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lunes, 7 de julio de 2008

SAKEO

: LA ESCRITURACIÓN DEL SAQUEO
(Por el Lic Gustavo Adolfo Bunse) (8/7/2008)

Necesitaban el dinero. Simplemente porque les faltaba en la caja.
Lo necesitan ahora. Simplemente porque ahora les falta mucho más.
Todavía no les ha llegado la “contraola” socioeconómica de la formidable parálisis que ha afectado a todos los sectores de actividad de la República.
Pero saben bien que esa grave consecuencia, ha de llegar más temprano que tarde. Lo único que no puede evitarse son las consecuencias.
Sólo dudan de la verdadera magnitud de esa “contraola” en materia de poder político real, en incertidumbre, en el riesgo país, en retracción, en huida de inversores, en inseguridad jurídica, en financiación, en todo.
Y su duda es un gran abismo, que no tienen resuelto en absoluto.
No por complejidad, sino por pura ignorancia.
No por estrategia de coyuntura, sino por falta de idoneidad.
Y aunque se abrazaban y tiraban miles de papelitos en el Congreso, saben perfectamente que ya quedaron maltrechos.
En todo esto hay un único responsable, el presidente verdadero, factótum siniestro del desgarramiento nacional y de una crisis que ya ha fagocitado más de la mitad de la gestión de su esposa.
Los dos más brillantes analistas que tiene el país, Santiago Kovadloff y Marcos Aguinis, han diagnosticado que, sin dudas, el autor es él.
Pero además, sentenciaron algo mucho más grave :
“Que la raíz del problema, es algo nítidamente patológico”.


Un tipo que ha vivido así, empeñando su vanidad, al filo de una daga subrepticia , siempre lista para blandirla con dañina presteza contra alguna espalda o algún corazón.
Un tipo que ha explotado con ferocidad y con saña, el riquísimo filón de la ignorancia y el fanatismo en los que halló sumergidos a una multitud de desprevenidos, ora necesitados de creer en algo, ora esclavizados por las prebendas y el miedo.
Ha de saberse, alguna vez, que la obra maestra de la hipocresía, no fue, como muchos creen, “El Tartufo” de Molière, sino “El gobierno” de los Kirchner.
Enormes embaucadores de los débiles, de los crédulos y de los timoratos, han empezado por fusilar toda posibilidad cierta de ascenso moral de la gente y han demonizado en ellos cualquier esfuerzo del talento virtuoso hacia la perfección futura.
Falsearon todo : Desde el concepto del deber que supuestamente les impone la sociedad que les dio mandato, hasta los simples números que deberían medir y dar a conocer sobre la economía verdadera que es de su autoría.
Falsearían, si pudieran, el mismísimo pronóstico meteorológico y acaso la temperatura del aire.
Hasta cabe la sospecha de que el propio Uribe, para engañar a las FARC, tuvo necesariamente que contar con la ayuda de Guillermo Moreno y los técnicos del INDEC. No puede ser, de otra manera, que el presidente de Colombia les haya birlado a Ingrid Betancourt , tan fácilmente.
La epidemia de incertidumbre que campea en todo el país, es ya como las variantes más peligrosas de la llamada tuberculosis resistente.
Simplemente porque el matrimonio real no ha dejado crear anticuerpos, aplicando en cada caso, sólo cataplasmas a raudales, de sus falsos medicamentos correctivos.

Desinstalar la incertidumbre y la desconfianza, así como restaurar la credibilidad, es ahora algo absolutamente inviable.
Con los mismos rostros del sofisma vigente, eso no es posible.
Y el daño lo han hecho, no sólo a la fe pública.
Lo han extendido a toda la dirigencia política. Y aún peor que eso, al propio sistema democrático en general.
Son responsables plenos por eso.
Por cuanto saben que las creencias simples, son los móviles de toda la actividad humana. Saben, que la manera primitiva de adherir a lo que se presenta como cierto, consiste en creer las cosas tal como se sienten y tal como se ven.
Y esas creencias simples son como las tachuelas…, que se meten de un solo martillazo. Pero que después salen… al primer tirón de la tenaza.
Esto es lo que han logrado con la coacción moral del rebaño.
Apenas les aparezca un líder sólido, que arrastre y aproveche el formidable desencanto que han dejado… están perdidos.
Escrituraron el saqueo.
En una cámara de diputados, saturada con la domesticidad de los serviles y con la sumisión sistemática de 129 asalariados incapaces de tener jamás un gesto altivo.
Y se disponen a hacer lo mismo en la cámara de senadores.
Por lo dicho, el panorama del “día después”, resulta lo más grave de toda esta historia de perversión y farsa enciclopédica.
Así como han escalado el poder a horcajadas de la ignominia, se pondrán furiosos cuando vean que resbalan hacia abajo en un declive trágico.
Furiosos… y mucho más autoritarios.

Jamás admitirán irse por razones que se imputen a la verdad contenida en su propio naufragio o en su evidente incapacidad estructural.
Querrán abandonar la escena, buscando o dibujando algún culpable.
Como su moral encubre el vicio de un modo estremecedor, terminarán sus horas de un modo traumático. Y si no han trepidado en engendrar violencia cuando estaban encumbrados, mucho menos se privarán de fogonearla para enmascarar su derrumbe.
Porque al ser genéticamente tributarios ideológicos de la violencia, habrán de incubarla con aquella patología referida por los analistas, conservando su fastuosidad de segunda mano para inventar el verdugo que los termine haciendo víctimas.
Hasta pueden esperar pacientemente que alguien se atreva a pronosticar o alertar sobre la violencia, para que sea el culpable cuando ella ocurra.
Y allí, con el mismo énfasis melodramático, terminarán su obra maestra, confundiendo a un pueblo. Que no aparecerá representado sino en la turbamulta que han solido comprar siempre, acarreándola en sus micros.
Por cuanto el pueblo… aparece sólo en los países que un ideal ha podido convertir en naciones… y reside sólo en la convergencia moral de los que sienten la Patria, mucho más alta que las facciones … y que las plazas colmadas de borregos o matones.
Lic Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar

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