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sábado, 28 de julio de 2018

PROFECÍA

El silencio de CFK y la profecía autocumplida Por Emiliano Rodríguez - 28/07/2018 La encrucijada política del momento Hasta los militantes más fervorosos se lo preguntan por estos días. Los que dicen entender el juego y los otros también. ¿Dónde está Cristina (Kirchner)? Fuera de micrófono, allegados a la expresidenta deslizan que la estrategia elegida para la ocasión, para este tramo de la incipiente campaña electoral, es permanecer en silencio. Mantener un perfil bajo, aunque siguiendo de cerca las desventuras del Gobierno que lidera Mauricio Macri. El jefe de Estado al que se negó a traspasarle el mando presidencial hace casi 1.000 días (falta poco más de un mes para que se cumpla ese período). Dos años y medio después, Macri transita por horas complejas al frente de la Casa Rosada, aunque parece decidido a seguir adelante hasta las últimas consecuencias con sus planes de ajuste. A los anunciados aumentos en las tarifas de energía eléctrica y gas, previstos para septiembre y octubre próximos, se sumaron en las últimas horas retoques por demás significativos en la estructura de asignación de subsidios familiares que otorga el Estado. El Gobierno también eliminó un régimen diferencial que alcanzaba a más de 100 mil chicos de provincias de la Patagonia y de algunas zonas, pobres, del norte argentino. Además, dispuso morigerar los efectos de ese placebo de deducciones permitidas para el impuesto a las ganancias. Y como si todo esto fuese poco, confirmó un incremento en boletos de transporte público de pasajeros en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Un anuncio tras otro, sin respiro. Sin margen para recuperarse y con el arco opositor casi en su conjunto aun discutiendo sobre el nuevo rol que cumplirán las Fuerzas Armadas. Escudo Norte El jueves pasado, sin ir más lejos, muchos de ellos marcharon hasta el Ministerio de Defensa para protestar contra la decisión de Macri de involucrar a militares en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. En el Congreso, el massismo y el peronismo "dialoguista" pidieron una sesión especial para el próximo 8 de agosto a fin de tratar todos los proyectos presentados para derogar el decreto presidencial que habilita a las Fuerzas Armadas a intervenir en asuntos de seguridad interior. Organismos de derechos humanos y referentes del kirchnerismo, por su parte, llevan la voz cantante a la hora de cuestionar la iniciativa macrista. Pero hace siete años, en julio de 2011, era la mismísima Cristina Kirchner la que anunciaba en Santiago del Estero el programa "Escudo Norte", que implicaba la instalación de radares en la frontera argentina con Bolivia, Paraguay y Brasil para intensificar, presuntamente, la lucha contra los narcos. "Confiamos en que puedan defender y cuidar la frontera para impedir que la Argentina sea un país víctima del narcotráfico, como pasa en otros países", decía la por entonces presidenta. El plan oficial preveía sumar a las tareas de prevención dos aviones Pucará, cinco helicópteros y ¡270 uniformados del Ejército Argentino y de la Fuerza Aérea! Hoy se rasgan las vestiduras por el decreto presidencial. En la Argentina, está claro que el componente ideológico a muchos le nubla la mirada (aún). Y también su capacidad de análisis. Marchan porque suponen que Macri utilizará a las Fuerzas Armadas para reprimir posibles manifestaciones contra el ajuste. No tanto en las próximas semanas, sino hacia fines de año, cuando algunos estiman -o quieren creer- que podría producirse cierto alboroto social en la Argentina en el caso de que el plan económico que impulsa la Casa Rosada continúe generando estragos en la ciudadanía. Marchan -o marcharon- porque suponen -o suponían- que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ordenó a Macri abrir las puertas de los cuarteles. El Fondo Monetario o Estados Unidos. Para que salgan los militares, a controlar las calles y/o a aplicarle "mano dura" a la población. Salen a marchar porque lucubran -quizá- que la derecha en el país se regocija con la posibilidad de que todo eso ocurra. Pero cuando Cristina Fernández de Kirchner dispuso que parte de las Fuerzas Armadas patrullaran la frontera norte en 2011 no les resultaba tan descabellada la propuesta. El componente ideológico entra una vez más en acción. El silencio y la profecía Los militantes la extrañan. Según averiguó la agencia Noticias Argentinas de fuentes cercanas al kirchnerismo, el silencio de "la Jefa" comenzó a generar cierta intranquilidad. O impaciencia, mejor dicho. Algunos consideran que es el momento de salir a hablar, de mostrarse, de abandonar la estrategia de perfil bajo. Otros entienden que al Gobierno aún le puede ir peor. Por consiguiente, es necesario continuar esperando antes de abandonar el ostracismo, por más coyuntural que sea. En medio de la tensa espera, alguno por ahí se la imagina puertas adentro planeando un discurso contundente, rodeada de sus hijos y su gente de confianza. O bien revisando viejos álbumes de fotografías, envuelta en nostalgias de poder y escuchando músicas de otra época... ¿Quién sabe? Lo cierto es que en el círculo de allegados a la actual senadora nacional consideran que Cristina será candidata en las próximas elecciones presidenciales. En 2019. Porque "tiene los votos". Seguramente se refieren a los que obtuvo en los comicios del año pasado, cuando perdió frente a Cambiemos en la provincia de Buenos Aires. Una estrategia "de silencio" similar a la de Cristina lleva adelante por estos días Sergio Massa, aunque sin "los votos" que (en teoría) atesora la ex mandataria. En cambio, el salteño Juan Manuel Urtubey sí opta por salir a hablar. Por opinar de coyuntura nacional. Y procura hacer equilibrio en esa delgada línea que separa a la crítica razonable y constructiva de la reprobación meramente proselitista. Mide bien Urtubey, atención. Pero Macri también medía bien cuando comenzó su gestión. Después, comenzó su gestión... Y la cosa se complicó. Ahora, el peronismo, si bien aún debe resolver sus asuntos internos, parece tan, pero tan cerca de desempolvar esa especie de máxima con la que suele vanagloriarse. Y asegurar, una vez más, que únicamente el Partido Justicialista es capaz de gobernar la Argentina. Claro que les gusta mencionarlo. Una frase que, por cierto, hasta de panfletos partidarios habría quedado desterrada después de los 12 años de kirchnerismo en la Argentina si no fuese por los desaciertos del gobierno de centroderecha de Macri. Resulta ahora que el peronismo se pelea por volver. Porque olfatea que tiene por delante una oportunidad impensada hasta hace apenas unos meses. Una chance de resurgimiento que el propio Gobierno le otorga, mientras procura ordenar las cuentas del Estado. Lo intenta, se esmera en pos de lograrlo. Pero si llegara a fracasar, todo el esfuerzo desarrollado en estos meses terminaría reducido y consumido en una (especie de) profecía autocumplida. Una más en la Argentina. Con Macri como objeto de análisis político -sociológico y hasta psicológico- a futuro. Con Macri como artífice. Como partícipe necesario, como protagonista. Aunque profecía autocumplida al fin. Vaya encrucijada...

EL ATRILERO: RECESIÓN

EL ATRILERO: RECESIÓN: La recesión ya llegó… ¿cuánto durará? Por José Calero - 27/07/2018 La gran duda Con la sospecha de que la Argentina ya entró en recesión...

PANORAMA. TRUCHOS....

Panorama político nacional de los últimos siete días La batalla de los aportantes truchos y la reforma militar Ayer, sábado, el oficialismo bonaerense regresó a sus ejercicios de timbreo en el distrito, buscando el contacto directo y la proximidad con los ciudadanos (a quienes la jerga del Pro, forjada en lides municipales, suele designar como “vecinos”). A la cabeza del ejercicio se ubicó ayer la gobernadora María Eugenia Vidal. La pormenorizada denuncia sobre falsos aportantes a la campaña electoral de Cambiemos en la provincia tiene un costado obvio, que es el impacto negativo sobre la gobernadora, la figura política mejor vista por la opinión pública. Ella tiene adversarios, competidores y enemigos y todos ellos -cada uno en su medida- tienen sus motivos para regocijarse con el incidente y tratar de capitalizarlo. Más allá de ese ángulo, propio de los tironeos de la política, hay sin embargo otro aspecto que quizás valga la pena analizar en el affaire de los pseudoaportantes. El listado de contribuyentes ficticios no es sólo un caso de falsificación (seguramente tapadera de aportes de origen sospechoso), sino probablemente un caso de manejo ilegal de datos oficiales. La nómina en cuestión está integrada mayoritariamente por beneficiarios de subsidios que administra la ANSES, lo que hace muy presumible que la fuente proveedora de esos datos se encuentre en ese organismo. La discusión sobre el manejo transparente de la información privada en manos de organismos del Estado se planteó dos años atrás a raíz de una resolución gubernamental ( 166 E/2016, firmada por el jefe de gabinete, Marcos Peña), que autorizó un convenio entre Anses y la Secretaría de Comunicación Pública. Muchas voces de la oposición se alzaron entonces, sospechando que el gobierno utilizaría la información pública con fines electorales. Flotaba en el aire por esos días el caso de los vínculos entre Facebook y una firma privada que había empleado los datos privados de los usuarios de aquella red para, entre otros fines, influir políticamente sobre ellos. El jefe de gabinete rechazó aquelas críticas y aseguró que no había “una vocación de utilización electoral" de los datos de ANSES. La Justicia no investiga por el momento la fuente de los datos incluidos en la nómina de aportantes truchos. ¿No debería hacerlo? En rigor, si hubiera en funciones un Ombudsman del Ciudadano (o defensor del pueblo), la custodia de la información privada en manos del Estado (y en casos, de particulares) debería ser una de sus preocupaciones. Si es cierto, como se asegura, que “todos los partidos mienten sobre sus aportes”, habría que ver si todos ellos presentan nóminas falsificadas con nombres de beneficiarios de servicios de ANSES. De paso, podría investigarse si, así como se presentan listados falsos de aportantes también se hacen listados falsos de afiliados para conseguir personerías electorales. Y si es así, si los datos provienen de información privada en manos del Estado. Que el ajuste no nos pode la intimidad. Más allá de la intención Otro rubro que, paradójicamente, tiene que ver con el ajuste: el gobierno acaba de anunciar directivas para el funcionamiento de las Fuerzas Armadas. Esa iniciativa, abjertamente resistida por una parte de la oposición, despierta escepticismo entre algunos de propios simpatizantes de la coalición oficialista. Hay distinguidos columnistas que celebraron el ascenso de Mauricio Macri a la presidencia para quienes la propuesta de reforma militar constituye “otra cortina de humo” (el “otra” alude a, por lo menos, un antecedente: la apertura del debate sobre el aborto). Según esa interpretación, el gobierno agita temas diversionistas para que la sociedad no preste atención a su punto débil (la economía) ni a las medicinas que está aplicando (el ajuste que, en esta interpretación, incluirá un nuevo tajo a los haberes previsionales). Más allá del juicio sobre la intención de la Casa Rosada, habría que admitir que la discusión del rol que el país reserva hoy a las Fuerzas Armadas resulta algo demasiado importante para encogerlo al tamaño de un subterfugio. Actualmente los militares están desprovistos de una misión claramente definida y, si tuvieran alguna más o menos plausible, carecerían de los medios y las estructiuras para llevarla a cabo: sus aviones no tienen combustible para asegurar el adiestramiento de los pilotos, sus naves se hunden en puerto o naufragan trágicamente después de mantenimientos dudosos y negligencias organizativas. Las Fuerzas Armadas, que ya venían alarmantemente desfinanciadas, se encuentran ahora incluidas en el paisaje general de ajuste que afronta el Estado. La reforma que, ya avanzado su tercer año de mandato, propone el gobierno de Mauricio Macri aún no está demasiado clara, pero parece encaminarse en un rumbo razonable. En principio, procura remover la muralla conceptual que obligaba a las Fuerzas Armadas a prepararse para guerras que ya no se libran (Estado contra Estado) y las anula para las peleas reales en las que están en juego la soberanía nacional y la paz interior (que tienen que ver con la defensa frente a mafias y organizaciones violentas no siempre tan claramente vinculadas a Estados, y a la defensa de recursos naturales del país). Esta anulación o neutralización de funciones de las fuerzas ha tenido lugar a través de algunos instrumentos jurídicos (por ejemplo, el decreto 727 reglamentario de la ley de Defensa del régimen K, que restringía sus posibilidades de acción a enfrentar agresiones de “ otra fuerza armada respaldada por un Estado”) pero sobre todo al concepto que divide artificialmente la seguridad de la defensa, la agresión externa de la interior. CFK ya lo hizo En esta columna hemos señalado reiteradamente que “la globalización disuelve los conceptos de afuera y adentro: las organizaciones del delito transnacional no son ejércitos que se congregan en las fronteras para lanzar desde allí alguna ofensiva: actúan en redes transnacionales para las que las fronteras son un leve obstáculo; se deslizan a través de ellas como la peste(...). La gran muralla entre asuntos interiores y asuntos externos que concibió el consenso de los años 80 se ha vuelto irrelevante. Defensa y seguridad se entrelazan”. En rigor, aquel consenso que surgió a partir de la dura experiencia de la dictadura, bien podría concentrarse hoy en un punto: la prohibición del uso de la fuerza armada en la política interna. El gobierno de Macri no propone transgredir ese punto. La sociedad (y el balance de fuerzas político) por otra parte, no lo permitiría. Las definiciones generales hasta el momento conocidas sólo plantean, así sea tardíamente, actualizar la misión (y adecuar las estructuras) de las Fuerzas Armadas a una nueva realidad y sacarlas del rincón penitenciario al que las empujó el régimen K y del que, paradójicamente, empezaron a salir en los últimos años del gobierno de la señora de Kirchner, cuando ella urdió un compromiso con el hoy desplazado general César Milani que - dejando,una vez más, las intenciones aparte- cumplía esa función. Por cierto, modernizar conceptos,definir objetivos y proponer nuevos diseños organizativos son pasos necesarios para que el país recupere plenamente a sus Fuerzas Armadas. Pero esos pasos no bastan: la cuestión presupuestaria es una materia de resolución indispensable. Quizás al ministro Nicolás Dujovne la reforma militar anunciada por el Presidente lo haya sorprendido a contrapierna: él venía trabajando con ánimo de recorte y esta iniciativa requiere lo contrario, disposición a invertir y gastar. Pues si bien las fuerzas cuentan en su patrimonio con muchas tierras e inmuebles que una racionalización reformista seguramente sacará a la venta, para sostener una reestructuración seria de la Defensa el Estado tendrá que invertir sumas mucho más altas que el producto de esas operaciones inmobiliarias. Ajuste no es necesariamente sinónimo de poda. Jorge Raventos

SUGERENCIAS

¡Señores, a cambiar! "Los hombres se cansan de su propio entusiasmo". Hilaire Belloc Trataré, esta vez, hacer propuestas constructivas, algunas bastante sencillas, a un Gobierno al que, sin arrepentimiento, elegí. Comienzo por el propio Mauricio Macri: aprovechando la excelente consideración que tiene su gestión en el mundo, reconstruya simultáneamente todo el sistema ferroviario nacional, de pasajeros y carga, y concesiónelo; se trata de un elemento fundamental para el desarrollo del país, sea por la imprescindible reducción en los costos logísticos, sea por la conservación de la maltrecha infraestructura vial, sea por la protección del medio ambiente. China, por ejemplo, estará dispuesta a acompañarlo en esa tarea. Tuvimos, años ha, 47.000 kilómetros de vías férreas, y hoy sólo quedan 6.000; el peronismo, en su etapa menemista, fue el responsable de su sistemática demolición. Si esta recomendación fuera escuchada, miles de argentinos sin preparación, y muchos que la tienen, encontrarían trabajo de inmediato, en un momento especialmente complicado para el empleo, y se reactivaría la industria de la construcción. Al Ministro de Modernización, Andrés Ibarra: soy consciente de la imposibilidad legal de despedir a los cientos de miles de inútiles premiados por el kirchnerismo con empleos públicos a costa de nuestros impuestos; más, si le sumamos el duro presente de la economía y la consecuente dificultad para que ese personal superfluo sea absorbido por un mercado de trabajo menguante. Le sugiero, simplemente, seguir pagándole el sueldo pero mandarlo a casa; ahorrará problemas (actúan como quintacolumna) y dinero (café, teléfono, robos hormiga, ocupación de espacio, etc.) y mejorará la atención al ciudadano; además, tendrá menos presión a la hora de negociar los aumentos de salarios. A Carolina Stanley, cuyo cargo –Ministra de Desarrollo Social- no envidio, le pido que avance en la bancarización de todos, todos, los planes y subsidios sociales. Resulta indispensable para terminar con los punteros que los intermedian y que, con amenazas, arrean a los más pobres a los piquetes cuyos objetivos ignoran y que nos torturan a diario. Tiene, pese a las malintencionadas afirmaciones de Monseñor Jorge Lozano, la sensibilidad suficiente para tomar a su cargo las actualizaciones que correspondan, sin necesidad de negociarlas, bajo extorsión, con los caudillos kirchneristas que sólo buscan medrar, económica y políticamente. Y controlar que esos beneficios tengan efectiva contraprestación laboral y educativa. A Jorge Triaca, Ministro de Trabajo, le sugiero que deje de tener contemplaciones con los caciques sindicales, entronizados en sus cargos desde hace décadas. Avance con auditorías integrales sobre todas las organizaciones, sean o no amigables, puesto que muchas de ellas se han transformado en verdaderos emporios económicos de propiedad de sus caudillos, que cometen todo tipo de delitos y tropelías para conservar el poder. Sé que el riesgo es alto, especialmente ahora, ya que podrían acceder al control elementos trotskistas, pero la historia de los últimos setenta y tres años prueba que puede ser peor la permanente extorsión a la que los actuales dirigentes “de derecha” han sometido a la sociedad. A Claudio Avruj, Secretario de Derechos Humanos, le exijo que, como prometió el Presidente de la Nación, termine con el “curro”; debe dar a conocer, sin más, la lista completa de quienes hayan recibido indemnizaciones del Estado por la presunta violación de sus derechos. Hemos gastado por ese concepto cifras siderales, que superan los tres mil millones de dólares, y merecemos, aunque sólo sea como contribuyentes, conocer el destino de esos fondos. Y, por supuesto, debe dejar de actuar como querellante en las pantomimas que, bajo la forma de amañados juicios de lesa humanidad, siguen persiguiendo a los militares de los 70’s por el sólo hecho de haber vestido uniforme; debiera darle vergüenza que sus subordinados aplaudan que se le deniegue la prisión domiciliaria a los presos políticos, mientras se concede a tipos como Facundo Jones Huala, el violento mapuche separatista, cuya extradición a Chile ya debiera haberse otorgado. A Germán Garavano, Ministro de Justicia, le recomiendo acelerar en la cobertura de los cargos judiciales, una vez que reciba las ternas que debe envíarle el Consejo de la Magistratura, para mejorar el mal servicio que hoy presta el Poder Judicial a la comunidad, y seguir insistiendo en la creación de nuevos juzgados federales en lo criminal y correccional, para evitar que las veletas togadas que acompañan los vientos políticos desde Comodoro Py sigan haciendo de las suyas. A Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad, cuya gestión aplaudo de pie, le pido que aplique a rajatabla, junto al Gobierno de la Ciudad, el protocolo dispuesto para el ejercicio del derecho a la protesta en el espacio público, y avance en la denuncia judicial de las actitudes subversivas, provengan éstas de los organismos de derechos humanos, de las organizaciones sociales (las intensificarán a fin de año) o de los araucanos. E impulse fuertemente la sanción de la “ley de derribo”, un elemento fundamental que ha probado su eficacia disuasora en la lucha de Brasil contra el narcotráfico. A Oscar Aguad, Ministro de Defensa, le sugiero explicar muy claramente el nuevo diseño de las fuerzas armadas, para adecuarlas a un escenario en el que ya no existen hipótesis de conflicto con los países vecinos ni se justifica el despliegue territorial que resultó indispensable para la integración del territorio nacional en los albores del siglo XX. Pero, también, que medite sobre qué garantías ofrecerá al personal militar para evitar que corra la suerte de los dos mil ancianos que hoy se pudren en las cárceles de todo el país por cumplir las órdenes del Poder Ejecutivo; debiera conversar ya mismo con sus pares para poner fin a esa inicua persecución, so pena de ver desobedecidas las instrucciones que imparta. A Alfredo Rubinstein, Ministro de Salud, sólo que renuncie. No puede permanecer en su cargo después de no recordar haber prestado el juramento hipocrático ni, menos aún, luego de impulsar tan fuertemente la ley del aborto; que un médico, cuya misión natural es salvar vidas, se manifieste a favor del asesinato resulta demasiado ominoso. A Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios, le pido que, sin recortar la libre expresión que reina hoy en la televisión y en las radios oficiales, haga dos cosas: exponga claramente las obras que el Estado está realizando en todo el país y no permita que desde esas plataformas, que pagamos con impuestos, se siga insultando a las autoridades que hemos constitucionalmente elegido. Una cosa es la libertad y otra, muy distinta, son las manifestaciones destituyentes del obsceno “club del helicóptero”. A Alejandro Finocchiaro, Ministro de Educación, le encarezco escuche los consejos de Alieto Guadagni, un hombre esencial a la hora de la planificación que esa materia requiere en todos sus niveles. Como dije, algunas de estas sugerencias son importantes y, otras, bastante elementales pero, si se siguieran, creo que el humor de la sociedad, hoy triste y pesimista, mejoraría enormemente. Bs.As., 28 Jul 18 Enrique Guillermo Avogadro Abogado

viernes, 27 de julio de 2018

¿FFAA?

¿FFAA? Malú Kikuchi (27/7/2018) ¿Tenemos Fuerzas Armadas o sólo son la carcaza de debilidades desarmadas? Lo segundo, es más exacto. Pero hay 70.000 personas que están dentro de estas Fuerzas. Ganan poco y no tienen una función clara. Argentina se debe un debate serio sobre si quiere o no tener FFAA. Hay pocos países en el mundo que carecen de ellas y dependen de otros países para defenderse en caso de ser necesario. Países con territorios chicos. En el supuesto caso (muy probable) de querer FFAA, es evidente que no pueden seguir en el estado actual. Mantenerlas mal y sin objetivo (las hipótesis de conflicto hoy son inexistentes), es una situación surrealista. Historia con luces y sombras. El Regimiento de Patricios hizo posible el 25 de Mayo apostado en las 4 esquinas de una plaza barrosa, impidiendo la entrada de los españoles, mucho más numerosos que los criollos. Son previos a la Nación y la hicieron posible, desde Belgrano a San Martín, pasando por casi todos nuestros próceres. En el siglo XX, a partir de 1930, fundaron, sin fundarlo, el partido militar. En 46 años, 6 golpes militares. 1930 derrocaron a Yrigoyen, 1943 a Castillo, 1955 a Perón, 1962 a Frondizi, 1966 a Illia, 1976 a *Isabel Perón; un golpe cada 6 años y 6 meses. Demasiado. El accionar durante el Proceso aún está en discusión. Alfonsín 1988, con las leyes de Defensa Nacional y la de Seguridad Interior y el decreto Nº 1691 de Kirchner de 2006, las FFAA pueden actuar: “sólo en caso de agresiones externas, perpetradas por FFAA de otros estados”. ¿Mientras tanto, qué hacen? Si hay un ataque de terroristas extranjeros, que obviamente no pertenecen a FFAA oficiales de ningún otro país, no pueden actuar. ¡El paraíso soñado por cualquier terrorismo! El decreto parece hecho a propósito. Nuestras FFAA no pueden hacer nada al respecto. No pueden adiestrarse porque no hay $$$ para ello. La Marina tiene sólo 2 barcos navegables. El ARA San Juan demostró la precariedad del submarino y lo incompetente de la jerarquía. La Aeronáutica tiene 20 helicópteros de la guerra de Vietnam, comprados a EEUU y modernizados por Lockheed-Martin, que no vuelan por falta de combustible. Los pilotos no cumplen el mínimo de horas requerido. En cuanto al Ejército, desmoralizado, con armas inservibles y con escasas municiones, ni siquiera sale a la calle con uniforme. Y eso se debe al fenomenal lavado de cerebro, desde los gobiernos y los medios de comunicación, demonizando a las FFAA después del Proceso. Acusando a todos los uniformados de “genocidas” y permitiendo que las ONG de DDHH, manejen en gran medida la opinión pública del país. Es difícil que un decreto de Macri pueda derogar dos leyes y otro decreto. La oposición en el congreso no lo va a permitir. Pero las FFAA, si es que queremos tenerlas, tienen que modernizarse, adecuarse al siglo XXI, estar bien pagas y tener funciones específicas que cumplir. Así no va más. No sé si custodiar fronteras es la misión ideal de las FFAA. Le corresponde a Gendarmería. Pero si es razonable que se ocupen del terrorismo, de los narcos (con el tiempo se unirán como en otras partes), y de la seguridad. Puede que a los integrantes de las FFAA, en particular a los del Ejército, estas misiones les parezcan inadecuadas, que no les corresponden. En otros tiempos, así fue. Estos son tiempos nuevos, con funciones nuevas. Lo más importante es volver a incluir a las FFAA en la sociedad de la que forman parte, que dejen de ser los parias de la Argentina; los 70 quedaron muy atrás, los juicios no fueron en muchos casos, justos. Todo lo contrario. Basta de que paguen justos por pecadores. Las FFAA son imprescindibles, pero las FFAA, armadas, entrenadas, modernas, sin ser señaladas con el dedo, lejos de las locuras de mamá Hebe, del Perro Verbitsky, de la Cámpora y de toda la progresía. El primer paso se ha dado. De la madurez del congreso, de su patriotismo (si es que lo tienen ante un año electoral), dependen que las FFAA, aún a pesar de ellas, vuelvan a la sociedad, que aunque no lo sepa, las necesita. *Isabel Perón, es María Estela Martínez Cartas de Perón.

Pacificación Nacional Definitiva: AL FIN SE DIERON CUENTA…

Pacificación Nacional Definitiva: AL FIN SE DIERON CUENTA…: EDITORIAL Luego de tener un 9 de Julio sin desfile militar, parece que el Gobierno se dio cuenta de que las Fuerzas Armadas aún existe...

jueves, 26 de julio de 2018

HE RENUNCIADO A TI.....

Chiste de la semana

Chiste de la semana