decir que me insultan hasta hartarse. Cuando el sionista es de escasa categoría intelectual, lo cual puede ocurrir, o se trata de uno de esos sionistas espontáneos, se observa en seguida que no piensa presentar sus argumentos en otro artículo para responder al primero, sino que se emplea a fondo con argumentos ad hominem. Como si quisiera demostrar que es más sionista que los profesionales, se lanza sobre el autor aunque el artículo no se ocupe de Israel, sino de Irak, Estados Unidos o cualquier otro asunto que haga referencia a la violación de los derechos humanos en Oriente Medio. El insulto como argumento Sigue la cita literal, traducida del inglés, de un par de correos a modo de ejemplo. Cualquiera, no obstante, puede encontrar en Internet ataques similares a montones y puede pedirme copia de los que yo conservo. Están los que contienen insultos principalmente, como cuando a los niños pequeños la rabia por un enfado parece cortocircuitarles el razonamiento y sólo aciertan a patalear y llorar compulsivamente hasta que se les pasa la crisis. También los hay que contienen más razonamientos que insultos, a pesar de lo cual no van mucho más lejos. Empieza uno: "El Dios al que dicen adorar los musulmanes es el mismo que el de los judíos. Entonces ¿Por qué no admiten las promesas que les hizo a los judíos?" Añade: "Los prósperos países árabes tienen envidia de Israel, por eso en vez de acoger a los palestinos les azuzan para que aterroricen a Israel." Otro comienza muy educadamente pero dos líneas después no se aguanta y explota: "Me ha interesado mucho su artículo bien escrito (...) aunque deja claro que para usted no hay sitio para un solo judío en Israel/Palestina. Se puede deducir que aboga por el exterminio total de los judíos allí. Éste es un punto de vista honorable, compartido por muchos en Inglaterra, donde vivo y que a no ser por la legislación de la Unión Europea nos hubieran quitado la nacionalidad. Entonces ¿por qué no se sincera usted y admite que es partidario del asesinato masivo incluidos los niños? Yo tengo un hijo ­cuya fotografía adjunto- y por supuesto que no vivimos en Israel, pero según usted si así fuera sería admisible estamparlo contra la pared hasta matarlo." Sigue la firma y, sorpresa, la foto de un sonriente rubito de unos tres años. La conclusión es que si uno se enfrenta a un sionista armado ha de tener presente en todo momento que tiene derecho a la legítima defensa, que es a lo que recurren los palestinos a pesar de la enorme diferencia de fuerzas y aunque están más solos que la una en su lucha para sobrevivir al genocidio. Si el sionista solamente escribe, no lo desprecie, al contrario, intente razonar. Puede recibir una segunda comunicación como ésta: "Lamento lo que le escribí, fue desmesurado. Estoy impresionado por su respuesta". O como ésta: "Gracias por su generosa respuesta. Voy a hacer lo que usted me recomienda, me voy a preguntar por qué somos las personas más odiadas de la tierra". Notas: [1] Véase la página: www.rachelcorrie.org [2] En relación con el profesor Pappe, véase en CSCAweb: Ilan Pappe: De la 'Nakba' de 1948 al 'transfer' de 2003: culminar el proyecto sionista aprovechando la guerra contra Iraq | Ilan Pappé: El muro en el corazón de Palestina | Ilan Pappé: Los fantasmas de la 'Nakba' | 'Caza de brujas' en Israel: Ilan Papé, profesor de la Universidad de Haifa, amenazado con el despido inminente (N. del webmaster)

martes, 11 de octubre de 2016

LEJOS DEL BRONCE

Estos son algunos de los testimonios de vecinos, compañeros y adversarios políticos de Néstor Kirchner en Santa Cruz con los que cuenta el libro Lejos del bronce. Estas entrevistas las realizó Omar Pintos. Carlos Alberto Portel. Vecino de infancia de Néstor Kirchner y militante peronista de la década del 70. A Néstor Kirchner lo conozco de toda la vida, éramos vecinos. Todos los chicos jugábamos en una canchita de barrio que estaba en Belgrano y 25 de Mayo, en Río Gallegos, y a Néstor no lo dejábamos ir porque era un boludo, el tonto del barrio. El tonto que llegó a presidente. Ya de chico, en la juventud, en la política, siempre fue un prepotente. En barra era prepotente; solo no valía nada. Sus familiares, en cambio, los tíos, las tías, eran excelentes personas. Lo operaron muchas veces de la garganta en Santiago de Chile porque era gangoso. Cuando fue mejorando su dicción, nos pusimos todos contentos más allá de que fuéramos o no amigos. Pero cuando fue electo gobernador, se vengó de toda la gente que se había reído de él. Contra lo que debe ser la concepción de cualquier político, Néstor se tomó una revancha personal y destruyó a los que se habían burlado de su dicción defectuosa, entre quienes estuve yo. En política nunca estuve con Néstor porque él no era peronista. Nunca fue peronista. Cuando nosotros militábamos en la JP, allá por el año ’70, ’71, él formaba parte de las regionales peronistas. Venía de La Plata a Río Gallegos, armaba despelote y se iba con un grupito de amiguitos suyos. Tenían repercusión porque eran los “montoneritos”, pero no eran montoneros de verdad. Todos sabíamos que Kirchner vendía a los compañeros de acá. Eso que contó al asumir la presidencia en 2003, cuando dijo que lo secuestraron en La Plata, que lo tiraron en un zanjón, es todo mentira. Jamás estuvo preso, a él nunca lo tocaron. Durante la dictadura, yo estuve preso con el padrino de su hijo, Cacho Vázquez, y después me tuve que ir del país. Néstor era informante de los militares cuando estaba en la universidad, en el ’74 o ’75, junto con otros que se decían compañeros.Hay una foto en la que está detrás de Camps, en una de las visitas del ex jefe de la Policía bonaerense a Río Gallegos. Kirchner fue estudiante destacado durante la última dictadura. Sus primeros pasos en la riqueza los dio con los militares, gracias a los remates que hizo con la financiera Finsud. Él era un tipo muy reconocido dentro del ámbito castrense por su rol de informante. Eso que dijo de los derechos humanos, de las Madres de Plaza de Mayo, fue puro cuento, marketing para la población. A Néstor le desaparecieron compañeros y él no se ocupó de buscar a esos tipos. Como abogado, no presentó ni un solo hábeas corpus. Es más, han ido compañeros a verlo y él nunca se presentó como querellante del gobierno militar. Se han acercado amigos y amigas de ellos para hacerles alguna consulta y Cristina primero les cobraba. (...) El Frente para la Victoria (FpV) no tuvo nada de frentista: ahí el único que mandaba era Néstor. En más de una ocasión, pasé por el Hotel Comercio mientras él cenaba con otros, y cuando yo le decía que necesitaba hablar con él, Kirchner chasqueaba los dedos y les decía a Zannini y al Rudy Ulloa: “Rajen de acá, que tengo que hablar con él”. Todos salían disparados como ratitas. En el FpV no había ningún peronista de verdad. Kirchner construyó poder en base al miedo. Su manera de hacer política siempre fue la patota. Tenía una patota muy bien armada. Y más aún cuando fue gobernador. Llegó a tener varias. Cacho Vázquez manejaba una patota, Rudy Ulloa manejaba otra; el Negro Vidal, otra; el Karateca Gómez, otra más. El lema de ellos era “por la razón o por la fuerza”, como dice el escudo chileno. La gente les tenía miedo y ellos se manejaron con la intimidación. Aún hoy hay funcionarios que le tienen miedo al FpV, miedo a la estructura provincial, porque la patota de Néstor sigue operando.Acá, en Río Gallegos, hoy funciona una estructura de inteligencia peor que la SIDE. En las calles Maipú y Chile no van a lo ideológico sino a lo personal. Kirchner construyó en base a la extorsión con la vida personal de los ciudadanos. Me consta porque así lo hizo conmigo. Acá hubo quienes querían mucho a Néstor porque era muy carismático, pero le tenían miedo. El apriete a los medios, que tanto sorprendió a nivel nacional, es una vieja práctica del kirchnerismo. Néstor era intendente de Río Gallegos cuando la Gobernación me designó director de Informaciones de la provincia y me hice cargo de Canal 9. Un día, él y cuatro colaboradores suyos, junto con Rudy Ulloa, tomaron el canal sin darse cuenta de que a las 11 de la noche yo todavía estaba adentro de las instalaciones. Los metí en el despacho de la Dirección y ordené que se labraran actas en la escribanía López Donald. Néstor era muy cagón. Cuando uno le decía las cosas de frente, achicaba enseguida. Le demostré que no le estábamos haciendo una campaña en contra y a la mañana siguiente fui, actas en mano, a ver al gobernador, que me dijo que no les diera pelota. Néstor era jodido en ese tipo de cosas, por eso no me llamó la atención que quisiera manejar los medios de comunicación cuando fue presidente:siempre lo hicieron. De prepo, por la fuerza, porque nadie les ponía límites. Y yo se los puse. Cristina es patotera como los mejores patoteros que tuvo él. A ella nadie le puso un freno nunca porque también le tenían miedo. El aparato kirchnerista está armado para eso, al estilo nazi. El gobierno más parecido a los nazis que tuvo la Argentina es éste. El kirchnerismo se maneja con el libro de Goebbels: “Miente, miente, que algo quedará”. (...) José Luis Cárcamo. Vecino de Río Gallegos y militante peronista de la década del 80. Yo conocí a Néstor a principios de los 80, en Río Gallegos. A su hermana Alicia, que era profesora, la había conocido en el ’79, cuando daba clases en una escuela de servicio social. En la última etapa del Proceso, ella fue subsecretaria de Acción Social, y Daniel Varizat fue subsecretario del Interior. Pero Alicia y Varizat, que en democracia sería ministro de Gobierno kirchnerista, no son los únicos funcionarios de Lupín que lo vinculan con los militares. Hugo Muratore, ministro de Educación durante la gobernación de Lupín a partir del ’91 y también diputado provincial por el kirchnerismo, había sido en la dictadura presidente de la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL). Cada decreto de ley llevaba la firma del gobernador del Proceso y debajo lo refrendaba el presidente de la CAL, con lo cual Muratore reemplazaba a la Cámara de Diputados completa. Es decir que, durante el Proceso, Lupín ya estaba armando un cerco: él tenía negociados con los militares. Siempre tuvo relación con ellos. Néstor no pidió ni un solo hábeas corpus durante la dictadura. El Rafa Flores, en cambio, presentó alrededor de cien amparos para defender a presos políticos. Es más, se estima que Lupín mandó gente presa. A diferencia de los militantes que fueron desaparecidos, como Juan Carlos Josel, y de los que tuvieron que tragarse varios años de cárcel, como César Vidal, Lupín sólo estuvo preso un par de horas y fue por borracho. Después de la dictadura, cuando él ya era intendente, se negó a recibir a las Madres de Plaza de Mayo. En el ’87, después de la asunción de Lupín, Hebe de Bonafini tuvo que hacer la conferencia de prensa en el local del Partido Obrero porque Lupín no estaba de acuerdo con ella. Cuando Videla vino de visita a Santa Cruz, alrededor de 1977, Lupín estuvo presente en el evento que se armó. En las revistas hay fotos de ese encuentro. Los milicos estilaban agasajar a los jóvenes distinguidos de la comunidad, que en ese momento eran, entre otros, Roberto López y José “Pepe” de Dios. Lupín no era un joven distinguido pero igualmente estaba ahí acompañando al intendente Sancho, el padre del que luego sería gobernador de la provincia: Carlos Sancho. Sancho padre, que además de ser intendente del Proceso tenía varios comercios, fue el primer cliente que Lupín tuvo en su estudio. En la entrada del estudio jurídico de Néstor, la placa sólo llevaba su apellido: “Dr. Kirchner”. Cristina nunca figuró como abogada.En el ’76, cuando Lupín se recibió en La Plata, los dos se fueron a Gallegos sin título. Y en el ’77 ella volvió a La Plata para recibirse. En esa época jamás vimos a Lupín en la militancia y Cristina tampoco era nadie en política. Un compañero dice que el Lupo estuvo en un partido de fútbol que se hizo entre santacruceños y platenses, y que a los cinco minutos lo echaron porque era una maceta. Lupín no tenía mucha vida social en Gallegos. Recién cuando fue intendente empezó a ir todas las noches a la una de la mañana a Carabela, una confitería que estaba enfrente de Mónaco, la confitería histórica de la ciudad. A la gente de Río Gallegos no le importaban los vínculos de Lupín con el Proceso porque ése era un valor que acá no tenía mucho peso. En la repartija de los militares, Santa Cruz siempre tuvo la suerte, si se puede hablar de suerte, de caer en manos de la Fuerza Aérea, cuyos hombres eran más educados que los del Ejército. Y acá no hubo tantos atropellos como en el resto del país. Los Kirchner siempre estuvieron ligados a la derecha. No tienen nada que ver con el progresismo que pregonaron desde la Presidencia de la Nación. Eso es sólo un relato. Lupín era el jefe de cobranzas de dos financieras. En concreto, su trabajo era apretar a la gente. Iba y les sacaba las cosas. Y no importaba si eran pobres. Al que no pagaba la cuota de la heladera, Lupín iba y se la quitaba. El canalizaba todo eso por el estudio jurídico. Hizo un gran negocio con la 1.050 de Martínez de Hoz. Con esa ley, más pagabas, más debías. Comprabas una heladera y no la podías pagar. Llegaba un día que debías 10 mil mangos, entonces te pedían el embargo de tu casa. Ahí es donde aparecía Lupín. El hacía todo el operativo como empleado de la financiera, levantaba el pedido de embargo, pero iba por atrás y te ofrecía el 30% del valor de tu casa. Así se quedó con 25 propiedades durante el Proceso. Arrancó con esa actividad en el ’76 y lo hizo hasta el ’83 aproximadamente. Así construyó el patrimonio con el que llegó a la intendencia de Gallegos. (...) Kirchner tenía una preparación intelectual muy básica. Pero era un tipo que iba para adelante, no le importaba nada, tenía coraje. Lo que no tenía era un discurso con contenido. De hecho, su discurso era bastante superficial. El siempre construyó política en base al enfrentamiento. Siempre buscó al enemigo. Como hizo en la presidencia con los militares y la Iglesia; el campo le puso algún freno, y con los medios no pudo. Pero él construía en base a un enemigo, sin eso era incapaz de hacer política. Creo que eso habla de un resentimiento personal, cuyo origen está en su infancia. El padre de Lupín era un empleado del Correo, un hombre muy trabajador que, al igual que muchos de nosotros, mandó a su hijo a estudiar a La Plata. Tenía un Citroën 3CV que después heredó Alicia. La madre era un ama de casa con un apellido de fuerte impronta en Gallegos. Pero en ninguno de los dos casos se trataba de un apellido de abolengo. Uno de los abuelos de Lupín, de apellido Valle, era prestamista. A los hijos de Néstor y Cristina nunca los conocimos. Ellos no los llevaban a la unidad básica como sí hacíamos nosotros. Tampoco a los actos. Néstor, que estaba dedicado de lleno a la política, viajaba mucho y sólo estaba unas horas en su casa. En Gallegos, los pibes de la edad de Máximo no hablan mal de él. Ni él ni su hermana Florencia son rechazados. Los dos iban al boliche bailable del lugar. En Gallegos todos somos amigos. Mi hijo era amigo de Leo, el hijo de Lázaro Báez. Estudiaron juntos desde el jardín hasta el secundario. (...) En 2003 los Kirchner encontraron una veta a explotar con los derechos humanos. La economía se caía y encontraron esa reivindicación para atraer a la izquierda, que es la que en los momentos de conflicto encabeza los disturbios. Pero en realidad los Kirchner y la dictadura fueron consecuentes, nunca reivindicaron nada. En Santa Cruz los cuadros de los milicos están todos colgados, no se bajó ninguno. Ni en la gobernación ni en la Municipalidad de Río Gallegos. Él no hizo nada al respecto, ni como gobernador ni como intendente. Eso de mandar a bajar el cuadro de Videla en Buenos Aires fue una estrategia ante el conflicto económico. Una estrategia que, más allá de su perversidad, le salió bien. Y su arremetida contra la Iglesia, que venía bastante cuestionada, también le salió bien en un primer momento. El problema es que después hubo uno de esa Iglesia que llegó a papa, y entonces ya no le salió tan bien. La relación del kirchnerismo con la Iglesia siempre fue tirante porque ellos no creen en la religión. Lupín era ateo, como la izquierda marxista. De hecho, al gran ideólogo del programa nacional y popular, Zannini, le dicen “el Chino” porque en la universidad militaba en base a los programas de la juventud maoísta. Zannini es un intelectual, el impulsor de la re-reelección en Santa Cruz, de la ley de lemas y del diputado por municipio. Así se quedaron con la reelección indefinida, y con 22 diputados sobre un total de 24. Sin respetar a las minorías sobre las que ellos hablaban cuando no tenían tanto poder. Puricelli se fue del PJ porque Lupín eliminó las minorías en el partido. El partido único, en el que todo se reducía a la figura de Kirchner, es lo que querían implementar a nivel nacional. Gracias a Dios, les pegaron una piña en Misiones y el plan no dio resultado. El cura Joaquín Piña salvó al país de una gran dictadura cuando frenó la reelección del gobernador misionero Carlos Rovira. Ese fue un ensayo kirchnerista para poner en el tapete la re-reelección presidencial. Algo parecido a lo que hicieron en Santa Cruz. Después vinieron las reformas de la Justicia, que no son otra cosa que articulaciones para tomar el poder y dominar. Los Kirchner y Menem son iguales: Néstor y Cristina apoyaron la privatización de YPF con Menem, y diez años después los tres apoyaron la nacionalización. Van para donde les conviene, no tienen una ideología. Hasta apoyaron el Pacto de Olivos en el ’93, y un año después, en la reforma constituyente, votaron una nueva ley de coparticipación federal que nunca cumplieron. Kirchner fue un facho, nunca le interesó el peronismo, sólo le importó el poder, la plata. A Cristina le interesó generar rebeldía, construía su discurso en función de esa rebeldía. Ambos construyeron poder de manera perversa. (...)

Y GANAMOS

Ganamos. Por Fernando Londoño Si señor: ganamos. Sin un peso en el bolsillo y contra la opulencia de los que pregonaban el SI con el presupuesto nacional a su disposición. Sin un medio de comunicación, pues que todos navegaban en la pauta publicitaria más escandalosa de todos los tiempos. Sin un Alcalde, sin un Gobernador, sin un Inspector de Policía, que todos cumplían las consignas y órdenes impartidas desde La Habana y retransmitidas desde la Casa de Nariño. Sin nada. Salvo el coraje que iluminó las conciencias y comprometió las voluntades de hombres sin coraza que ganaron la victoria, como dice nuestro Himno. Que nadie se tome la victoria que pertenece al pueblo. A esa decisión honrada, valerosa hasta el heroísmo, perfectamente sabia, que seis y medio millones de personas llevaron a las urnas para decir que no se venden ni se acobardan Fue un acto patriótico inmenso, conmovedor, glorioso. Esos seis y medio millones de votos fueron la avanzada de guerra de un triunfo más demoledor y desconcertante. Porque se dice que el rechazo al plebiscito se ganó solo por ese puñado de votos que no tuvo más remedio que reconocer la Registraduría. Ese NO se ganó con el ochenta y tres por ciento de los colombianos que no se dejaron manipular, seducir, acobardar por ese impúdico aparato de poder que lo quiso arrollar. El del Premio Nobel más lamentable de la Historia tendrá que entender que todo lo que pudo movilizar a favor de sus socios y amos de Cuba, de las FARC, del socialismo del Siglo XXI, fue un miserable 17%, que coincide con la favorabilidad que los encuestadores le marcan. No tiene más. No mueve más. No significa más. El triunfo fue el del Pueblo Soberano, que según el artículo tercero de la Constituciónes donde reside la fuente de toda legitimidad. Y fue apoteósico, contundente, inequívoco. En esa gesta para siempre memorable, el 83% de los colombianos dijo que detesta el Acuerdo Final por el que le preguntaron en el plebiscito. Porque arruina a la Nación, la envilece, la monta en una aventura comunista que rechazó siempre, la destruye moralmente. Eso fue lo que dijeron los colombianos, y valgan las repeticiones para que los corifeos de Timochenko entiendan lo que quiere decir NO. La gente del pueblo ha descubierto la patraña. Lo que se quiere esconder detrás de ese mentiroso llamado a la Paz. Y ello es que lo dejaron sin blanca, como los clásicos usaban decir. Para jugar a esa Paz inicua, de impunidades y miserias, los de la empresa populista se robaron al país entero. ¿Dónde está mi dinero, mi dinero, grita la gente que se pregunta a dónde fue a parar la bonanza petrolera, las decenas de miles de millones de dólares que despilfarró este Gobierno tramposo y ladrón? Qué se hizo con el producto de ese horrible endeudamiento que compromete irreparablemente las próximas generaciones de colombianos? Por supuesto que esos gritos se pierden en el vacío. Porque todo es por la Paz. El robo incluido. Como no hay plazo que no se cumpla, esta semana tendrá que presentar el Gobierno ante el Congreso su proyecto de Reforma Tributaria. Para el año entrante tiene un hueco fiscal de por lo menos veinticinco billones de pesos. Que sin duda atribuirá al NO que le impidió recibirlos por la falta del crecimiento económico que habría traído el SI. Hasta de eso serían capaces estos farsantes. El pueblo paga. El despilfarro infinito de este gobierno “derrochón” como lo llamó el Presidente Uribe, lo paga el pueblo dejando de comer para pagar el IVA nuevo. Las decenas de miles de empleos oficiales que creó Santos para mantener unida la Mesa, cuestan billones. El pueblo paga. La adhesión de los Gobernadores y Alcaldes a Santos y al SI, la paga el pueblo. ¿De cuánto es esa factura? La publicidad multimillonaria en los medios de comunicación, recurso infalible de todas las dictaduras, la paga el pueblo. La Paz lo merece todo. Las obras inconclusas con presupuestos que siempre fallan porque la mermelada es para robar y no para trabajar, las paga el pueblo. Las fanfarronadas anunciando la llegada de la Paz, las paga el pueblo. Y no solo paga el pueblo con impuestos. Paga al precio de una salud que se robaron, de una educación monstruosamente ineficiente, del desmantelamiento de sus Fuerzas Militares y de Policía, de la reducción de los presupuestos de inversión en el campo, en la ciencia y tecnología, en todo lo que vale la pena. El pueblo lo entendió todo y votó NO. O se abstuvo. Que fue otra manera de derrotar la impostura. Ahora viene la cascada de los impuestos nuevos. Queremos la lista detallada de los que la votarán favorablemente. Las elecciones no están lejanas. Y no hay plazo que no se cumpla

LIBRO DE HISTORIA

"Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás de que el país no fue fundado por Néstor ni Perón. Por ahí abrís un libro de historia y.... descubrís que existieron como nueve presidentes democráticos antes del peronismo. Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás de que Irigoyen, Illía y Alfonsín llegaron al poder como se fueron: con lo que tenían. Por ahí abrís un libro de historia y.... descubrís que los derechos conquistados por los trabajadores durante los gobiernos de Perón fueron proyectos de un tal Alfredo Palacios . Por ahí abrís un libro de historia y.... descubrís que Alicia Moreau de Justo fue la creadora de la ley que otorgó a la mujer el derecho al voto, y que no necesitó ser embalsamada para que la recuerden. Por ahí abrís un libro de historia y.... descubrís que en el gobierno de Raúl Alfonsín se realizó el Juicio a las Juntas Militares. Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás de que las privatizaciones de empresas estatales fueron realizadas por Menem. Por ahí abrís un libro de historia y.... descubrís que en 1997 Daniel Scioli era diputado de Menem. Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás de que la asignación universal por hijo fue un proyecto presentado por Elisa Carrió . Por ahí abrís un libro de historia y.... descubrís que la ley de matrimonio igualitario fue impulsada por Margarita Stolbizer . Por ahí abrís un libro de historia y.... descubrís que en democracia es posible la alternancia . Por ahí abrís un libro de historia y te enterás…" Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás que el gobierno kirchnerista aisló a la Argentina del resto del mundo, salvo Venezuela.- Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás que el gobierno kirchnerista colocó a la Argentina entre los tres países con mayor inflación del mundo.- Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás que en el gobierno kirchnerista había una cadena de radio y televisión semanal inaugurando obras reiteradamente y que era falso.- Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás que el kirchnerismo en retirada nombró miles de ñoquis en la administración pública.- Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás que los kirchneristas gobernaron Santa Cruz por muchos años y ahora, la nueva gobernadora -una de sus integrantes- declara la quiebra de la provincia.- Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás que los fondos de Santa Cruz por la privatización de YPF fueron transferidos, al exterior, a una cuenta personal de Néstor Kirchner y nunca más volvieron.- Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás que en oportunidad en que Cristóbal López compró Radio 10 recibió orden de la presidente de despedir a Marcelo Longobardi.- Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás que el gobierno kirchnerista de Santa Cruz desobedeció la sentencia de la Corte Nacional ordenando la reposición de un Fiscal ilegalmente despedido.- Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás que las afirmaciones de la prensa en el sentido que la presidente se hacía llevar los diarios al Calafate con el avión presidencial Tango 01, nunca fueron desmentidas.- Por ahí abrís un l ibro de historia y.... te enterás que, pese la presión recibida, la presidente nunca mostró su título de abogada.- Por ahí abrís un libro de historia y.... te enterás que siendo Ministro de Defensa Aníbal Fernández se incrementó en más de diez veces la importación de efedrina y presionó al Congreso para evitar el dictado de una ley que prohibía tal medida.- Y POR ACÁ Y POR AHORA Y PARA QUE NO SE OLVIDE Vale ....................... ? laresistance46@gmail.com

DULCE DE LECHE

OTRO MITO QUE SE CAYÓ Día Internacional del Dulce de Leche (que nunca fue argentino) La argentinidad se construyó sobre mitos que hubo que revisar en forma progresiva: ni Dios ni el tango ni Carlos Gardel fueron una creación argentina. Tampoco el sistema de identificación de individuos, que desarrolló Alfonso Bertillón, en 1882, en París (Francia). Iván Vučetić (Juan Vucetich), de origen austrohúngaro, hizo la 2da. mejora del sistema, en 1904, en Buenos Aires. El birome fue cosa de Laszlo Biro y George Biro, en 1938, en Hungría. El mate fue transmitida por los indios guaraníes a los colonizadores españoles, en Paraguay, y portugueses, mucho antes de la creación del Virreynato del Río de la Plata. En cuanto al transporte público colectivo, fue inventado en 1914 en Los Ángeles (California, USA) por un grupo de desocupados para cubrir un servicio con tarifa y recorridos fijos, a la la rgo de algunas líneas de la Pacific Electric. A estos rodados (eran un auto común de la época) se los bautizó "jitneys", que quiere decir “chirola” (moneda de poco valor). A la Argentina llegó en 1928. En cuanto al dulce de leche, tampoco es local. El milenario Āyurveda hindú lo recomienda para evitar enfermedades, y lo llama "rabadi". Los musulmanes lo llevaron a España en el siglo 15, y en Francia se preparaba durante la Edad Media. A propósito, aquí un texto de Danielk Balmaceda en su libro "La Comida en la Historia Argentina" (es del capítulo “Victoria Ocampo y el dulce de leche”). Dulce de leche, otro mito argentino. por DANIEL BALMACEDA La ocurrente intelectual Victoria Ocampo fue una magnífica anfitriona y solía repetir ciertas fórmulas que funcionaban muy bien. Por ejemplo, convidar con deliciosos scons caseros a los invitados a tomar el té en su casa de San Isidro. Otra costumbre típica era ofrecer a las visitas extranjeras un postre singular, argentinísimo y probadamente efectivo: dulce de leche. En cierta oportunidad, la escritora y editora agasajó al director de orquesta ruso Igor Stravinsky y a su hijo Soulimar con una espléndida comida. Llegó el momento de jugar su carta ganadora. La dueña de casa ordenó que trajeran el postre. Juan José Castro, amigo de Victoria, oficiaba de intérprete. Le sirvieron una porción de dulce de leche al compositor. Cucharada. Silencio general. Expectativa. ¿Caería doblegado el maestro ante el exquisito invento argentino? Stravinsky saboreó, sonrió y sentenció: “¡Hummm, kajmak!”. Se hizo un silencio. El músico soltó algunas palabras en su idioma y el intérprete Castro explico al resto de los comensales lo que estaba diciendo: “Esto es kajmak. Hemos pasado toda nuestra infancia en Rusia comiendo “kajmak””. Aquella noche, el ilustre huésped puso en jaque a la anfitriona al plantear dudas acerca de la argentinidad del dulce de leche. ¿Cuál fue la cuna del clásico acompañante de alfajores, flanes, bananas, tortas y un largo etcétera? Asia, sin dudas. Pudo haber sido la India o Indonesia, donde los pueblos experimentaron con leche, fuego y azúcar desde los comienzos de los tiempos. El proceso que llevo al hombre a consumir leche fue lento y complejo. Hace unos nueve mil años, los primeros animales que se domesticaron fueron la cabra y la oveja que, por sus tamaños, no of recían dificultades. Pasaron otros dos mil años y dominaron a las vacas. En sus largas caminatas, los pueblos nómades estaban en condiciones de transportar estos animales que, una vez sacrificados, les ofrecían alimento, herramientas y abrigo. Carne, huesos y cuero en un principio. Luego advirtieron que podían ser proveedores en vida. Primero se aprovechó el pelaje y después alrededor de 3.500 años antes de Cristo, se sumó la leche. Como suplemento de la leche materna se empleó la de la cabra, el jak, la vaca o la oveja, de acuerdo con las diversas zonas geográficas. A diferencia de la humana, estas leches eran más amargas. Para equipararlas, fue necesario agregarles miel o -más tarde- azúcar entre otros posibles endulzantes. El fuego, por su parte, permitió aumentar la temperatura del líquido. Pero hubo otro escenario donde los tres alimentos maridaron. Fue en la lucha por la preservación. Los pueblos que se trasladaban acostumbraban hervir la leche para aumentarle la vida. Más aún, si la mezclaban con miel. Desde India, cuna de civilizaciones, se esparció la leche dulce. Entre los grandes promotores figuraron los turcos, quienes llevaron a Asia Central y a los Balcanes. ¿Era un alimento popular? No, solo lo disfrutaban aquellos que podían proveerse de la costosa azúcar. Se consumía en el desayuno y fue llamada Kay-mac. ¿Le suena? Obvio: Es el “kajmak” del que habló Stravinsky, la noche que en San Isidro le presentaron el no tan novedoso dulce de leche. “San Martin y el dulce de leche” En el Museo de Catering de Moscú se preserva una receta medieval para la elaboración de lo que nosotros llamamos dulce de leche. Pero ellos no fueron los únicos que lo prepararon. Por la vía de los árabes, siempre con otros nombres, llegó a España. También se ha publicado un recetario del siglo XII que detalla los pas os para lograr el manjar. La influencia andaluza es fundamental porque nos ofrece una pista de cómo pudo haber llegado a la Argentina. En realidad arribo desde muchos lugares. Veamos cuales fueron las rutas, pero antes debemos aclarar que el azúcar, ingrediente imprescindible del dulce, dejó de ser un artículo de lujo y se transformó en un alimento cotidiano debido a la producción alcanzada en América. Ahora conozcamos los itinerarios: La receta milenaria de Indonesia se trasladó a las islas Filipinas, pertenecientes a la corona española. Allí, los naturales la denominaron “dulce gatas”. La cultura del dulce de leche se extendió a América porque los filipinos navegaban el Pacífico, sobre todo por la zona de Acapulco. En México, empleaban la leche de cabra y, dato destacable, incorporaron un saborizante autóctono, la vainilla. De Acapulco paso a Perú y Chile, donde lo conocieron bajo en nombre de “manjar blanco”. Esta denominación ya se usaba en Europa medieval, aunque, en realidad, se refería a un plato hecho con pechugas de pollo. En idioma quichua (hablado en Perú, Alto Perú y norte de la Argentina) se conoció al dulce de leche con el nombre de ñukñu. Por esa vía llegó a Tucumán y luego a Córdoba, andaluza por excelencia. Al litoral y al Río de la Plata arribo desde Brasil, donde formaba parte del menú de los esclavos. Por allá lo llamaban “doce de leite”. Mientras que desde Chile pasó a Cuyo: existen registros de finales de siglo XVIII de la importación de dulce chileno para los jesuitas en Mendoza. El dulce de leche, entonces, cruzo los Andes por lo menos 120 años antes que San Martín. El manjar chileno estuvo presente en una de las principales fiestas que recuerda la histori a del vecino país. Se trata del banquete y baile que se dio en marzo de 1817, en Santiago de Chile, para celebrar la trascendental victoria de Chacabuco. Participaron las familias tradicionales de la ciudad y los oficiales del Ejército Libertador. Los exquisitos postres, detallados por Vicente Pérez Rosales, nieto del dueño de la casa, fueron “Almendrados de las monjas (magníficas reposteras), coronillas, (el mentado) manjar blanco, huevos chimbos y mil otras golosinas”. Hace un par de décadas viene sosteniéndose que San Martín fue un entusiasma consumidor de dulce de leche. Incluso se ha dicho que O´Higgins fue quién le convido el manjar. Algunos hemos pecado comentando el entusiasmo del Libertador por este plato, amparados en algunas publicaciones sin mucho asidero, según pudimos comprender con el tiempo. Lo único concreto es que San Martín estuvo en aquella fiesta y que en la mesa de postres había dulce de leche para servirse. De todos modos, no pudo haber sido la primera vez que se lo cruzaba. En Mendoza, su destino por más de dos años, era habitual: Existen registros que confirman que esa ciudad importaba “manjar blanco” de Chile. Más aún, San Martín pudo probarlo antes en Córdoba. En 1814, Francisco de la Torre, santafecino aficionado en dicha ciudad, le escribió a Juan José Cristóbal Anchorena, vecino de Buenos Aires, anunciándole, entre otras cosas: “Con don Pedro Espejo le remito seis cajas de dulce de leche, con las iniciales de su nombre y apellido”. El Libertador vivió una temporada en la provincia mediterránea, precisamente en 1814. Las posibilidades aumentan si pensamos en Andalucía. Nuestro prócer pasó parte de su infancia, adolescencia y adultez en Málaga, una de las principales ciudades andaluzas, done el dulce de leche, como ya dijimos, era conocido desde la Edad Media. Con todos esos antecedentes, es muy raro s ostener que el Libertador recién conoció el dulce manjar en Chile. “Lavalle, Rosas y el dulce de leche” Entonces, ¿el dulce de leche no es argentino? Si nos guiamos por la historia que se cuenta acerca de su origen criollo, casi podríamos afirmar que el último rincón del planeta donde se creó el dulce de leche fue en la Argentina. Aquí el manjar tiene lugar de origen, fecha de nacimiento y, si me apuran, hora: Cañuelas, provincia de Buenos Aires, 24 de junio de 1829, por la tarde en el horario en la siesta. La tradición sostiene que Juan Galo de Lavalle acudió a entrevistarse con su adversario Juan Manuel de Rosas en la estancia El Pino. Como el dueño de casa no estaba, Lavalle se acostó a dormir una siesta en el catre del dueño de casa. Una cocinera morena que estaba preparando lechada (leche de vaca con azúcar, al fuego para agregarle al mate), concurrió al cuarto de Rosas p ara llevarle precisamente la mencionada infusión y, ¡oh sorpresa!, se encontró con Lavalle. Confundida, acudió a la guardia y allí se enteró de que todo estaba bajo control. En todo caso, quien había perdido el control era ella; el de su olla: cuando volvió, la lechada se había empastado. Sin querer, había inventado el dulce de leche. Esa tarde, además, los mencionados contendientes firmaron un pacto, el de Cañuelas. A esta historia le falta el colofón. Las familias de Rosas y Lavalle estaban emparentadas. Y la nodriza que amamantó al federal (nacido tres años y medio antes que Lavalle) fue la misma que le dio el pecho al unitario. Esto los convirtió en “hermanos de leche”, característica habitual en aquel tiempo en que las madres no solían amamantar. Por lo tanto, en una reunión cumbre entre estos dos hermanos de leche nació el dulce de leche (valga la lactancia). Según contamos en u n capítulo anterior en la fiesta de agasajo a los héroes de Chacabuco se sirvió el manjar que nos ocupa. ¿Y sabe quién estaba allí? El joven oficial Juan Galo de Lavalle, entre camaradas, atractivas mujeres, buen vino, baile y dulce de leche. En 1817, doce años antes de que lo “inventaran” en sus narices. A esta altura, insistir con la paternidad y pretender que no existió hasta 1829 es un poco inconsistente. Téngase en cuenta que también se lo adjudicaron los franceses. Según ellos, la “confiture de lait” hizo su aparición cuando un cocinero de Napoleón, varios años antes que la cocinera de Rosas… ¡Se olvidó la leche en el fuego! “Cañuelas y el dulce de leche” La ciudad de Cañuelas, en la provincia de Buenos Aires, es conocida como la Capital Nacional del Dulce de Leche. ¿Acaso lo es por el legendario encuentro de Lavalle y Rosas? No. Fue gracias a otro tipo de encuentros, más románticos y, por supuesto, más dulces. El 10 de febrero de 1812 en la Catedral de Buenos Aires, el escoses John Miller, rubio de ojos azules, contrajo matrimonio con la porteña Dolores Saturina Balbastro (prima de Carlos María de Alvear). De inmediato gestionó la ciudadanía y logró algo primordial para aquel tiempo: dejar de ser visto como extranjero y convertirse en un caballero confiable para los negocios. Además de ser la envidia de muchos, ya que Dolores era una de las mujeres más atractivas del vecindario. El matrimonio tuvo once hijos. Miller se dedicó a la explotación de cueros y lana y, como muchos innovadores escoceses, resolvió que debía tener una estancia donde criar animales, es decir, un espacio donde reproducir la materia prima. Se conformó un grupo de inversores que gestionó la compra de tierras. Entre ellas, en 1823, Miller estableció La Caledonia en Cañuelas (recordemos que tal es el nombre latino que recibió Escocia cuando fue invadida por las legiones romanas). Para nuestra historia, La Caledonia; estancia vecina a El Pino, de Rosas, que habría sido cuna del dulce de leche; tiene doble relevancia. Primero, porque fue allí donde se celebró el Pacto de Cañuelas entre Lavalle y Rosas. Segundo porque Miller comprendió que el progreso se daría a partir del entrecruzamiento de vacunos criollos con europeos. Por ese motivo, el escoces importo del Reino Unido el primer toro Shorthorn. Lo llamo Tarquino y sería esencial para el desarrollo vacuno de la zona, a pesar de que tuvo mal comienzo. Porque en un principio su carne no convenció (increíblemente, costó acostumbrarse a la buena calidad que ofrecía esta raza) y su cuero no tenía la resistencia del ganado local. Tarquino parecía destinado a la lista de fracasos, pero un hecho vino a cambiar el panorama. Su cría mestiza, las tarquinas, fueron aprovech adas por su leche, algo inesperado, ya que la del Shorthorn es más bien una raza proveedora de carne. De esta manera tan peculiar, Cañuelas inicio su desarrollo lechero. Antes de pasar a otro protagonista, digamos que Miller vendió sus propiedades en la ciudad de Buenos Aires y partió feliz a vivir a la estancia de Cañuelas, donde murió en 1843. Su deseo póstumo fue que La Caledonia no se vendiera durante algunos años. Sin embargo, pocos meses después de su partida, Dolores Balbastro, la viuda, liquidó el campo y busco en Europa nuevos horizontes para ella y seis de sus hijos. El próximo paso en la ruta del dulce de leche criollo lo dio un español, Narciso Martínez de Hoz. De él descienden todos los Martínez de Hoz de la Argentina, aunque, en realidad, ese no era su apellido. Narciso de Alonso Martínez llegó a Buenos Aires en 1792, al mes y medio de haber cumplido los 11 años. Se le presentaba una excele nte oportunidad debido a que su tío rico, José Martínez de Hoz (hermano de su madre, María Antonia), quería formarlo, ya que él no tenía hijos. Durante casi veintiocho años, el joven Narciso trabajó junto al prosperó comerciante del Rio de la Plata. El tío José se había casado en Buenos Aires, en 1788, con Josefa de Castro Almandoz. Pero no lograron descendencia y el joven Narciso fue recibido con los brazos abiertos por la familia. Para comprender el peso social de don José, agregamos que formó parte del exclusivo núcleo de vecinos que participo del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810. Cuando murió, en 1819, su sobrino adoptó el apellido de su mentor (dejo de ser Alonso de Martínez para llamarse Martínez de Hoz) y se convirtió en el principal beneficiario de su fortuna. Al año siguiente, Narciso contrajo matrimonio en la Catedral con María Josefa Saturnina “Pepa” Fernández de Agüero. Tuvieron once hijos, entre ellos la primogénita, qu e, según veremos en el testimonio de su padre, tardó menos de nueve meses en llegar: “A los ocho meses y 29 días de casados, el día 10 de agosto de 1821, parió mi esposa Pepita a las 3:30 de la mañana una hermosa niña que, bautizada a los cuatro días de nacida, pusimos por nombre María Ignacia Lorenza del Corazón de Jesús”. La participación de María Ignacia en el desarrollo del dulce de leche en la Argentina sería clave, como analizaremos más adelante. Por ahora, regresamos a Narciso Martínez de Hoz, muy amigo de Bernandino Rivadavia. El hombre quería formar una asociación de ganaderos con el fin de desarrollar, sobre todo, el ganado ovino (en aquellos años la producción de ovejas merino avanzaba en los campos de Argentina). La entidad llevo el nombre Sociedad Rural, pero tuvo corta vida pues no pudo desligarse de los vaivenes políticos que envolvieron a Rivadavia. Diez años después, en 1836, para la época en que Ignacia cumplía 15 años, su padre Narciso Martínez de Hoz, compro una estancia en el Partido de Cañuelas. Se trataba de un potrero, una sección, denominada San Martín en homenaje al patrono de Buenos Aires, San Martín de Tours. Fue heredado por Ignacia cuando su padre murió, en 1840. En 1842, se casó con Vicente Casares, hijo de un homónimo que también había apostado al desarrollo de la zona. Estamos en el umbral de los últimos diez años del gobierno de Rosas. El desarrollo de la producción vacuna ya se avizoraba y los hacendados comenzaban a gravitar en la economía. En 1844 Ignacia dio a luz al primero de sus hijos, que, como era costumbre entre los Casares, se llamó Vicente. Más precisamente, Vicente Lorenzo del Rosario. Luego de disfrutar de una infancia acomodada, sus padres esperaban que completara sus estudios y se convirtiera en profesional. Sin embargo este joven que hablaba varios idiomas y pudo haber llevado una v ida sin sobresaltos, a los 22 años, decidió que trabajaría en el campo. Ese era su lugar en el mundo, Además, quería presentarle batalla a un terrible enemigo: La mortalidad infantil, donde la leche contaminada tenía una seria responsabilidad. El panorama dejaba mucho que desear. Es común pensar que hacia 1860 la lechería se encontraba en un promisorio nivel de desarrollo. La realidad mostraba otra cara. En aquel tiempo, recién empezaba a tomarse conciencia de la necesidad de contar con tambos. En los campos no se veían alambrados. El ganado se amontonaba en el mismo lugar y cada animal pastoreaba como podía. Cuando se desbandaba, por ejemplo por una tormenta, la forma de recuperarlo era salir en su búsqueda. Tal vez se lo hallaba en un campo vecino con ejemplares de otras estancas. Se ahí la importancia de contar con marca de ganado, gracias a la marca. Vicente Casares -quien, para mayores datos, fue en 1871 el primer exportador de trigo - revoluciono la ganadería. Importó caballos de los EE.UU. y todo tipo de vacunos europeos, incluso algunos Shorthorn. Dispuesto a poner orden en los rodeos, integro el grupo de propulsores del alambrado, lo que le permitió separar novillos de vaquillonas, toros de vacas y terneros. Después de haber probado distintos entrecruzamientos, determinó que la raza holandesa era la que mejor se adaptaba a la criolla para la producción de leche. En medio de su cruzada desarrollista, Vicente formó una familia. El matrimonio con Hersilia Lynch tuvo varios hijos. Entre ellos, Marta Ignacia, la sexta, a quien la institutriz inglesa encargada de la crianza de todos comenzó a llamar Martona. En 1889, al año siguiente de su nacimiento, Cesares fundó una empresa láctea de avanzada. La llamó La Martona. El emprendimiento fue innovador en muchos sentidos. Por ejemplo, se instalaron puntos de venta en las ciudades y las lecherías, bajo la denominación de “bar lácteo”, se pusieron de moda. Se superó la negligente reglamentación de abastecimiento. Se perfecciono el sistema de ordeñe. En 1890 ingreso la leche pasteurizada al mercado. El crecimiento de La Martona fue determinante para Cañuelas, favorecida por contar con un ramal ferroviario que depositaba la mercadería en la estación porteña de Constitución. En 1902, la compañía láctea inició la producción de dulce de leche. Por más que algunas pymes de aquel tiempo ya se dedicaban al comercio (de hecho, hasta entonces en Buenos Aires se comía el casero, pero también podía conseguirse el cordobés, que era considerado el más clásico), La Martona de Cañuelas lo trasformo en un producto de consumo masivo. El escritor Adolfo Bioy Casares, hijo de Marta “Martona” Casares y nieto del emprendedor Vicente Lorenzo Casares, contó cierta vez que los dulces de leche de la empresa se vendían acompañados de recetas proporcionadas por su bisabuela, María Ignacia Martínez de Hoz, y por Damasia Sáenz Valiente, de quien debemos decir que sus dos abuelas eran hermanas de Juan Martín Pueyrredón. Este dato podría ser inadvertido, si no fuera porque una tradición familiar sostiene que Magdalena Pueyrredón de Ituarte (una de las abuelas de Damasia) preparaba, antes de 1810, un exquisito postre de dulce de leche, mediante un método que se mantenía en secreto. Otro dato que aportó Bioy Casares ofrece una aclaración fundamental. Conservaba entre sus papeles, y aquí citamos sus palabras, la “Receta industrial del famoso dulce de leche de La Martona, original de mi bisabuela Misia María Ignacia Martínez de Cáceres”. ¿Qué decía la simple receta? ** 100 litros de leche. ** 25 kg de azúcar. ** 40gramos de bicarbonato. ** Cocinar revolviendo constantemente. Debemos destacar un par de cosas. Por empezar, que siempre se revuelve con madera. El clásico cucharon de madera aún no ha sido destronado de ninguna nación del planeta. Pero quede claro que en el norte del país, el dulce de leche se revuelve con una rama de higuera. Ahora sí, de regreso a los ingredientes, observamos que no figuraba la vainilla mexicana. Si, en cambio, bicarbonato, que es el que le da el color pardo al dulce. La costumbre de insertarlo en leche surgió de las investigaciones realizadas por médicos en Europa alrededor de 1830. Los especialistas sostenían que el bicarbonato eliminaba la acidez que provocaba la ingesta de leche en un determinado grupo de la población. Resumiendo: la leche y el azúcar se reunieron en Asia. La vainilla se sumó en Centroamérica. El bicarbonato de sodio recién se incorporó en las recetas del dulce de leche a co mienzos del siglo XX. En todo caso, si se utilizó en la preparación antes de esa fecha, fue a partir del jumi, una planta del norte; o de manera fortuita debido a que el bicarbonato se formaba en el fondo de las ollas mal lavadas. La receta de Damasia Sáenz Valiente, que debe haber sido hecha en la década de 1880, difería de la de su pariente Ignacia Martínez de Hoz, según vemos: “Para ocho tazas de leche, ocho de azúcar (que falten como dos dedos. El azúcar en terrones. Se hace en un tacho de cobre y cuchara de palo, en un calentador. Cuando empieza el dulce a tomar color, se revuelve continuamente hasta que se quiera sacar.”

lunes, 10 de octubre de 2016

SOBRE TRUMP

Estimado Scolaro, No tengo conocimiento del plan que menciona a este “obtuso sujeto”, asimismo es consabido y cierto que sobre gustos sexuales la variación es extensa, tanto como en las comidas, religiones u opiniones políticas. Pero opinar sobre la política o políticos de EE.UU., …sin tener la mínima noción de lo que parlotea, es realmente patético. Me complacen algunos de los artículos que me remite, …no obstante leer esos conceptos arcaicos y discriminatorios repulsan, sorprendiendo la tremenda ignorancia que representa el ser humano que redacto esa nota. "Cuando un hombre sabe que él debe ser colgado," Samuel Johnson dijo una vez, "concentra su mente maravillosamente." A menos que, por supuesto, que el hombre es Donald Trump. Al cabo de muchas campañas presidenciales, nunca he visto nada tan absurdo como el variopinto grupo de asesores de Trump agonizantes sobre cómo o delicadamente, en tonos relajantes, bajar el megalómano orgullo desinformado a brocha, el tema de debate más riguroso de preparación. O, incluso más divertido, engañándolo a practicar para el concurso para que no repita su espiral de vergüenza ajena. En un país envuelto con temores sobre terrorismo, las relaciones raciales y la desigualdad económica, Trump logró ser obsesionado con el hecho de que una ex Miss Universo ganó unos kilitos y a roer sobre esa cuestión una semana después de salir de otra, enviando correos de hamburguesas con queso. Y este fin de semana, Trump fue atrapado en otra sensacional historia sobre la manera lasciva que habla de las mujeres. Los habitantes de “Trumpworld” o republicanos furiosos y desconcertados, …se trata de un rey de silla que estafa, veja personas y rasas, en tanto abusa de menores de 13 años; intimidándola que si lo delata manda asesinar a ella y su familia (la causa está abierta en la corte de NJ), que obtiene aplausos cuando está con sus asesores y aliados, los mismos que reconocen lo absurdo y obvio que 80.000.000 millones de personas observaron en TV, que solo menciona de sus ficticias cualidades, pero no estableces planes para establecer mejorar a la nación o cesar el “uno mismo” y evitar derogar continuamente a razas, religiones o sexos, que no se justifica a persona en el siglo XXI. Si bien es innegable que Argentina recién emerge de una administración totalitaria KK, …donde muchos fueron indoctrinados con similar ideología a la de Trump. Betopoloazul

Chiste de la semana

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